16 de julio de 2026

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Perú celebra 40 años de fraternidad con el Golfo Árabe

Matasellos, moneda y datilkong simbolizaron unión y memoria compartida

Por Ricardo Sánchez Serra

El Salón Javier Pérez de Cuéllar del Centro Cultural Inca Garcilaso se convirtió en escenario de una ceremonia solemne y fraterna: la conmemoración del cuadragésimo aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Perú y tres naciones del Golfo Árabe, los Emiratos Árabes Unidos, el Sultanato de Omán y el Reino de Arabia Saudita.

La atmósfera fue de respeto y amistad, marcada por un gesto de humanidad: un minuto de silencio en memoria de Hamad bin Khalifa Al Thani, ex emir de Qatar y padre del actual gobernante, cuyo recuerdo fue honrado como símbolo de lazos compartidos y solidaridad.

La ceremonia tuvo momentos de gran simbolismo. El representante de Serpost, Alexander Infantes Pomar, presentó los matasellos conmemorativos que, durante treinta días, estarán disponibles en la administración postal de Jesús María. “Cada matasello es un testimonio permanente de esta efeméride y refleja el compromiso de preservar, a través de la filatelia, los acontecimientos que fortalecen la presencia del Perú en el ámbito internacional”, señaló, reafirmando el rol de la memoria postal como puente entre pueblos.

Por su parte, el embajador de los Emiratos Árabes Unidos, Ibrahim Ali Alalawi, destacó la fortaleza de la relación bilateral, subrayando que su país se ha convertido en uno de los principales inversores extranjeros en el Perú. Recordó ejemplos concretos de cooperación en logística, energía y seguridad, y compartió la historia de una empresaria peruana que llevó su compañía a Dubái, como muestra de cómo los vínculos trascienden la distancia geográfica. “Hoy la distancia no significa que estemos lejos. Estamos muy cercanos y tenemos mucho que compartir”, afirmó, agradeciendo al Ministerio de Relaciones Exteriores y a los medios por difundir la imagen de esta amistad.

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El viceministro ( e ) de Relaciones Exteriores, Jorge Raffo Carbajal, resaltó el valor de la filatelia como patrimonio silencioso que preserva la memoria de los pueblos. “Un matasello no cumple únicamente una función postal: cada impresión registra una fecha, identifica un lugar y deja constancia de un acontecimiento que pasa a formar parte del patrimonio documental de una nación”, expresó. Su discurso culminó con una nota cálida y creativa: la presentación del Datilkong, un ingenio de los pasteleros peruanos que fusiona el tradicional King Kong norteño con la mermelada de dátil, fruto emblemático de la cultura árabe. “Distintas tradiciones que dialogan, se complementan y crean nuevas expresiones de amistad”, dijo Raffo, subrayando que la gastronomía también es diplomacia.

A su vez, el embajador Carlos Zapata López, presidente honorario del Centro de Estudios Peruano-Golfo Arábigo y asesor ministerial, presentó la moneda conmemorativa del aniversario. “Una moneda está concebida para ser duradera, circulando de generación en generación mientras conserva intacto el relieve de su mensaje. Así concebimos la relación del Perú con Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Omán: como una unión indeleble capaz de resistir los constantes cambios en el escenario global”, afirmó. Su intervención reforzó la idea de que los símbolos tangibles -filatelia y numismática- son testimonios históricos que alimentan la memoria colectiva y proyectan la amistad hacia el futuro.

La ceremonia tuvo también un matiz empresarial y humano con las palabras de Karen León, representante de Alfajores La Libertad. Narró la historia del King Kong, dulce nacido en Trujillo en 1920, y explicó cómo la empresa familiar decidió innovar creando el Datilkong, incorporando la mermelada de dátil como homenaje a la tradición árabe. “Más que un nuevo sabor, el Datilkong representa el encuentro de dos tradiciones gastronómicas unidas por el aprecio a los dulces elaborados con dedicación y por el valor de las recetas transmitidas de generación en generación”, señaló. Su intervención fue recibida con entusiasmo, pues la gastronomía se convirtió en metáfora viva de la amistad entre pueblos.

El acto concluyó con la fotografía oficial y con la certeza de que estos cuarenta años no son solo historia, sino cimientos para un futuro compartido. La ceremonia fue un espacio de memoria, cultura y fraternidad, donde la diplomacia se expresó no solo en discursos solemnes, sino también en símbolos tangibles y sabores que unen.

El Perú reafirmó su vocación de continuar edificando, de la mano de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Omán, un porvenir próspero y de beneficio para nuestros pueblos. La amistad celebrada en Lima es hoy un puente que une continentes, tradiciones y esperanzas.

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