El crecimiento económico y la baja inflación impulsaron la mejora, pero más de una cuarta parte del país sigue en situación de pobreza.
La pobreza extrema en el Perú disminuyó durante el 2024, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Aunque los indicadores muestran una mejora, las autoridades advierten un nuevo desafío: la pobreza severa se está trasladando hacia las ciudades.
De acuerdo con los datos oficiales, la pobreza extrema bajó de 6,2% en 2023 a 5,7% en 2024. Asimismo, la pobreza monetaria general descendió del 29% al 27,6%, interrumpiendo así un periodo de tres años consecutivos de aumentos.
El jefe del INEI, Gaspar Morán, atribuyó esta mejora a dos factores clave: una expansión económica de 3,3% durante el último año y una inflación que se mantuvo por debajo del 2%. Ambos elementos permitieron que los hogares tuvieran una mayor capacidad adquisitiva. “Con estos resultados, muchas familias lograron acceder con mayor facilidad a bienes y servicios básicos”, señaló Morán en declaraciones recientes.
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Sin embargo, el informe también revela que los avances no fueron homogéneos en todo el país. Mientras que las zonas rurales se beneficiaron de la continuidad de programas sociales, en las áreas urbanas los niveles de pobreza extrema aumentaron proporcionalmente. “La nueva cara de la pobreza es urbana, y eso obliga a repensar las políticas sociales con un enfoque más territorial”, advirtió el funcionario.
El análisis del INEI se basó en la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), que evalúa principalmente el gasto familiar como indicador de pobreza. Esta metodología, explicó Morán, resulta más precisa que la evaluación por ingresos, ya que muchas personas tienden a ocultar o subestimar cuánto ganan. “El gasto refleja mejor el nivel real de vida, porque muestra lo que las familias realmente pueden consumir”, afirmó.
Durante todo el año, el INEI recopiló información de miles de hogares en distintas regiones del país, lo que permitió un diagnóstico más detallado del impacto económico posterior a la pandemia.




