Por: Alter B. Himelfarb / Coronavirus: ¿Castigo divino? (III)

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Alter B. Himelfarb W. / Los Romanos maltrataron a los judíos moral, física y éticamente. 
Alter B. Himelfarb W.

Por: Alter B. Himelfarb W. / Esta plaga “moderna”, CORONAVIRUS, tangencialmente, la creatividad, inventiva del ”ser humano”.  Los mensajes, fotomontajes y vídeos jocosos por las redes sociales nos han hecho reír y reflexionar a pesar de la realidad global, mostrándonos a un ser inteligente, recursivo, ingenioso, etc.

No obstante, seguimos siendo inteligentes, brillantes, genios, pero nada observantes de los  Mandatos Divinos.

Dios, -su palabra-, busca LA JUSTICIA a todo nivel, 24 horas al día.  Esa declaración de “Dar al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios”, es inconsistente.   Como que uno entra al templo (de cualquier denominación) y es “un alma” de Dios, pero al salir tengo patente de corso, para portarme diferente.  Razonemos: Si lo del Cesar fuera igual a lo de Dios, no habría necesidad de marcar la diferencia.

La diferencia quedó profundamente marcada desde que el Pentateuco fue desplazado como el “Manual de Funcionamiento” o el “User’s Manual”.   En el ensayo que estoy escribiendo, planteo que el mundo  está vuelto (me perdonan mis lectores) mierda, porque… ¿Creemos en Dios? No, no creemos en Dios.

 La palabra “Religión”, procede del Latín.  Desde su creación, a principios de ésta era, quienes se autoerigieron en que su manual, era el nuevo lazo, el nuevo vínculo, el “volver a ligar”, a “re-ligar”, -transformándose el término en religión-, a la hora de la verdad, desde entonces al día de hoy, no han sido capaces de llevar a buen puerto a esta humanidad.

Hemos avanzado tecnológica y electrónicamente, mas en lo moral y ético, hemos ido “de mal en peor”.  De “Guatemala a guatepeor”.  Y no es una falsedad.  Aún hoy, la expresión tiene vigencia.  Ese deterioro ha ido acabando con el verdadero mensaje de la palabra de Dios, de Dios sin intermediarios.  Ha ido menoscabando la justicia, Y -repito-, el deterioro-, moral y ético, ha terminado por corromper el aspecto material:

El deterioro Ecológicoy/o Ecosistema, nos ha llevado, al CALENTAMIENTO GLOBAL, que no está solucionado.  Ha empeorado.  Las aguas (Lagunas, Lagos, Ríos y  Mares) infestadas, contaminadas, contagiadas, por Desechos No Renovables, privan a las especies acuáticas de su habitat y a la humanidad de su consumo… ¿Creemos en Dios? No, no creemos en Dios.

Los “matrimonios homosexuales”, terminarán corrompiendo y deteriorando el ámbito de la familia.  La Composición Familiar y Social actual, -querramos o no-, nos está llevando a una sociedad de “papel toillete”: Muy bonito el blanco, pero nada de fibra. A una sociedad hueca.  A una sociedad que terminará degenerando a la humanidad. Y llegó el SIDA. Y aún así, se sigue con el mismo “jueguito”, sin dar marcha atrás. ¿Creemos en Dios? No, no creemos en Dios.

El deterioro ha corrompido la salud.  Dios prohibió comer algunos animales.  Entre ellos, el cerdo y ni qué decir de murciélagos, insectos, serpientes, roedores, etc.   ¿Y qué nos mandó?  La ”pendejadita” del coronavirus.  Es una pandemia global, que ha afectado no solamente la salud, sino profundamente,  el aspecto económico.

Para controlar el crecimiemto de la Plaga, los Gobiernos decretaron cuarentena. Nadie sale de sus hogares.  Las empresas tienen que parar.  Las personas no compran.  Los consumos caen “al piso”.  El circulante, disminuye… Podemos agregar un sin número de aspectos encadenados, como que la corrupción de quienes manejan cada país, por ese deterioro moral y ético, no permitió con el correr de los años, la construcción de nuevos Hospitales y Centros de Salud, atentando en el trasfondo contra la salud humana.  Y al día de hoy, al comentar de Antero Flores-Araoz, columnista de “La Razón”-, ya se rumora de posibles “chanchullos” en los Institutos del Gobierno encargados de las compras de insumos básicos para contrarrestar la pandemia. ¿Creemos en Dios? No, no creemos en Dios. 

Quienes hacen sobornos y  chanchullos, no creen en Dios.  Quienes se aman más a sí mismos que al prójimo, no creen en Dios.  Gracias a ellos, a la corrupción y la degeneración social, estamos como estamos, Coronados!

                                                               (*) Miembro A.I.E.L.C.