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    Por: Alter B. Himelfarb / Vuelve y juega: La homosexualidad (II)

    Por: Alter B. Himelfarb W. / Como resumen de nuestro artículo anterior, (Oct.27), el rechazo a la relación sexual, que no a la persona Gay, proviene del Pentateuco, en el libro del “Génesis” y en el “Levítico”. Es decir, se trata de un Mandamiento de Dios.

    Por ello, dentro de este orden de ideas, se supone que aquellos países que en su Constitución, involucran la “Presencia” de Dios, no podrían considerar “Leyes” de acogida o apertura hacia la Relación Homosexual. Es inconsistente que un país “creyente” en las sagradas Escrituras, apruebe esa “aperturas” sociales, bajo el concepto de “Libre Expresión de la Personalidad, o de Género”, o cosa parecida.

    Según la Biología, según la Teoría Neuroendocrina Prenatal, la formación del “ser” o “el sentirse”, hombre o mujer, pasa por este proceso: Durante el primer trimestre de gestación, (3 meses de embarazo), aparece la diferenciación genital. Y entre el segundo y el tercer trimestre, (entre los 4 y 9 meses de embarazo), aparece la diferenciación sexual cerebral.

    “Este proceso de masculinización o feminización del cerebro, se debe o es causa de la acción de la testosterona o por la falta de ella.

    Como se observa, hay un desfase a nivel cerebral: Primero la diferencia genital y posteriormente la diferencia cerebral. Por lo tanto, puede ocurrir que por la acción de la tostesterona, un cuerpo femenino, haya quedado masculinizado (Lesbiana) y por la falta de tostesterona, un cuerpo masculino haya quedado feminizado (Gay).

    De igual manera, el cuerpo masculino, con la acción de la tostesterona, es un ser masculino que se siente atraido por una mujer y el cuerpo femenino por la falta de tostesterona, es un ser femenino, que se siente atraida por un varón”. (López Alonso, Diego -2014-, biología de la Homosexualidad, Madrid, Síntesis ISBN 9788490770603).

    Esta teoría, nos explica que tanto el ser Gay o ser Lesbiana, es un resultado lamentablemente, de una anormalidad, una falla hormonal. Factores externos, por diferentes motivos y causas, pueden influir durante el embarazo y pueden generar ese desbalance en el feto.

    Por lo tanto, llegamos al punto, que nos “muestra”, que ambas identidades, -Lesbiana o Gay-, no son casos normales. No es el caso, de por qué un hombre no puede enamorarse de otro hombre o que una mujer no pueda enamorarse de otra mujer.

    Lo que está en juicio, es por qué *ese* hombre no se siente atraído por una mujer, -como es normal-, para lo cual su cuerpo ha sido diseñado y por qué, *esa* mujer no se siente atraída por un varón, -lo que es normal-, cuando su cuerpo ha sido creado para la procreación con un varón.

    Y retornamos a la base de nuestro planteamiento, los mandamientos Divinos. Lo normal, es que una pareja y por ende, una familia esté formada por Padre, Madre e hijos. No por 2 padres ni por 2 madres. Por lo tanto, al estar prohibida la relación homosexual, según el Pentateuco, como consecuencia, no podría dar lugar a los tales “Matrimonios entre Gays o entre Lesbianas” y por extensión, menos a aquello de la adopción o el alquiler de vientres, etc., lo cual está hecho -por decirlo de alguna forma-, al margen de Dios.

    (*) Miembro A.I.E.l.C.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Por: Alter B. Himelfarb W. / Como resumen de nuestro artículo anterior, (Oct.27), el rechazo a la relación sexual, que no a la persona Gay, proviene del Pentateuco, en el libro del “Génesis” y en el “Levítico”. Es decir, se trata de un Mandamiento de Dios.

    Por ello, dentro de este orden de ideas, se supone que aquellos países que en su Constitución, involucran la “Presencia” de Dios, no podrían considerar “Leyes” de acogida o apertura hacia la Relación Homosexual. Es inconsistente que un país “creyente” en las sagradas Escrituras, apruebe esa “aperturas” sociales, bajo el concepto de “Libre Expresión de la Personalidad, o de Género”, o cosa parecida.

    Según la Biología, según la Teoría Neuroendocrina Prenatal, la formación del “ser” o “el sentirse”, hombre o mujer, pasa por este proceso: Durante el primer trimestre de gestación, (3 meses de embarazo), aparece la diferenciación genital. Y entre el segundo y el tercer trimestre, (entre los 4 y 9 meses de embarazo), aparece la diferenciación sexual cerebral.

    “Este proceso de masculinización o feminización del cerebro, se debe o es causa de la acción de la testosterona o por la falta de ella.

    Como se observa, hay un desfase a nivel cerebral: Primero la diferencia genital y posteriormente la diferencia cerebral. Por lo tanto, puede ocurrir que por la acción de la tostesterona, un cuerpo femenino, haya quedado masculinizado (Lesbiana) y por la falta de tostesterona, un cuerpo masculino haya quedado feminizado (Gay).

    De igual manera, el cuerpo masculino, con la acción de la tostesterona, es un ser masculino que se siente atraido por una mujer y el cuerpo femenino por la falta de tostesterona, es un ser femenino, que se siente atraida por un varón”. (López Alonso, Diego -2014-, biología de la Homosexualidad, Madrid, Síntesis ISBN 9788490770603).

    Esta teoría, nos explica que tanto el ser Gay o ser Lesbiana, es un resultado lamentablemente, de una anormalidad, una falla hormonal. Factores externos, por diferentes motivos y causas, pueden influir durante el embarazo y pueden generar ese desbalance en el feto.

    Por lo tanto, llegamos al punto, que nos “muestra”, que ambas identidades, -Lesbiana o Gay-, no son casos normales. No es el caso, de por qué un hombre no puede enamorarse de otro hombre o que una mujer no pueda enamorarse de otra mujer.

    Lo que está en juicio, es por qué *ese* hombre no se siente atraído por una mujer, -como es normal-, para lo cual su cuerpo ha sido diseñado y por qué, *esa* mujer no se siente atraída por un varón, -lo que es normal-, cuando su cuerpo ha sido creado para la procreación con un varón.

    Y retornamos a la base de nuestro planteamiento, los mandamientos Divinos. Lo normal, es que una pareja y por ende, una familia esté formada por Padre, Madre e hijos. No por 2 padres ni por 2 madres. Por lo tanto, al estar prohibida la relación homosexual, según el Pentateuco, como consecuencia, no podría dar lugar a los tales “Matrimonios entre Gays o entre Lesbianas” y por extensión, menos a aquello de la adopción o el alquiler de vientres, etc., lo cual está hecho -por decirlo de alguna forma-, al margen de Dios.

    (*) Miembro A.I.E.l.C.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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