Por: Ángel Delgado Silva / Después del show la desvergüenza

por | Feb 11, 2021 | Sin categoría

Todo hacía pensar que la semana estaría determinada por la parafernalia del Domingo. Después tanta desazón y angustia, el gobierno rojimorado consiguió una muestra médica de vacunas. Y aunque sabemos de su insuficiencia, estimamos la noticia. Sin embargo, con firmeza, rechazamos los fastos exagerados y condenamos la pantomima oficialista. Sólo disfrazan una incapacidad rutilante y, de paso, alienta una falsa seguridad que puede causar mayores estragos entre la población.

Pero la alegría de Sagasti ha sido efímera. No pudo prolongar la exaltación dominguera más de un par de días. La revelación periodística de Ricardo Uceda acerca de los sucios enjuagues en la cúpula del JNE, al dar luz verde a la ilegítima candidatura de Martín Vizcarra, rompió el transitorio encanto. La presencia del “incapaz moral”, del “inmoral permanente” (declarado por el Congreso) es un escarnio para el país y hace trizas al Ordenamiento Jurídico de la Nación. Las elecciones populares, vehículo democrático para arrojar al trasto la pesadilla vizcarristacaviar, pierden sentido y su papel esperanzador. Con este antecedente nefasto –culminación de otras tropelías contra los candidatos independientes– no tendremos comicios limpios.

De continuar las cosas igual –céteris paribus dirían los economistas– estas autoridades electorales entronizaran a alguien de la caterva oficialista, violando todas las reglas. Esa es la consigna del poder invisible, esos son los dictados en la sombra, he ahí la tarea de los dóciles funcionarios en complicidad con la prensa asalariada por la Hacienda Pública. A dos meses de la cita con las urnas es una terrible insensatez no advertir la maniobra ni su desenlace fatal. A estas alturas cualquier conducta ingenua es TRAICIÓN; ¡digámoslo sin tapujos!. ¿A quién dirán los negacionistas de oficio?. Con energía y convicción respondemos: a la República casi bicentenaria, a las tradiciones democráticas, a la lealtad a la Constitución y su régimen político. Sí, TRAICIÓN a la historia del Perú, a su Pueblo y a sus Mártires.

¡Claro!. La conjunción infame de interesados y escépticos me criticará por exagerado. ¡No importa!. Jamás declinaré en alertar sobre el peligro que se cierne. Hace veinte años, la estupidez hegemónica minimizo la amenaza y la Venezuela democrática y prospera se perdió, ante la vista y complacencia de todos. Preferimos asumir el reto viril ahora, que lamentarnos como desconsoladas plañideras, después.

¿Qué hacer?. Resistir y luchar, sin tregua. Y si el fraude en marcha fuera inexorable, el ejemplo del héroe de Arica debiera ser nuestra guía. Siempre será digno dejar un testimonio de combate, que aceptar el triunfo resignado de la autocracia antirrepublicana. Los partidos democráticos y la oposición, no pueden consentir este asalto al poder, medrosa y complacientemente. ¡Ellos tienen la palabra!

(*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.


Más recientes