En este día de la madre, para quienes tienen la enorme dicha de tenerla en este mundo, el intenso amor, consideración y respeto, que se lo merecen a raudales, no solo por haberlos traído a esta tierra, sino por su labor educativa, instrucción y cuidado, pero con perseverancia, pese a que por lo general puede haber episodios negativos, aunque temporales.
Para los que sus señoras madres están ausentes, el recuerdo y el enorme deseo del reencuentro, aunque por supuesto también con amor, consideración y respeto. En nuestra patria se estima que hay por lo menos un millón quinientos mil venezolanos que salieron del país llanero, prácticamente por la situación de pobreza y desesperanza que se vivió en ese Estado, pese a las grandes riquezas de que se sentía antaño orgulloso. Buscaron nuevas oportunidades, mejor trato, verdadera democracia y no la dictadura conducida por autócratas asesinos y ladrones. Ellos fueron generosamente acogidos en el Perú, pero muchísimos de ellos dejaron a sus madres en su añorado país. En este día de la madre, esperemos que los peruanos tengan muy en claro lo de Venezuela para no caer en lo mismo. No se olviden que los dictadores usan la democracia para camuflarse en ella y desde adentro petardearla a su antojo con nefastas consecuencias.
A quienes sus madres adelantaron su partida hacia el infinito, les debemos veneración, arrepentimiento por los errores que hubiéramos cometido con ellas y la esperanza, por lo menos de los creyentes, de volvernos a juntar en el más allá. Las añoranzas y los recuerdos de ellas, siempre en nuestras mentes, pero principalmente en nuestros corazones, pues se trata de sentimientos y de emociones.
En conjunto y esto para los que tienen a sus madres vivas, a los que las tienen, pero distantes, así como para los que dejaron este mundo complejo, tempranamente adelantando su partida, siempre nuestro amor, consideración y respeto, trilogía que nunca se debe perder.
Muchos se apesadumbran de no tener los medios suficientes para hacerles algún regalito a sus madres por su día, pero no olviden que el mejor obsequio que le pueden entregar es su amor, sin fallas ni retrocesos, simplemente su cariño, lo que sus madres apreciarán, pues insistimos el amor, los sentimientos, las emociones y los recuerdos, no tienen precio material sino espiritual
Nuestras madres, estén presentes, estén lejanas o ya hayan partido a la eternidad, estén seguros que lo aquilatan en manera y tiempo superlativo y, siendo creyentes, roguemos al Altísimo por ellas.



