Desde hace un buen tiempo, en mis columnas de opinión, trato que mis apreciados lectores se interesen en las obras de prevención o de simple mitigación de los daños que van a producirse como consecuencia del Fenómeno del Niño, que en esta oportunidad viene con indisimulada violencia y destrucción, aunque nuestros compatriotas daría la impresión que siguen apáticos ante ello y penosamente o no hacen nada o hacen muy poco, pero insistimos la indolencia es grande, como si lo que se viene grave estuviese afincado en otro planeta.
El letargo ciudadano que podemos observar a diario frente al durísimo Fenómeno del Niño, no es solo de la población común y corriente sino también de nuestras autoridades, que ni siquiera amplían las normas legales de edificación urbana y rural, con la finalidad que las fuertes lluvias que ya se observan en algunas regiones de nuestro país, no afecten con la gravedad anunciada a nuestras edificaciones. En concreto disponer que los techos de las nuevas edificaciones tengan inclinación que eviten embalses destructores en aquellos.
Adicionalmente a lo señalado, se impone que los ciudadanos limpien sus techos y también las canaletas y desfogues para que el agua de las lluvias no se estanque y así evitar daños mayores, a lo que podríamos agregar la impermeabilización de los techos y el arreglo de las extensiones de ladrillo pastelero en los mismos.
Ante lo remolones que somos los peruanos para enfrentar el Fenómeno del Niño que ya lo tenemos a la vista, parecería que ello también ha sido observado por nuestras autoridades, y desde la Presidencia del Consejo de Ministros, a la que está adscrita la Secretaría de Gestión de Riesgo de Desastres, ha expedido el 14 de octubre en curso, la Resolución N° 005-2026-PCM/SGRD, mediante la cual se aprueban los “Lineamientos para la Gestión y el Manejo de Cadáveres y Restos Humanos en situaciones de emergencia y desastres”.
En la mencionada Resolución que fue publicada en el diario oficial “El Peruano”, se nos recuerda que “contamos con el instrumento técnico-operativo a nivel nacional, que contiene el detalle de las acciones para responder de manera efectiva ante la ocurrencia de un desastre, a fin de procurar una óptima respuesta en caso de una declaratoria de estado de emergencia nacional… Dicho Plan Nacional considera el Manejo de Cadáveres y Restos Humanos, entre las acciones de Salud…”.
El Plan al que nos referimos determina que “La gestión y manejo de cadáveres y restos humanos, comprende un conjunto secuencial e integrado de procedimientos legales, técnicos, logísticos, administrativos, forenses y científicos enmarcados en el marco legal vigente, que permiten gestionar de manera eficaz la identificación de los cadáveres y restos humanos, la entrega de los cuerpos a sus familiares y la disposición temporal o final de cadáveres y restos humanos…”.
Bueno pues, ni la dureza de la Resolución que comentamos, ha logrado motivar a nuestros ciudadanos para que hagan lo debido ante las intensas lluvias que van llegando y, siguen esperando que Papá Estado les haga su tarea y que la llegada del Papa León XIV, regreso a esta que también es su patria, les haga el milagro, ¡Muévanse, no más apatía!




