24 de marzo de 2026

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Lima: Cargando...

Por: Antero Flores-Araoz / Del orden al desorden

Ántero Flores-Aráoz

Con gran interés hemos escuchado a algunos candidatos presidenciales, así como a aspirantes al Senado y la Cámara de Diputados, hablar de la urgente necesidad en nuestra patria de volver a instaurar el orden.

Nuestro interés se origina a que en la campaña electoral del 2016 y bajo los postulados doctrinarios del socialcristianismo, que inspiraban al partido político de aquel entonces denominado “ORDEN”, basaron su predicamento como también su plan de gobierno en lo que significaba el orden.

Empero y lamentablemente, el país no estaba preparado para instaurar el orden o no pusimos el suficiente empeño para dar a conocer las ideas que propugnaba la mencionada agrupación política.

El resultado fue que se ubicó en nuestra patria y ya oficialmente el desorden, pues en la fórmula presidencial ganadora estaba como vicepresidente, nada menos que Martin Vizcarra, cuyos antecedentes  en Moquegua, muchos vinculados a la corrupción, de haber sido investigado adecuadamente, no hubieran permitido considerarlo como reemplazante del elegido presidente de la República, en caso se produjese su vacancia, cualquiera sea la motivación de ella, o por causas naturales como fallecimiento o incapacidad física, como por renuncia o como sanción impuesta por el Congreso de la República, entre otras causas.

Allí comenzaron nuestros pesares de una década perdida, en que el desorden primó y que, además, aunque principalmente, hemos tenido el nefasto privilegio de tener casi un promedio de un jefe de la Nación por año, lo que evidentemente ni puede enorgullecernos ni tampoco ayudó al florecimiento del desarrollo de nuestro querido Perú.

Es una esperanza creciente en el futuro de nuestra patria, que candidatos de centro o de la diestra, ofrezcan orden en el país, lo que se sabe que no pueden proponer los originados en la siniestra, puesto que es conocido que las izquierdas gobernantes siempre se han beneficiado con el desorden y que, con propuestas populistas han captado voto ciudadano ofreciendo como dice antiguo aforismo “el oro y el moro”, a sabiendas que no pueden cumplir, aunque recibiendo el apoyo temporal de los intonsos que aún  creen en “pajaritos volando”.

Pues no queridos amigos lectores, el desorden lleva al caos, al fracaso, al desgobierno, a las promesas incumplibles, así como a la desesperanza, aunque cuando abren los ojos los electores será demasiado tarde pues el daño será grave y difícil de revertir, pero por supuesto no imposible.

El Perú requiere orden, esto es que sus instituciones funcionen acorde con los propósitos para los que fueron creadas, que no invadan funciones o atribuciones de otras, que sus decisiones sean apropiadas así sean complejas, que las normas legales empaten con la Constitución y no la contravengan, que exista disciplina fiscal, esto es que no se gaste más de lo que ingresa, que los parlamentarios dejen de lado la irresponsabilidad de estar ofreciendo el cielo, cuando saben perfectamente que para ello no tienen facultades y que tengan muy presente que no cuentan con iniciativa de gasto.

Queremos además que los legisladores que se escojan en las elecciones ad portas, recuperen el prestigio perdido del Poder Legislativo, que tiene que reverdecer para que sea respetable y respetado.

Ya es hora que el elector vote con el intelecto y que no se deje engatusar con falsas propuestas populistas. ¡A poner orden se ha dicho!

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