Por: Antero Flores Araoz / Ineficiencia en el MINEDU

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Antero Flores Araoz

Por: Antero Flores Araoz / Realmente preocupa la ineficiencia de muchos funcionarios públicos de menor nivel, que pese a recibir órdenes, directivas e instrucciones, para simplificar la tramitología y hacer la vida menos traumática a los administrados, lamentablemente ni tienen la mística para mejorar, ni la disciplina para obedecer y menos la voluntad y criterio para hacer las cosas bien.

Ciertamente de Ripley. Para muestra un botón: el Ministerio de Educación (MINEDU) ordenó a su procurador, iniciar acción judicial para recuperar pensiones supuestamente mal pagadas. Hasta aquí nada extraño, sin embargo, inician acciones por montos diminutos en que más vale la lavada que la camisa, como dice antiguo dicho popular.

Me permito relatar que el Ministerio aludido ordenó a su Procurador, recuperar S/. 1,054.70 a los herederos de una pensionista que había fallecido. MINEDU había depositado la pensión de retiro de la profesora en el Banco de la Nación, en cuenta abierta con dicha finalidad para la pensionista.

La pensionista ya había fallecido, por lo que era un imposible fáctico, que pudiera retirar la pensión de cesante que le había sido depositado.  Tampoco la habían retirado los herederos, y la pensión sigue en el Banco de La Nación, pero MINEDU les ha demandado el pago.

Para la indebida y supuesta recuperación, MINEDU ha recabado infinidad de documentación, la cual la acompañó para el previo proceso de conciliación, con copia a las partes emplazadas.  Nuevamente se presentó infinidad de fotocopias anexas al escrito de demanda ante Juzgado de Paz de Chorrillos, con las copias adicionales para los demandados.

Podríamos decir que el Estado ha solventado los honorarios del conciliador, las tasas y notificaciones para el proceso judicial, las copias para las partes involucradas, la movilidad desde el Ministerio que está en San Borja hasta el Juzgado que está en Chorrillos, y así muchos gastos más, sin contar la pérdida de tiempo para funcionarios, auxiliares y hasta del propio procurador.  Si el Estado recuperase en el proceso judicial los algo más de mil soles que reclama, sería más onerosa su inversión procesal que lo que se logre obtener en el juicio.

Pero lo más insólito de todo, es que le bastaría retirar el depósito efectuado en el Banco de La Nación, que allí está sin merma ni deducción alguna, siendo depositante y banco, entidades del mismo Estado.

Francamente una pérdida de tiempo, que bien podría emplearse con mejores objetivos, y encima con pérdida económica. Esto es de espanto y como decía un conocido locutor radial y deportivo: ¡Aquí no pasa nada!

Aunque Ud. querido lector no lo crea, esos son los hechos, y si en este tan simple asunto ello sucedió, no nos extraña que la calidad educativa en la escuela pública deje tanto que desear, por supuesto con notables excepciones.

Ojalá algún día no tuviéramos que quejarnos de tanta burocracia displicente, ineficiente e indolente, que no entiende de la relación costo/beneficio. Con disculpas por el hígado.