2 de julio de 2026

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Lima: Cargando...

Por: Antero Flores-Araoz / No confíen

Ántero Flores-Aráoz

El 27 de junio, estaba programada una marcha en la ciudad capital, preparada por el Partido “Juntos por el Perú”, bajo la conducción de su candidato presidencial Roberto Sánchez, con el propósito de expresar severa protesta por los resultados electorales que le han sido adversos y con la finalidad de presionar a las autoridades electorales de declarar la nulidad de todas las actas del escrutinio de las mesas electorales instaladas para recibir el voto de los peruanos en el extranjero.

Como sabemos tal pretensión era y es un despropósito y un imposible, tanto fáctico como jurídico pues ya el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) se ha pronunciado en instancia final y definitiva, no pudiendo ni siquiera su decisión cuestionarse ante autoridad alguna.

Como también sabemos la marcha a la que nos referimos fue un absoluto fiasco, pues la concurrencia fue mínima y tan poco significativa que la mayoría de medios de prensa ni se ocuparon de ella.

Con tan triste resultado para los seguidores del ala siniestra de la política nacional, muchísimas personas durmieron tranquilas y comentan que ya no hay nada que temer y que los seguidores de Roberto Sánchez se refugiarán en sus cuarteles de invierno.

La verdad es que no deberíamos confiarnos, pues en la práctica y en la segunda vuelta, Roberto Castillo ha estado muy cercano al cincuenta por ciento de la votación y en la primera vuelta igualmente estuvo muy cercano en votación a la ganadora de tal vuelta, aunque no llegó a la necesaria que la llevase a recibir credenciales de presidenta de la República, sin ir a la segunda vuelta.

No debemos confiarnos pues el candidato Roberto Sásnchez ha tenido cercanos a él a personajes violentistas que con anterioridad han acreditado tal vocación de fuerza e incluso han participado en otras manifestaciones y marchas en que también hubieron llamados a la violencia.

Nadie puede garantizarnos que no se puedan traer del Alto Andino a personajes que induzcan e incentiven actos de violencia. Tampoco se nos puede garantizar que de realizarse tales marchas o concentraciones públicas más adelante, ellas sean pacíficas y que no existan ataques contra ciudadanos creyentes en la paz como tampoco daños a la propiedad pública como privada.

Mi mamá nos decía a sus cuatro hijos: “siempre mira atrás, pues desde allí te pueden hacer daño” y “cuídate de los picones” a lo que podríamos adicionar” “La confianza mató a Palomino”, expresión proveniente de la obra de Mario Vargas Llosa titulada ¿Quién mató a Palomino Molero?  También nos puede servir para ilustrar que no debemos confiarnos, la frase de Stephen King: “La confianza del inocente es la herramienta más útil del mentiroso”.

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