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    Por: Antero Flores- Aráoz / Son vecinos, no se alteren

    Se acaba de abrir por RENIEC, hasta el dos de octubre próximo, el Padrón Electoral de Extranjeros Residentes en el Perú, a fin de que puedan ejercer la facultad de elegir y ser elegidos en las Elecciones Municipales del 2022, prevista a llevarse a cabo el 22 de octubre de dicho año.

    El Padrón en cuestión no es para todos los extranjeros que se encuentren en el Perú, sino solamente para los que lo deseen, con residencia de dos años continuos, siempre que su residencia local sea oficial y porten su carnet de extranjería.

    Si bien es cierto que RENIEC tiene a su cargo el Registro Nacional de Identificación y puede preparar sobre esa base, en un santiamén, el Padrón Electoral de los peruanos hábiles para sufragar en las elecciones municipales, no tiene el Registro de los extranjeros residentes en el país, que está a cargo de la Superintendencia de Migraciones, motivo por lo cual tiene que elaborar para cada oportunidad el Padrón al que nos referimos.

    Publicada la Resolución del RENIEC abriendo el Padrón aludido, saltaron y dieron de brincos muchísimas personas, viendo fantasmas donde no lo habían, esgrimiendo la peregrina tesis que se estaba entregando los Concejos Municipales a los venezolanos que habían sido generosamente acogidos en nuestra patria, y como quiera que hay aproximadamente un millón de ellos, era una confabulación internacional para que tomen el poder desde el ámbito municipal.

    Cierto es que el número de venezolanos en el Perú es de alrededor de seis cifras, pero no todos son residentes, como tampoco todos tienen dos años continuos en nuestro país y tampoco todos son portadores de carnet de extranjería, puesto que al igual que hay residentes legales, hay otros que ingresaron ilegalmente y no han regularizado su situación migratoria.

    Los “noicos” también expresaban, con altos decibeles, que los venezolanos que estaban en nuestra patria no eran personas idóneas, que había delincuentes y que venían a quitarle el trabajo a los nacionales, que ya bastante afectado estaba por la pandemia.

    Puede ser que no sea conveniente tener un número tan alto de extranjeros de un mismo país que han sembrado sus raíces en el Perú, pero muchísimos de ellos son personas honorables y laboriosas que han ingresado al Perú en búsqueda de nuevos horizontes y oportunidades que hoy por hoy no la tienen en  el país llanero, debido al gobierno dictatorial que lo (des)gobierna y  que no deben ser objeto de xenofobia ni  de maltrato alguno, pues son seres humanos que merecen mejor  futuro  del que tenían en su patria.

    No tienen que preocuparse por los extranjeros residentes que voten y sean elegidos en comicios vecinales, ello viene de larga data. Lo contempla nuestra Ley de Elecciones Municipales que rige desde 1997, casi un cuarto de siglo y, antes aún hemos tenido excelentes alcaldes nacidos en el exterior, como fue el gran alcalde de La Molina don Rafael López Mobilia.

    A calmarse que el suelo está parejo.

    Se acaba de abrir por RENIEC, hasta el dos de octubre próximo, el Padrón Electoral de Extranjeros Residentes en el Perú, a fin de que puedan ejercer la facultad de elegir y ser elegidos en las Elecciones Municipales del 2022, prevista a llevarse a cabo el 22 de octubre de dicho año.

    El Padrón en cuestión no es para todos los extranjeros que se encuentren en el Perú, sino solamente para los que lo deseen, con residencia de dos años continuos, siempre que su residencia local sea oficial y porten su carnet de extranjería.

    Si bien es cierto que RENIEC tiene a su cargo el Registro Nacional de Identificación y puede preparar sobre esa base, en un santiamén, el Padrón Electoral de los peruanos hábiles para sufragar en las elecciones municipales, no tiene el Registro de los extranjeros residentes en el país, que está a cargo de la Superintendencia de Migraciones, motivo por lo cual tiene que elaborar para cada oportunidad el Padrón al que nos referimos.

    Publicada la Resolución del RENIEC abriendo el Padrón aludido, saltaron y dieron de brincos muchísimas personas, viendo fantasmas donde no lo habían, esgrimiendo la peregrina tesis que se estaba entregando los Concejos Municipales a los venezolanos que habían sido generosamente acogidos en nuestra patria, y como quiera que hay aproximadamente un millón de ellos, era una confabulación internacional para que tomen el poder desde el ámbito municipal.

    Cierto es que el número de venezolanos en el Perú es de alrededor de seis cifras, pero no todos son residentes, como tampoco todos tienen dos años continuos en nuestro país y tampoco todos son portadores de carnet de extranjería, puesto que al igual que hay residentes legales, hay otros que ingresaron ilegalmente y no han regularizado su situación migratoria.

    Los “noicos” también expresaban, con altos decibeles, que los venezolanos que estaban en nuestra patria no eran personas idóneas, que había delincuentes y que venían a quitarle el trabajo a los nacionales, que ya bastante afectado estaba por la pandemia.

    Puede ser que no sea conveniente tener un número tan alto de extranjeros de un mismo país que han sembrado sus raíces en el Perú, pero muchísimos de ellos son personas honorables y laboriosas que han ingresado al Perú en búsqueda de nuevos horizontes y oportunidades que hoy por hoy no la tienen en  el país llanero, debido al gobierno dictatorial que lo (des)gobierna y  que no deben ser objeto de xenofobia ni  de maltrato alguno, pues son seres humanos que merecen mejor  futuro  del que tenían en su patria.

    No tienen que preocuparse por los extranjeros residentes que voten y sean elegidos en comicios vecinales, ello viene de larga data. Lo contempla nuestra Ley de Elecciones Municipales que rige desde 1997, casi un cuarto de siglo y, antes aún hemos tenido excelentes alcaldes nacidos en el exterior, como fue el gran alcalde de La Molina don Rafael López Mobilia.

    A calmarse que el suelo está parejo.

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