Hasta donde conocemos, la tierra es el único planeta, de los cincuenta mil millones de planetas que conforman la vía láctea, en el que el ser humano puede mantenerse vivo, la mezcla entre el clima, la geografía, los recursos naturales hacen que se produzca el hábitat ideal donde desarrollarnos con nuestras familias.
El planeta Tierra, debe ser cuidado, ya que, de ella depende nuestra existencia, gracias a Dios, es un ente vivo que se autorregenera y descontamina de los daños causados por nuestra especie. Lamentablemente, este sistema de renovación de sus recursos y desintoxicación toma su tiempo, el raciocinio nos debería llevar a la conclusión de que nuestra vida cotidiana como humanidad debe estar en concordancia con la restitución de la naturaleza, solo de esta manera tendremos asegurado la sobrevivencia de nuestras futuras generaciones.
Según un estudio de la organización medioambiental internacional Global Footprint Network, quienes trabajan de la mano con la Universidad de York, determinó que, a partir del año 1971 la demanda de recursos de los habitantes del mundo empezó a ser superior a la capacidad de recuperación de estos. Hoy hemos llegado a que el consumo sea de más de 1.75 veces versus lo producido, en conclusión, desde esa fecha empezamos a matar a la gallina de los huevos de oro, en lugar de alimentarla, cuidándola para mantenerla viva y que nos siga dando prosperidad.
Los gobiernos de todo el globo terráqueo tienen la obligación que los proyectos de infraestructura, ampliación de acceso a los servicios básicos e iniciativas de capitales privados, deban contemplar un porcentaje para implementar planes y obras que aseguren la mejora de plazos en rehabilitación de sus ecosistemas.
No es lógico que existan países donde su demanda de recursos sea siete veces la capacidad de la tierra, por ejemplo, si todo el planeta tendría el acceso a consumir los servicios que actualmente tiene Japón, necesitaríamos 7.7 planetas para sostener ese nivel de vida, no es justo que países como la India, donde el consumo es ínfimo, estén subvencionando a naciones hiperconsumidoras, estas últimas deben ser obligadas a desarrollar proyectos agresivos para recuperar nuestra Amazonía y zonas generadoras de recursos renovables.
Está en nosotros mismos la posibilidad de salvar al planeta. Justamente las naciones más poderosas y con mayores recursos son las que más responsabilidad tienen en esta situación, ellas lograron proveer de todos los recursos necesarios a sus poblaciones, generando un sobre giro innecesario, hoy estas potencias deben con su tecnología ponerse a trabajar en la solución, permitiendo que países en vías de desarrollo puedan disminuir su déficit de acceso a servicios básicos sin afectar más al planeta.




