“Bendeciré a los que os bendigan, maldeciré a los que os maldigan” (Génesis 12:3)
No insistan en su afán del exterminio del pueblo judío. El Eterno no lo ha dispuesto así. Al contrario, acepten de buena gana y con agradecimiento los innumerables aportes que hacen Israel y el pueblo judío en beneficio del desarrollo y bienestar de toda la Humanidad.
Wikipedia define Genocidio como la destrucción intencional de un pueblo, grupo étnico, racial, religioso o nacional, total o parcialmente. Calificado como el mayor crimen contra la humanidad, el genocidio está ampliamente considerado como el epítome de la maldad humana. Se ha hecho referencia al genocidio como el «crimen de los crímenes».
El propósito del Genocidio o exterminio del pueblo judío se inicia al poco tiempo de su liberación de la esclavitud en Egipto, hacen alrededor de 3,500 años, apenas reciben los 10 mandamientos y se proclaman elegidos por el Eterno para diseminarlos por el mundo. El resto de la humanidad consideró a este grupo de exesclavos demasiado peligrosos por tratar de introducir principios opuestos a las normas vigentes en ese entonces como el no matar, abolir la esclavitud, no robar, etc.
Sin embargo surgieron algunas religiones que tomaron estos principios como suyos y quisieron convertir al pueblo judío a su fe. La voluntad del pueblo judío de mantenerse unido en su fe y principios como una familia y sin convertirse provocó que se extendiera entonces el propósito de eliminarlo de todas maneras o sea de su genocidio.
Después de la destrucción del segundo templo de Jerusalén y la expulsión de los judíos de su tierra las religiones monoteístas proclamaron que D-os había decidido que el pueblo judío ya no era merecedor de propagar la fe y por eso los había expulsado de la tierra santa y debían ser eliminados totalmente (Genocidio).
Pero, para sorpresa de todos un grupo de judíos (así llamados sionistas) lograron refundar Israel en 1948 como el hogar del pueblo judío en sus tierras ancestrales con la aprobación de una mayoría de países miembros de las Naciones Unidas.
Ocurrió legalmente con la Declaración Balfour de 1917 y los acuerdos de San Remo de 1920 donde se ratificó por unanimidad de los 56 estados miembros de la Liga de las Naciones. Este acuerdo se convertió luego en parte de la Carta de las Naciones Unidas, allanando así el camino para la tercera comunidad judía, renacida en su tierra ancestral después de 2,000 años. Se aprobó la obligación de establecer en el territorio de Palestina un hogar nacional para el pueblo judío. Al mismo tiempo se señaló que el Gobierno Británico era responsable de velar por que ningún territorio palestino judío sea cedido o arrendado, o de ninguna manera puesto bajo el control del Gobierno de cualquier Poder extranjero“.
Lamentablemente en los tres años transcurridos entre San Remo y la ratificación de los acuerdos por parte de la Liga de Naciones en 1923, los británicos no sólo incumplieron con su obligación sino despojaron al futuro estado judío del 77 por ciento del mandato de una Palestina judía y se la cedieron a los líderes del clan hachemita. Esta fue la creación de Trans-Jordania, que más tarde pasó a llamarse Reino de Jordania.
Pero el gobierno Británico no quedó satisfecho con ello. Empezó a poner toda clase de dificultades para la inmigración judía al territorio aprobado por las Naciones Unidas y no contento con ello en 1921 deciden instalar a un tal Haj Amin al-Husseini como Gran Mufti de Jerusalén, una posición de liderazgo religioso. Es este personaje el que se opone decididamente al Sionismo y se reúne con Adolfo Hitler y le propone la solución final (genocidio) del pueblo judío.
Cuando el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, culpó a Haj Amin al-Husseini, el muftí de Jerusalén antes del establecimiento de Israel, de inspirar a Hitler a exterminar a los judíos de Europa, pretendía mostrar la larga historia del antisemitismo palestino y estaba manifestando la verdad de la historia.
Netanyahu recibió reacciones violentas por parte de historiadores y políticos que lo acusaron de distorsionar la historia. Y es todo lo contrario. Netanyahu estaba estableciendo una exactitud histórica reafirmada y comprobada por el mas destacado historiador actual Don Francisco Gil-White, quien señala que fue precisamente al-Husseini quien le propuso a Hitler el genocidio del pueblo judío.
Netanyahu bajó el tono de su declaración diciendo que no tenía “ninguna intención de absolver a Hitler de la responsabilidad por su diabólica destrucción de los judíos europeos”. Pero fue el muftí y lo que sentía acerca de un Estado judío lo que realmente sucedió entre él y Hitler. Por supuesto que Hitler acogió con entusiasmo y agradecimiento la propuesta.
Es como si hoy en día dejara pasar por alto los deseos manifestados por ese engendro satánico llamado Pedro Sánchez que se lamentaba que España no tuviera la bomba nuclear para arrojársela a Israel.
El Mufti Haj Amin al-Husseini, nacido en Jerusalén a principios del siglo XX, provenía de una prominente familia palestina. Era un defensor del nacionalismo árabe y en 1936 se unió a otros líderes palestinos en una rebelión contra los británicos. La revuelta duró hasta 1939, se cobró miles de vidas, entre ellas cientos de judíos. En 1937, los británicos destituyeron a Husseini de su cargo, lo que lo llevó a huir al Líbano.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Husseini apoyó una rebelión antibritánica en Irak y se convirtió en el enviado de los rebeldes a Alemania e Italia. Cuando la rebelión fue reprimida, huyó a Italia y continuó sus contactos con las potencias del Eje desde allí, y se reunió con Adolf Hitler en noviembre de 1941. Continuó apoyando a los nazis de diversas maneras durante la guerra.
Después de la guerra, Husseini escapó a Beirut y su influencia disminuyó. Murió allí en 1974. Husseini se opuso a cualquier adaptación de un hogar nacional judío en lo que se convertiría en Israel. Y se opuso al plan de partición de las Naciones Unidas de 1947 que buscaba crear estados vecinos judíos y palestinos. Husseini también respaldó la violencia contra los judíos.
Durante muchos años, los defensores de la ONU nos han dicho que no hay paz en el Medio Oriente porque no hay Palestina árabe. Quieren que evitemos fijarnos de que el Reino de Jordania, creado en la tierra originalmente destinada al estado judío, es en realidad la Palestina árabe, creada 20 años antes.
La auto identificación de árabes como “palestinos” se originó recién en 1964 con la creación de la Organización de Liberación Palestina- OLP. Durante el mandato británico, que terminó en mayo de 1948 cuando Israel se declaró independiente, eran los judíos a quienes se les llamaba “palestinos”.
La llamada autoridad palestina rechazó la legitimidad del estado de Israel y desarrolló en su contra una lucha militar y terrorista. La Autoridad Palestina nace con un único objetivo de enriquecer a sus creadores. La manera de lograrlo era convencer a un grupo importante de árabes provenientes de Israel y radicados en los países árabes vecinos a declararse refugiados y de esa manera ser mantenidos con sus familias sin trabajar y a costillas de incautos países de las Naciones Unidas. Tarea no difícil por cuanto la oferta de ser mantenidos sin trabajar resultaba bastante atractiva. Lo que no se imaginaron fue que la mayor parte de los fondos iría a los bolsillos de las autoridades y ellos recibirían limosnas.
La Autoridad Palestina con su líder Yasser Arafat encontró gran acogida internacional y para afianzarse en el poder se armó hasta los dientes y no permitió que los refugiados disminuyeran sino al contrario infló sus cifras de manera de recibir cada vez mayores ingresos.
Al mismo tiempo inició el reclamo de la constitución de un Estado árabe palestino basado en la partición de las Naciones Unidas, pero al mismo tiempo rechazando cualquier legitimidad para el Estado de Israel, negándose incluso a reconocer su existencia. Durante muchos años, levantó la bandera de la OLP de una lucha militar y terrorista contra Israel.
Además de planear décadas de terror sangriento en las calles de Israel, Arafat fue responsable de la devastación en todo el Medio Oriente, incluida una guerra civil en el Líbano (1975-1991) y el Septiembre negro de Jordania (1970). También lanzó el apoyo de la OLP a la invasión de Saddam Hussein a Kuwait en 1991.
Mas adelante, los palestinos respondieron a los intentos de Israel de implementar el Acuerdo de Oslo enviando oleadas de terroristas suicidas a las calles y autobuses de las ciudades de Israel, una violación flagrante de su compromiso con los acuerdos y una declaración clara de su rechazo a la idea de paz con Israel.
En la cumbre de julio de 2000 en Camp David, el primer ministro de Israel, Ehud Barak, le ofreció a Arafat una serie de concesiones de gran alcance como parte de un acuerdo de paz integral. A cambio, se le pidió a Arafat que pusiera fin al conflicto. La OLP rechazó sumariamente las propuestas israelíes y nunca ofreció una contrapropuesta.
En cambio, la Autoridad Palestina (AP) dominada por la OLP inició una ola masiva de violencia premeditada. La guerra de terror de Arafat (la llamada “Intifada de al-Aqsa”) no tenía paralelo en la escala y la implacabilidad de sus ataques terroristas contra civiles israelíes. Un total de 1,184 israelíes fueron asesinados.
En agosto de 2005, el gobierno de Israel, llevó a cabo la evacuación unilateral de todas las aldeas israelíes de la Franja de Gaza y el norte de Cisjordania. En respuesta, los palestinos han estado lanzando misiles y cohetes contra ciudades y pueblos israelíes desde la Franja de Gaza durante años, algunos de los cuales llegan hasta Tel Aviv.
En lugar de utilizar la enorme concesión israelí como una oportunidad para lograr la paz, los palestinos la utilizaron para empoderar a las organizaciones terroristas respaldadas por Irán. En junio de 2007, Hamas tomó el control de la Franja de Gaza en un golpe violento.
Desde la toma de control de Hamas, las aldeas del sur de Israel han sido sometidas a una lluvia de cohetes y misiles sin parar. El número de cohetes, misiles y proyectiles de mortero disparados contra Israel desde Gaza desde 2007 es de decenas de miles.
Desde su creación, Israel ha anhelado la paz con sus vecinos palestinos y el mundo árabe en general. A través de los años se han presentado diferentes iniciativas que buscaron resolver el complejo conflicto y normalizar las relaciones en la región.
Sin embargo, durante demasiados años Israel ha sido víctima de la negativa palestina de negociar directamente con Israel. Los palestinos han puesto todos sus esfuerzos en la lucha diplomática contra Israel en los foros internacionales. Lo cierto es que esta lucha, como era de esperar, no los ha acercado a su objetivo de autodeterminación ni los ha hecho avanzar un solo centímetro en lograr un Estado independiente.
Mientras hay algunos países árabes que han firmado recientemente acuerdos de Paz y colaboración con Israel señalando que el problema en el medio Oriente no es Israel, tanto USA como Europa presionan a Israel a hacer concesiones a favor de quienes no desean formar un Estado sino a seguir viviendo de los donativos internacionales que va a para a manos de unos cuantos dirigentes. Pero no sólo eso sino apoyan a un grupo de terroristas que bailaban en las calles cuando volaron las torres de Nueva York, grupo que se alegra con cualquier desgracia que les ocurre a los países de Occidente y que acaban de brindar su apoyo a Rusia en la guerra con Ucrania.
Una reciente encuesta realizada por el Centro Palestino de Políticas e Investigación de Encuestas encontró que tres cuartas partes de los palestinos se oponen al plan Junta de Paz en Gaza según el cual Hamas está obligado a entregar sus armas antes de que Israel se retire completamente de la Franja de Gaza, mientras que mas de la mitad se opone a una solución de dos Estados para el conflicto palestino-israelí,
Definitivamente los palestinos y sus líderes no quieren establecer su propio estado sino mas bien quieren eliminar el Estado Judío y planean continuar subsistiendo con dinero donado por USA y los europeos. Si estos donantes no quieren ver la realidad y toman las medidas necesarias no habrá Paz de parte de los palestinos y el terrorismo internacional que alientan seguirá aumentando. Por otra parte, existiendo 50 estados musulmanes en el mundo, ¿puede alguien explicarme para que necesita el mundo otro estado musulmán en detrimento del único estado Judío?
LEYENDA:

Hitler recibe al Gran Mufti Haj Amin al-Husseini en 1941 en Alemania.




