Frase que suena de enorme pesimismo, pero que es real. Si nuestros líderes no enfrentan a las ideologías fanáticas y extremistas, nuestro mundo llegará a perder para siempre no sólo sus valores morales y éticos más caros sino hasta sus adelantos tecnológicos y convertirse en una región desolada gobernada por tiranos y habitadas por esclavos. En el mejor de los casos viviendo en una permanente guerra civil entre las fuerzas del bien y del mal.
Lamentablemente la corrupción y el poderoso Don Dinero dominan el panorama. La ociosidad y el hacerse poderoso, rico y millonario lo más pronto posible con el mínimo o ningún esfuerzo están primando para que una población ignorante y sin educación elija a los peores elementos de la raza humana como líderes.
Cuando hablo de oscuridad me refiero a la ausencia de luz total. Si bien la 1ra Ley de la Termodinámica nos dice que “la energía no se crea ni se destruye sino sólo se transforma”, la 2da Ley de la Termodinámica nos habla de la entropía, es decir de la posibilidad de llegar al borde del cero absoluto donde cesa toda vida y movimiento.
Y este es el camino que los actuales líderes del radicalismo fanático musulmán nos quieren imponer apoyados por una extrema izquierde mentalmente enferma. Es así como los líderes de Irán, Qatar y Turquía compran con dinero sonante y contante a los líderes de España, Francia, Inglaterra, Australia, Canadá, etc. para engañar a sus poblaciones en un movimiento de hacer desaparecer al pueblo judío alegando la liberación de un pueblo árabe palestino inexistente. Y la mayoría de ignorantes, infelices y desubicados se la creen.
Si se interesaran en leer un poco y siguieran la frase de la columna de una antigua revista argentina publicada bajo el seudónimo de Bruto: “agarra los libros que no muerden” se enterarían que el único pueblo palestino de la historia fue el pueblo judío y que los refugiados árabes palestinos fueron un invento de 1967 del terrorista egipcio Yaser Arafat que patentó el negocio que lo hizo multimillonario a él y a su familia.
Las tinieblas empiezan a envolvernos. Pero esto no es nuevo. Ya existió en el pasado desde siglos. Apareció apenas la palabra divina se vio y escuchó en el Monte Sinaí y se dieron las bases de nuestra ética y moral judeo-cristiana a través de los 10 Mandamientos.
Inmediatamente en que un pueblo de cerca de 600,000 familias de exesclavos aceptó vivir con normas que condenaban la esclavitud, el robo, el asesinato, la mentira y la corrupción, el mundo dominante por entonces los condenó a muerte e inició su persecución sin parar.
Fue así que surgieron movimientos religiosos extremos y fanáticos que no sólo asesinaban a los no creyente sino en el caso de los judíos específicamente los despojaban de sus bienes y sólo se les permitía vivir si se convertían, pero identificados como conversos para vergüenza de los mismos.
Si profundizamos la historia comprobaremos que en la mayoría de los casos lo importante era mantener a los judíos como ciudadanos de segunda categoría sin aspiraciones ni derechos a progresar socialmente y por lo tanto el esfuerzo de su trabajo sólo se traducía en bienes materiales que fueron arrebatados más adelante por la Inquisición y las expulsiones de diferentes países, así como por los seguidores del profeta asesino Mahoma.
El único pueblo que está luchando por traer la luz al mundo es Israel, apoyado por distinguidos líderes de Estados Unidos, de Argentina, de Ecuador, de Paraguay, de Honduras, de Italia, de Hungría, de El Salvador, de VOX España, etc.
No es casualidad que hace pocos días el pueblo judío ha celebrado Hanuká que es precisamente la fiesta de las luces con las que pretende disipar las tinieblas que menciono.
Y lo que mantiene a este pueblo es su fe. Es increíble comprobar cómo ésta le da el coraje y la voluntad no sólo de seguir la senda y el camino que se han trazado, sino que la permanente persecución los ha llevado a desarrollar las más modernas herramientas y métodos de progreso tecnológico actual. Si siguiéramos las instrucciones de tanto fanático ignorante antisemita de boicotear y no usar ningún producto inventado, creado o producido por judíos viviríamos en la edad de piedra.
Pero para preocupación de algunos y orgullo de otros les puedo asegurar que si tuvieran la curiosidad y el valor de investigar sus respectivos ADN descubrirían que hay una inmensa mayoría que lleva sangre judía en sus venas y que de una u otra forma tuvieron ancestros judíos. Tal vez eso les haría comprender que la humanidad es una sola y que los judíos no somos ni mejores ni peores que el resto y que tal vez lo inteligente sea apoyar nuestra lucha en favor del Bien y la Luz.



