9 de abril de 2026

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Por Brayan Valentín / Reforma universitaria: entre avances, retrocesos y la urgencia de un nuevo consenso

Por Brayan Valentín

Durante años, el sistema universitario peruano estuvo capturado por intereses ajenos a la calidad educativa. En ese contexto, los estudiantes respaldamos la Ley N.º 30220 y la creación de la SUNEDU como una herramienta necesaria para enfrentar a las mafias enquistadas en diversas universidades. Aunque la norma careció de un proceso ampliamente participativo y excluyó a los estudiantes del debate, el modelo de licenciamiento implementado permitió cerrar instituciones que operaban como empresas disfrazadas de universidades, sancionar el uso indebido de recursos y denegar la licencia a aquellas que no cumplían las condiciones básicas de calidad. Ese proceso significó un avance importante para la educación peruana.

En el 2022, el Congreso desmanteló aspectos centrales de la reforma con el respaldo de sectores vinculados al negocio educativo. Desde el Bloque Universitario de Lima y Callao, junto a estudiantes de Arequipa y Cusco, nos movilizamos y opusimos no por defender a la SUNEDU como institución, sino por proteger el derecho a una educación de calidad y evitar el retorno de esquemas superados como el de la ANR. La eliminación de la competencia de la SUNEDU para licenciar nuevos programas fue especialmente funesta.

Hoy, en tal sólo 3 años, existen señales preocupantes de los efectos contrarreforma: más de 3,000 nuevas carreras profesionales creadas en apenas dos años; la reaparición de universidades previamente denegadas bajo nuevas denominaciones; y la expansión masiva de filiales y programas académicos en determinadas universidades privadas.

No se trata de regresar al pasado, sino de construir un nuevo consenso que incorpore a estudiantes, docentes, autoridades, investigadores y a la sociedad en su conjunto.

El Perú requiere una reforma universitaria con legitimidad social, alejada de acuerdos cerrados y enfoques tecnocráticos descontextualizados. La educación superior no debe ser un espacio de disputa política o negocio desregulado, sino un ámbito de formación, investigación y pensamiento crítico al servicio de la sociedad.

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