Desde fines del siglo XIX hasta 1929 se celebró en Lima y otras ciudades del Perú, con gran alborozo, la fiesta de la Unidad de Italia, conmemorando la toma de Roma por las tropas de Su Majestad el Rey Víctor Manuel II, el Padre de la Patria, hecho ocurrido el 20 de setiembre de 1870.
Esta fiesta, organizada por los italianos residentes en el Perú, pero en la cual participaban muchos vecinos no italianos, tenía características muy especiales. Todos los empresarios italianos y las instituciones de dicha nacionalidad lucían la bandera tricolor. Existen bellas fotografías de hace un siglo en que se luce el jirón de la Unión, en un 20 de setiembre, ornamentado con grandes banderas italianas que ondeaban desde los balcones o de la cúspide de las fachadas. En esa fecha se realizaban también concurridas fiestas en diversos lugares de Lima y otras ciudades, así como ceremonias en las que participaban destacados pensadores liberales.
Pero la Iglesia quedó muy afectada por la pérdida de los Estados Pontificios y la toma de Roma del 20 de setiembre de 1870. El problema se conoció como la “Cuestión Romana” y fue solucionado por el dictador Benito Mussolini, al suscribir el tratado de Letrán, el 11 de febrero de 1929, mediante el cual cedió a la Iglesia parte del territorio italiano, área conocida desde entonces como Estado de la Ciudad del Vaticano.
Y para congraciarse con la Iglesia, el dictador Mussolini suprimió la fiesta del 20 de setiembre. En el diario católico “El Deber” Nº 16550, Arequipa, sábado 20 de septiembre de 1930, página 3, bajo el título de “El 20 de setiembre italiano”, afirmaban que “Hasta hace poco el 20 de septiembre ha sido una fiesta nacional italiana, conmemorada anualmente en recuerdo de la entrada de las tropas a Roma y la realización de la Unidad Italiana, en que los diferentes reinos peninsulares, Sicilia y Cerdeña, se unieron bajo el cetro de Víctor Manuel”.
Agregaban que “esta fiesta no ha tenido razón de ser desde que el gobierno de Italia subscribió el tratado de Letrán el 11 de febrero de 1929. Y efectivamente, en ‘El Comercio’ de Lima, del 12 de este mes, hemos hallado una noticia relativa a un Decreto expedido por el gobierno de Mussolini, en virtud del cual queda suprimida la fiesta del 20 de septiembre en el calendario de efemérides italianas. Por fuerza tenía que ser así, ahora que se ha solucionado la cuestión pendiente entre la Iglesia y el Estado italiano, con la suscripción del tratado de Letrán”.
Afirmaban también que “Efectivamente se sabe de cierto que ya el inmortal León XIII se preocupó seriamente del arreglo del asunto conocido en la diplomacia vaticana con el nombre de la ‘Cuestión Romana’; pero el gran Pontífice tropezó con una dificultad no pequeña, desde luego: no encontraba en el Quirinal al hombre con quien entenderse. Este hombre llegó al cabo de muchos años. Todos conocen su nombre: es Mussolini con quien pudo entenderse el claro talento y la voluntad férrea de Pío XI. La cuestión romana fue arreglada merced al mutuo entendimiento de estos dos personajes providenciales [Mussolini y Pío XI]”.
Cabe recordar que la República Italiana fue fundada en la ciudad de Salò (Lombardía) por el dictador Benito Mussolini, con el apoyo de Hitler, el 23 de setiembre de 1943, hace ya ochenta y tres años.
(*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Cultura y Desarrollo



