14 de junio de 2026

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Por: Dennis Falvy / Adam Smith y los alfileres

Dennis Falvy

Un simple alfiler podría contener el secreto de la productividad moderna y por ello, Adam Smith, el «padre de la economía», reveló cómo la división del trabajo puede transformar no solo fábricas, sino sociedades enteras.

Hay copiosa información sobre esto en las redes, incluso un video que te lleva desde la fabricación de alfileres en el siglo XVIII hasta el impacto de la especialización en las empresas de hoy.

Pero, se advierte y hay que tener mucho cuidado, que este mismo sistema que nos ha hecho más ricos y eficientes también tiene un lado oscuro. Hay pues críticos al respecto.

¿Cuál es el precio de la monotonía en nuestras vidas?

El famoso ejemplo de los alfileres proviene del libro más famoso de Adam Smith, “La Riqueza de las Naciones”, publicado en 1776, el mismo año de la independencia de Estados Unidos.

La fábrica de alfileres que menciona Smith podía producir más de 48,000 alfileres al día gracias a la especialización, frente a los 20 que haría una sola persona trabajando sola.

Smith no fue el primero en observar la división del trabajo; el filósofo chino Confucio ya había notado la importancia de la especialización en la producción hace más de 2,000 años.

La división del trabajo no solo impulsó la producción, también fue clave en el auge de la Revolución Industrial. Sin ella, la economía global que conocemos hoy no existiría. Es entonces un hito, un punto de quiebre en lo que es la industria que se ha desarrollado y desarrolla de manera impresionante incluso en nuestros días, con la IA.

El magnate Henry Ford.  llevó el concepto de Smith a otro nivel al implementar la cadena de montaje en la producción de autos, logrando fabricar un Modelo T cada 93 minutos. Una cosa realmente impresionante para aquella época.

La especialización extrema no solo se limita a fábricas; por ejemplo, en los quirófanos modernos, cada médico tiene una función específica que contribuye al éxito de una cirugía. Y así sucesivamente hay más e importantes ejemplos.

Uno de los efectos negativos más señalados por Smith fue la «alienación laboral», un término que luego sería desarrollado más a fondo por Karl Marx.

Adam Smith trabajó como profesor de filosofía moral antes de convertirse en el padre de la economía. Su interés inicial no era la economía, sino el comportamiento humano.

Algunos críticos argumentan que la excesiva división del trabajo ha contribuido a la deshumanización en el entorno laboral, convirtiendo a las personas en «máquinas».

El ejemplo de los alfileres se ha usado en clases de economía de todo el mundo durante más de 200 años, convirtiéndose en un clásico para explicar el concepto de eficiencia.

Es en este contexto, que la Inteligencia Artificial (IA) actúa como lo de los alfileres; pues así como Smith describió como separar un proceso manual en tareas simples multiplicaba ello la “productividad” hoy la IA desglosa labores cognitivas, permitiendo una hiper especialización, rendimientos crecientes y una escala sin precedentes.

Y hoy en día aún hay una enorme discusión en lo que será el mercado laboral y la “regulación” que tendrá la IA en todo lo que es la producción y productividad.

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