9 de julio de 2026

|

Lima: Cargando...

Por: Dennis Falvy / El Niño es un enorme problemón

Dennis Falvy

La clave para detectar la presencia del Niño es su presencia en la anomalía térmica: la diferencia entre la temperatura observada y el promedio histórico del mismo mes. Cuando la anomalía en la zona 3.4 supera los 0.5°C durante al menos cinco meses consecutivos, se declara la presencia del Niño.

Cuando cae por debajo de -0.5°C, se declara La Niña.

Pero ello tiene una limitación crucial para el Perú: no incorpora la zona 1+2, que es precisamente la que determina las lluvias torrenciales en nuestra costa. Pero existe una correlación de antecedencia entre lo que pasa en la zona 3.4 y la zona 1+2 .

Esto significa que el Perú enfrenta un riesgo particular: puede haber lluvias devastadoras en la costa incluso cuando la zona 3.4 indica condiciones neutras. Así ocurrió en 1997 y así ocurrió en 2017. Y así puede volver a ocurrir ahora especialmente por el incremento acelerado de la anomalía en la zona 3.4 (está por encima de los 0.5 °C desde mayo) que apunta a que se avecina un Niño muy fuerte a escala global.

La mayoría de los modelos de predicción apunta que en septiembre de este año se cumplirán los cinco meses con anomalías por encima de los 0.5 grados °C y estas llegarían a superar los 2 grados °C lo que denotaría la presencia de un Niño muy fuerte similar al que ocurrió en 1997.

Analistas prevén presiones sobre la inflación, cambios en la política monetaria y un nuevo mapa de ganadores y perdedores en América Latina.

Lo grave es que en Perú aún no se ha tomado decisiones que son sin duda inmediatas.

El Niño ha dejado de ser únicamente un fenómeno meteorológico para convertirse en un factor con capacidad para modificar las expectativas económicas y financieras de América Latina.

Morgan Stanley señala que preocupa la intensidad del mismo.

Sus escenarios contemplan que un episodio muy intenso podría añadir hasta 168 puntos básicos a la inflación brasileña, 132 puntos básicos en Colombia y 209 puntos básicos en Perú.

Los analistas señalan que el impacto se extenderá desde los alimentos frescos hacia granos, ganado, lácteos y alimentos procesados.

Morgan Stanley sostiene que el mercado ha pasado de seguir la evolución del clima a vigilar lo que denomina “riesgo sobre las ventanas críticas de los cultivos”, es decir, el riesgo de que un episodio intenso de El Niño coincida con las temporadas de siembra, cosecha y transporte de los principales cultivos.

Además, los efectos se concentrarán especialmente en la agricultura y las utilities, aunque también podrían extenderse a la minería y la construcción.

El impacto no se limita a los productores agrícolas, sino que recorre toda la cadena de suministro. Fabricantes de alimentos, empresas de bebidas, distribuidores y minoristas pueden verse obligados a afrontar mayores costos de materias primas, transporte y logística.

Scroll al inicio