24 de abril de 2026

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Por: Dennis Falvy / Ello no es pan comido

Dennis Falvy

Pan Comido alude a algo fácil de realizar. Pero en un conflicto bélico no es así. Y en rigor, es aquello que aparenta ser simple, pero puede acomplejarse.

El editor del Blog Xataca, Miguel Jorge, señala que los EEUU, no entendían por qué sus sistemas más avanzados no lograban interceptar todos los proyectiles que caían sobre las ciudades. La sorpresa fue mayúscula cuando comprobaron que, en plena Guerra del Golfo, bastaban unos pocos misiles Scud, lanzados de forma irregular, para obligar a desplegar enormes recursos desplegar enormes recursos defensivos y alterar el ritmo de toda una campaña militar.

Contaba la CNN, a través del último análisis del CSIS, que Estados Unidos ha consumido ya cerca del 45% de sus Precision Strike Missile, alrededor del 50% de los interceptores THAAD y Patriot, además de aproximadamente un 30% de sus Tomahawk y más del 20% de los JASSM. Dicho de otra forma, aunque estos niveles no impiden seguir operando a corto plazo, sí reducen significativamente la capacidad de sostener otro conflicto de alta intensidad en paralelo, especialmente frente a un adversario como Irán.

La reposición de estos sistemas introduce un límite claro: la producción anual apenas alcanza unas 100 unidades de Tomahawk y menos de 500 de JASSM-ER, mientras que interceptores como SM-3 o SM-6 tienen ritmos aún más bajos.

Incluso con contratos para ampliar la producción, el plazo para recuperar los niveles previos oscila, según el Pentágono, entre tres y cinco años. En la práctica, esto significa que cada lanzamiento actual tiene un coste estratégico futuro, porque no existe una forma rápida de reemplazarlo en caso de escalada, Irán conserva miles de misiles balísticos y de crucero, aunque muchos requieren reacondicionamiento o presentan fallos derivados de modificaciones apresuradas.

Estados Unidos cuenta con unos 2.800 a 3.000 Tomahawk y poco más de 400 bombas guiadas de largo alcance, apoyadas por portaaviones y destructores, pero con restricciones claras tras el consumo previo.

Por ejemplo, el uso de municiones menos avanzadas como las JDAM implicaría mayor exposición de aeronaves a defensas enemigas.

En paralelo, Irán está demostrando de sobra capacidad para desafiar el bloqueo en el estrecho de Ormuz, manteniendo exportaciones mediante petroleros que evitan el control mediante apagado de transpondedores y rutas indirectas.

A pesar de interceptaciones y desvíos de más de 28 buques, decenas de cargueros y petroleros han logrado cruzar, lo que evidencia que el control marítimo no es absoluto y que Teherán conserva margen de maniobra económico y estratégico.

Para Washington, tras semanas de consumo masivo, Estados Unidos entra en una posible reanudación con inventarios limitados, mientras que Irán, pese a sus fallos, sigue teniendo volumen suficiente para sostener lanzamientos, es decir seguir lanzando día tras día en una segunda parte de la guerra donde el que dicta los misiles puede cambiar de nombre

Como se ve la cosa se le complica cada vez más al enorme país del norte e Israel. No es ello “Pan Comido” como algunos se alucinaban.

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