El efectivo dejó de ser el rey y refleja la disminución de la predominancia del dinero físico, debido al auge de métodos de pago digitales y la preferencia por inversiones y además la búsqueda de oportunidades de crecimiento financiero y no sólo seguridad y liquidez.
Tal vez por ello, y aunque el efectivo se resiste, el banco suizo UBS proyecta nuevos máximos al auge oro en medio de recortes de tasas de la Fed y que el efectivo pierde atractivo en carteras, desplazado por metales, bonos y acciones con dividendos.
El metal precioso roza los US$3,650 por onza en 2025, impulsado por la debilidad del dólar y la expectativa de recortes de tasas en EE.UU. Hay quienes proyectan US$4000 la onza troy. Una suba inmensa en dos décadas en que llegó a pisos de unos 600 dólares.
Carlos Rodríguez Salcedo, para Bloomberg Línea, afirma que el oro se ha consolidado como el gran protagonista del 2025. En lo que va del año acumula una ganancia cercana al 40% y ha superado más de 30 récords históricos, situándose en torno a los US$3.650 por onza.
Ello se basa en la expectativa de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, la depreciación del dólar y la persistente incertidumbre geopolítica, factores que han impulsado la demanda de un activo tradicionalmente percibido como refugio.
Un factor de suba es que la tasa terminal de Estados Unidos ahora se sitúa en 2,93%, mientras que la tasa de interés real, el costo de oportunidad de mantener activos que no rinden como el oro, ha caído más de 20 puntos básicos en menos de un mes.
Con una inflación que se mantiene firme, se prevé que las tasas reales caigan aún más hacia fin de año, reforzando el atractivo del metal. La correlación negativa entre el oro y el dólar permanece elevada, lo que implica que la depreciación de la divisa estadounidense podría seguir alimentando la demanda inversora.
Las tenencias de fondos cotizados en oro (ETFs) van hasta cerca de 3.900 toneladas para finales de 2025, lo que supone acercarse al récord de 2020. A nivel anual, proyecta entradas de unas 700 toneladas.
Si se suma la demanda de los bancos centrales, que se mantendrá en un rango de 900 a 950 toneladas, apenas por debajo de las más de 1.000 toneladas adquiridas en 2024.
Aunque podría haber cambios por inflación y la FED tiene que actuar, UBS proyecta que la liquidez pierde atractivo frente a activos como acciones, bonos y metales, en un contexto de inflación persistente y tasas en descenso.
UBS fue explícito y consideró que “el efectivo ya no es más el rey”. “Las acciones han superado al efectivo en el 86% y 100% de todos los periodos de tenencia a 10 y 20 años, respectivamente, mientras que la probabilidad de que los bonos superen al efectivo también aumenta.
También recomienda activos generadores de rentas en Asia y Europa, incluidas acciones con dividendos atractivos, y subraya que el oro es un componente estratégico dentro de carteras diversificadas.
El oro emerge así como el activo refugio por excelencia en un entorno donde la liquidez pierde brillo y los inversionistas buscan alternativas capaces de resguardar valor frente a la inflación y la volatilidad de los mercados.




