La Deuda pública del Perú ha crecido, luego de la pandemia, con 52% de interna y 48% externa.
Ella se mantiene como una de las más bajas en América Latina, proyectándose en torno al 30-33% del PBI para 2025-2026, muy por debajo de los promedios regionales y emergentes.
El PBI peruano, aunque con un año base desactualizado del 2007, se estima en US$ 340,000 millones.
La deuda sólo concita el principal de ella y no los intereses en que el gobierno nacional incluye en el presupuesto unos S/ 20,000 millones al año.
Por ello y otros ajustes que deben hacerse, el MEF y organismos técnicos han alertado sobre un aumento en la vulnerabilidad fiscal debido a iniciativas de gasto del Congreso que podrían reducir este supuesto margen de seguridad y que algunos señalan que son como S/ 40,000 millones sin financiamiento conocido.
Carlos Rodríguez Salcedo dice que la deuda global alcanzó un nuevo máximo histórico en el primer trimestre de 2026 y se acercó a los US$353 billones, impulsada principalmente por el endeudamiento de Estados Unidos y China.
El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) señaló en un informe que “la deuda global aumentó por quinto trimestre consecutivo en el primer trimestre de 2026, incrementándose en más de US$4,4 billones hasta alcanzar el máximo histórico referido.
En China, el IIF indicó que “un desarrollo notable a comienzos de 2026 fue una fuerte aceleración en la acumulación de deuda de las corporaciones no financieras chinas, predominantemente empresas estatales”, un fenómeno que superó incluso el ritmo de endeudamiento soberano del país.
En Estados Unidos, el deterioro fiscal comienza a modificar parte de las decisiones de asignación global de capital.
Pese a ello, el mercado de deuda corporativa estadounidense continúa mostrando fortaleza. El IIF afirmó que “la emisión de deuda corporativa en Estados Unidos sigue siendo sólida tanto en segmentos high-yield como investment-grade”, apoyada en parte por compañías vinculadas a inteligencia artificial que mantienen elevados planes de inversión en infraestructura tecnológica.
Déficits más amplios y mayores necesidades de endeudamiento por lo del Medio oriente son problemas para muchos países.
El aumento del gasto en defensa, seguridad energética, ciberseguridad y proyectos asociados a inteligencia artificial aparece como otro factor estructural detrás del incremento esperado de la deuda pública y corporativa.
Brasil encabeza la lista regional con una deuda gubernamental equivalente a 91,4% del PIB, seguido por El Salvador con 86,5% y Trinidad y Tobago con 83,8%. El indicador de América Latina está en 67,3% luego de ubicarse en 65,7% un año atrás.
La lista de países de la región del IIF es:
Brasil: 91,4%; El Salvador: 86,5%; Trinidad y Tobago: 83,8%; Argentina: 74,9%;Granada: 70,9%; Jamaica: 67,6%; Colombia: 65,3%; Costa Rica: 60,6%; República Dominicana: 58,8%; Ecuador: 54 %; México: 49,2%; Honduras: 41,9%; Chile: 33,2% y Perú: 30,2%
Esto parece OK, pero el problema son los intereses a pagar en años.
Y hay que advertir que, la evolución del conflicto en Medio Oriente, el comportamiento de la inflación global y las decisiones fiscales y monetarias de las principales economías seguirán definiendo la velocidad de acumulación de deuda y el costo de financiamiento para gobiernos y empresas.



