16 de abril de 2026

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Lima: Cargando...

Por: Dennis Falvy // La doble cara del turismo

A propósito del reciente desmanejo que hubo en Machu Picchu, tomé una nota de Howard Chua-Eoan, quien escribió que todos los caminos parecen conducir a la Fontana di Trevi. Estaba de “visita” y le pidió a Google Maps que lo guiara por el centro histórico de la ciudad y la verdad lo de la Fontana, , ese imán turístico encargado por el Papa Clemente XII en el siglo XVII, no lo entusiasmo para nada.

Y es que lo que vio en esta fantasía acuática barroca lo enloquecieron. Había un desorden y pandemónium.

Tomo nota en su hotel, que en un video de vigilancia un visitante de la abarrotada Galería de los Uffizi de Florencia posando incómodo ante un retrato del siglo XVIII de un heredero de los Médicis, que se inclinó un poco y abrió un agujero en el cuadro con la mano o el codo. Un tonto, uso una llave para tallar su nombre en un muro del Coliseo, al alcalde romano casi le da un ataque, Y hay más de esto, como que un turista de EE.UU. se había empalado con una valla metálica al tratar de hacerse un selfie en las ruinas de 1.953 años de antigüedad.

Pero los turistas no fueron quienes impulsaron la ley punitiva italiana de 2024 contra la profanación de obras de arte, monumentos y lugares pintorescos, con multas de hasta US$70.000.

Pero las cometidas por ellos han suscitado indignación local, desde Portugal hasta Japón, que roza ya la xenofobia.

En Tokio, una personalidad llamó a los turistas y emigrantes “especies invasoras”.

Hay quienes señalan que la pandemia Covid 19 liberó una demanda deprimida.

Pero aclara Howard Chua -Eoan, que las causas del enfrentamiento se remontan a tiempos  lejanos.

Cuando Dante esbozó su octavo círculo del infierno, mostró demonios cornudos que azotaban a las filas de pecadores para mantenerlos a raya, comparándolos con las multitudes de peregrinos en Roma.

En el siglo XIV, las hordas de turistas eran problemáticas. Los peregrinos fueron los primeros turistas, y viajaban no solo para admirar los lugares sagrados, sino también para comprar bendiciones y recuerdos.

La examante del papa Alejandro VI se ganaba la vida regentando posadas en Roma, una de las cuales incorporaba el escudo de armas de la familia del pontífice y aún se conserva cerca del Campo de’ Fiori.

Las clases altas británicas emprendieron sus propios Grand Tours elitistas en el siglo XVIII, comiendo, bebiendo y fornicando por las grandes ciudades de Europa.

A mediados del siglo XIX, Thomas Cook amplió y democratizó los viajes con sus excursiones familiares, dignas de una respetable clase media.

Hay más en esta actividad que representa alrededor del 10% del PBI mundial.

Y vaya que causa estropicios y en los EEUU en la ciudad de Nueva York, se ha revisado a la baja sus expectativas de visitantes internacionales en un 17%. El gasto de los turistas extranjeros podría reducirse hasta en US$12.500 millones en EE.UU. En el 2025, y el turismo representaban cerca del 10% del PBI de US$30,5 billones.

Un ensayo del erudito inglés Francis Bacon de 1625 aconsejaba a los viajeros llevar consigo a “alguien que domine el idioma y haya estado en el país antes; de modo que pueda indicarles qué cosas merecen la pena ver”.

Al final el consejo del analista es:  No te dejes llevar por la corriente con las masas sudorosas que solo saben contemplar la Fontana de Trevi. Estar lejos de las multitudes enloquecedoras podría marcar la diferencia.

Advertidos estamos. A pesar de las ruinas incaicas y otros.

 

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