10 de mayo de 2026

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Por: Dennis Falvy // ¿Qué es lo que pasará con el estrecho de Ormuz?

Uno encuentra en las redes, que El estrecho de Ormuz, proporciona el único paso marítimo desde el golfo Pérsico hasta el océano abierto y es uno de los puntos de congestión de mayor importancia estratégica del mundo. Ha sido así durante siglos, con vastas zonas interiores ricas en bienes comerciales de lujo, pero sin fácil acceso a puertos comerciales lucrativos.

En la costa norte se localiza Irán y en la costa sur la península de Musandam, compartida por los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y la gobernación de Musandam, un exclave omaní. El estrecho tiene una longitud aproximada de 167 km, con una anchura que varía entre 97 km y 39 km

Actualmente tiene importancia estratégica debido a que se encuentra en la salida del golfo Pérsico, que es rico en petróleo. Casi el 20 % del petróleo del mundo y aproximadamente el 35 % comercializado por mar pasa por el estrecho, por lo que es un punto vital  para el comercio internacional.

Durante el período 2023-2025, el 20 % del gas natural licuado y el 25 % del comercio marítimo de petróleo del mundo (principalmente desde Arabia Saudita, EAU, Irak, Kuwait, Catar e Irán) pasaron anualmente por el estrecho, desde Oriente Medio hasta China, Europa y Estados Unidos. El estrecho no ha permanecido cerrado durante un periodo prolongado durante los conflictos en Oriente Medio (a diferencia del estrecho de Tirán/Bab-el-Mandeb), aunque Irán ha amenazado ocasionalmente con cerrarlo y se han iniciado preparativos para minarlo. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán de 2026 que resultaron en la asesinato de Alí Jameneí y otros líderes iraníes, Irán anunció el cierre total del estrecho el 2 de marzo de 2026 y como se conoce, hoy por el cese el fuego, y renaudación de las  negociaciones,.  Irán ha demandad0 10 condiciones que EE.U.U  desconoce y mas bien  una de los requisitos es que se abra el estrecho.

Futuros Geopoliticos ,señala que El Estrecho es técnicamente abierto pero está operativamente limitado, funcionando como un cuello de botella de facto controlado por Irán en lugar de un corredor de tránsito libre.

Los flujos marítimos siguen reduciéndose drásticamente, con aseguradoras y empresas disuadidas por el riesgo, mientras que Teherán impone requisitos de coordinación y cuasi-peajes en un intento de formalizar la influencia sobre el punto de estrangulamiento.

Esto convierte a Hormuz de una herramienta de disrupción en un instrumento de coerción —uno que obtiene concesiones económicas y políticas sin un cierre absoluto.

En efecto, Irán está probando si puede normalizar el control parcial de una arteria global bajo la cobertura de la gestión de crisis.

Esta dinámica está en el núcleo de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán previstas para el 11 de abril en la capital pakistaní, donde reabrir el estrecho es tanto una condición del alto el fuego como la principal carta de cambio.

La posición de Washington es que debe restablecerse la libre navegación, mientras que Teherán parece dispuesto a ofrecer solo una reapertura controlada vinculada a concesiones más amplias.

El resultado es un equilibrio frágil en el que la presión económica impulsa la diplomacia, pero la misma presión aumenta el riesgo de una nueva escalada si fracasan las negociaciones.

El resultado determinará si Ormuz vuelve a un paso neutral o se convierte en una arena persistente de disputa estratégica.

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