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    Por: Luciano Revoredo / Nuestra libertad está en peligro

    Como se sabe el partido Morado encarna todos los desvaríos del progresismo globalista. Son los abanderados de todos los falsos derechos y valores del neomarxismo que las izquierdas pretenden imponer en el mundo.

    Lamentablemente quiso la mala fortuna que tras una infeliz sucesión de hechos políticos e impulsado por una minoría avalada por la masa ignorante, sea este partido el que llegue a gobernar el país.

    Hoy, con Sagasti encargado de la presidencia y menos del 3% de las preferencias de la población para las próximas elecciones, son conscientes que tienen sólo hasta julio para poner en práctica su agenda.

    Es así que vemos como desde el ejecutivo se aceleran todo tipo de propuestas legales para imponer su pensamiento.

    Cuando Sagasti, el mismo que pidió un autógrafo a los terroristas del MRTA, soltó aquel exabrupto acerca de la vacunación de pobres y ricos, ya se le pudo ver en su real dimensión, pero tal vez la principal bandera de este ilegítimo gobierno sea la imposición de la ideología de género.

    Estamos ante un gobierno que actúa con la máscara de la corrección, con el lenguaje de la tolerancia y las buenas maneras, pero que nos está imponiendo un modelo autoritario que pone en riesgo nuestra libertad.

    El camino es el mismo que han seguido con las mismas intenciones en otros países. Tomar la educación y la cultura, arrebatar a los padres los derechos sobre la educación de sus hijos, empoderar a minorías sobre las mayorías, tomar la mente de los niños, destruir a la familia y acabar con la libertad de los ciudadanos. Este es el camino que ha tomado el gobierno morado.

    Es así, que vemos que se acaba de publicar la Resolución Ministerial 119-2021 del MINEDU, que en la práctica obliga a los maestros a usar el lenguaje inclusivo con los niños y “garantizar el enfoque de igualdad de género en los programas de formación inicial”.

    Simultáneamente se ha publicado por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables con el apoyo del PNUD para INDECOPI, la Guía para promover la igualdad entre hombres y mujeres en la publicidad comercial y en las relaciones de consumo.

    Este documento podría ir a una antología del absurdo, un muestrario de las restricciones para pensar y la implantación de modelos ideológicos por encima de la libertad. Estamos ante uno de los más burdos montajes del feminazismo. Parte de la definición de sexo y género, para que a partir del entendimiento del género como construcción social dar las “pautas” de lo que debe ser la publicidad con enfoque de género, llegando al absurdo de proponer que no aparezcan mujeres como amas de casa, en traje de baño o en labores que puedan implicar reforzar estereotipos de género.

    A esto se suma la publicación del Protocolo para garantizar el derecho al voto de las personas trans en la jornada electoral, ¿Es que por alguna razón no estaba garantizado el derecho al voto de las personas con disforia de género? Pues para nada. Pero esta norma es parte de la dictadura morada del género. Se trata de un manual sobre cómo identificar y tratar a esta minoría y nos someten a sus criterios, caprichos y fantasías. Vamos a terminar en situaciones absurdas como que alguien termine preso por llamar a otro por su nombre oficial y no por el que él cree llamarse.

    Nuestra libertad, el más básico de los derechos humanos se está poniendo en peligro por los extravíos ideológicos de la minoría que nos gobierna. Aún estamos a tiempo de reaccionar e impedirlo.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Como se sabe el partido Morado encarna todos los desvaríos del progresismo globalista. Son los abanderados de todos los falsos derechos y valores del neomarxismo que las izquierdas pretenden imponer en el mundo.

    Lamentablemente quiso la mala fortuna que tras una infeliz sucesión de hechos políticos e impulsado por una minoría avalada por la masa ignorante, sea este partido el que llegue a gobernar el país.

    Hoy, con Sagasti encargado de la presidencia y menos del 3% de las preferencias de la población para las próximas elecciones, son conscientes que tienen sólo hasta julio para poner en práctica su agenda.

    Es así que vemos como desde el ejecutivo se aceleran todo tipo de propuestas legales para imponer su pensamiento.

    Cuando Sagasti, el mismo que pidió un autógrafo a los terroristas del MRTA, soltó aquel exabrupto acerca de la vacunación de pobres y ricos, ya se le pudo ver en su real dimensión, pero tal vez la principal bandera de este ilegítimo gobierno sea la imposición de la ideología de género.

    Estamos ante un gobierno que actúa con la máscara de la corrección, con el lenguaje de la tolerancia y las buenas maneras, pero que nos está imponiendo un modelo autoritario que pone en riesgo nuestra libertad.

    El camino es el mismo que han seguido con las mismas intenciones en otros países. Tomar la educación y la cultura, arrebatar a los padres los derechos sobre la educación de sus hijos, empoderar a minorías sobre las mayorías, tomar la mente de los niños, destruir a la familia y acabar con la libertad de los ciudadanos. Este es el camino que ha tomado el gobierno morado.

    Es así, que vemos que se acaba de publicar la Resolución Ministerial 119-2021 del MINEDU, que en la práctica obliga a los maestros a usar el lenguaje inclusivo con los niños y “garantizar el enfoque de igualdad de género en los programas de formación inicial”.

    Simultáneamente se ha publicado por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables con el apoyo del PNUD para INDECOPI, la Guía para promover la igualdad entre hombres y mujeres en la publicidad comercial y en las relaciones de consumo.

    Este documento podría ir a una antología del absurdo, un muestrario de las restricciones para pensar y la implantación de modelos ideológicos por encima de la libertad. Estamos ante uno de los más burdos montajes del feminazismo. Parte de la definición de sexo y género, para que a partir del entendimiento del género como construcción social dar las “pautas” de lo que debe ser la publicidad con enfoque de género, llegando al absurdo de proponer que no aparezcan mujeres como amas de casa, en traje de baño o en labores que puedan implicar reforzar estereotipos de género.

    A esto se suma la publicación del Protocolo para garantizar el derecho al voto de las personas trans en la jornada electoral, ¿Es que por alguna razón no estaba garantizado el derecho al voto de las personas con disforia de género? Pues para nada. Pero esta norma es parte de la dictadura morada del género. Se trata de un manual sobre cómo identificar y tratar a esta minoría y nos someten a sus criterios, caprichos y fantasías. Vamos a terminar en situaciones absurdas como que alguien termine preso por llamar a otro por su nombre oficial y no por el que él cree llamarse.

    Nuestra libertad, el más básico de los derechos humanos se está poniendo en peligro por los extravíos ideológicos de la minoría que nos gobierna. Aún estamos a tiempo de reaccionar e impedirlo.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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