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Lunes, Enero 18, 2021

Por: Martín Valdivia Rodríguez / Entre lo legal y discriminatorio

Por: Martín Valdivia Rodríguez /  La creación de la Brigada Especial contra la Migración Delictiva, presentada por el ministro del Interior, Carlos Morán, nos parece polémica porque camina por esa estrecha cornisa de lo legal y lo discriminatorio. En el Perú, lamentablemente, estamos acostumbrados a actuar sobre la leche derramada y a buscar soluciones inmediatistas que sofoquen amarguras y apaguen incendios mediáticos. Y claro, frente a las escandalosas portadas de venezolanos delinquiendo, lo más “natural” era que nuestros flamantes políticos se encarguen de zanjar este asunto por lo más fácil: perseguir en vez de prevenir.

Y las críticas vienen por allí. ¿Por qué crear una brigada ad hoc si el crimen organizado, los sicarios, los asaltantes de bancos, los criminales y ladrones de todo pelaje son producto nativo y de larga data? ¿O acaso los delitos imputados a los venezolanos son sólo de ellos y de nadie más? Para hacerlo más gráfico: de las más de 730 mil denuncias recibidas el 2019, 12 mil 982 involucran a ciudadanos extranjeros (10 mil venezolanos); es decir, el 1,8% del total. Los demás delitos, corresponden a peruanos.

Sí, claro, 10 mil es bastante, pero comparado con el universo de delitos, la cifra queda corta como para dedicar a una brigada entera a combatirlos. De hecho, la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) cuenta con los detectives capacitados y suficientes como para hacerle frente a esta lacra. Que hay que combatirlos, echarles mano y enviarlos de retorno a su país, claro que sí, pero la sola creación de este cuerpo de élite, nos habla de una conducta discriminatoria hacia la comunidad venezolana que puede traer cola.

Ya bastante tienen los venezolanos honrados y trabajadores aguantando miradas, murmullos y discriminación por culpa de sus malos compatriotas y de las portadas de ciertos medios de comunicación que lo único que hacen es exacerbar la desconfianza y el odio hacia ellos. La gente tiene que saber diferenciar entre la paja de trigo y no generalizar las malas actitudes de ciertas personas contra toda una comunidad que, por ahora, bordea los 900 mil individuos.

Ojalá esta Brigada Especial contra la Migración Delictiva cumpla su rol con efectividad, sin convertirse en una suerte de “santa inquisición” para una comunidad que sólo busca trabajar y prosperar en la vida. Allí está la labor casi quirúrgica del coronel Víctor Revoredo – jefe de esta unidad – y de sus 40 miembros. Confiamos que así sea. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

Por: Martín Valdivia Rodríguez /  La creación de la Brigada Especial contra la Migración Delictiva, presentada por el ministro del Interior, Carlos Morán, nos parece polémica porque camina por esa estrecha cornisa de lo legal y lo discriminatorio. En el Perú, lamentablemente, estamos acostumbrados a actuar sobre la leche derramada y a buscar soluciones inmediatistas que sofoquen amarguras y apaguen incendios mediáticos. Y claro, frente a las escandalosas portadas de venezolanos delinquiendo, lo más “natural” era que nuestros flamantes políticos se encarguen de zanjar este asunto por lo más fácil: perseguir en vez de prevenir.

Y las críticas vienen por allí. ¿Por qué crear una brigada ad hoc si el crimen organizado, los sicarios, los asaltantes de bancos, los criminales y ladrones de todo pelaje son producto nativo y de larga data? ¿O acaso los delitos imputados a los venezolanos son sólo de ellos y de nadie más? Para hacerlo más gráfico: de las más de 730 mil denuncias recibidas el 2019, 12 mil 982 involucran a ciudadanos extranjeros (10 mil venezolanos); es decir, el 1,8% del total. Los demás delitos, corresponden a peruanos.

Sí, claro, 10 mil es bastante, pero comparado con el universo de delitos, la cifra queda corta como para dedicar a una brigada entera a combatirlos. De hecho, la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) cuenta con los detectives capacitados y suficientes como para hacerle frente a esta lacra. Que hay que combatirlos, echarles mano y enviarlos de retorno a su país, claro que sí, pero la sola creación de este cuerpo de élite, nos habla de una conducta discriminatoria hacia la comunidad venezolana que puede traer cola.

Ya bastante tienen los venezolanos honrados y trabajadores aguantando miradas, murmullos y discriminación por culpa de sus malos compatriotas y de las portadas de ciertos medios de comunicación que lo único que hacen es exacerbar la desconfianza y el odio hacia ellos. La gente tiene que saber diferenciar entre la paja de trigo y no generalizar las malas actitudes de ciertas personas contra toda una comunidad que, por ahora, bordea los 900 mil individuos.

Ojalá esta Brigada Especial contra la Migración Delictiva cumpla su rol con efectividad, sin convertirse en una suerte de “santa inquisición” para una comunidad que sólo busca trabajar y prosperar en la vida. Allí está la labor casi quirúrgica del coronel Víctor Revoredo – jefe de esta unidad – y de sus 40 miembros. Confiamos que así sea. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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