Por: Martín Valdivia : ¿Un mal necesario?

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Por: Martín Valdivia Rodríguez/ crisis económica del día a día del chileno
Por: Martín Valdivia Rodríguez a cerca de Gregorio Santos                                  

 Por: Martín Valdivia Rodríguez : Lima seguirá dependiendo del transporte informal en tanto no exista un plan integrado de transporte urbano sólido, robusto y de largo aliento, que pueda suplir las necesidades de una demanda de 26 millones de viajes al día, situación que hoy no se da porque nadie ha tomado el toro por las astas y se ha comprado el lío en favor de los limeños. Lo cierto es que cuando existe un vacío, éste es inmediatamente cubierto por un tercero y, no necesariamente, formal.

Es decir, el cáncer de los “colectiveros” seguirá creciendo en tanto exista una demanda insatisfecha que las autoridades no han sabido atender. Pese a la congestión que provocan y al rechazo de los transportistas formales, una rápida encuesta entre los usuarios de este servicio nos revela una situación real y concreta: los colectiveros son un mal necesario en tanto no exista una oferta de transporte adecuada para una ciudad que, como Lima, tiene más de 10 millones de habitantes.

Según Luis Quispe Candia,presidente de la ONG Luz Ambar, un sistema integrado de transporte para Lima y Callao implicará sacar de circulación más del 70% de vehículos de transporte público que operan en las calles, los mismos que serían reemplazados por buses de nueve a doce metros que puedan reemplazar a ese parque automotor carcomido no sólo por el tiempo, sino también por la informalidad.

Perú, junto a Bolivia, son los únicos países de la región que utilizan “combis” como transporte público, unidades que por su tamaño y cantidad son las que más incomodidades generan en el tránsito de la capital. Ni que decir de las llamadas “taximotos” que se han apoderado de los conos de la ciudad con sus intrépidos conductores y sicodélicos vehículos. Muy pocos son los distritos que se libran de este tipo de transporte que, con los años y la proliferación de sus unidades, se han convertido en todo un poder imposible de erradicar por su alto componente social.

El trabajo de la Municipalidad Lima y de la flamante Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU), será complicada pero no imposible. Al margen de crear un plan de transporte integrado para ambas ciudades, la ATU deberá de trabajar muy fuerte en el tema disciplinario y educativo de la población, incidiendo en el respeto al público y las normas de tránsito. En tanto ello no se dé, seguiremos siendo víctima de estos colectiveros que, una vez suplida la demanda del transporte como debe de ser, irán desapareciendo poco a poco… sin que nadie se dé cuenta. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.