29 de abril de 2026

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Lima: Cargando...

Por Ricardo Sánchez Serra / Presidente del Perú, José María Balcázar, vergüenza internacional

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Ricardo Sánchez Serra

El presidente interino José María Balcázar es un imbécil. Debe ser vacado por incapacidad moral. Su ideología comunista lo embrutece.

Su accionar confirma una demencia senil ya evidenciada en episodios anteriores, como el caso de los F‑16, donde olvidó lo que había firmado y arrastró al país a un conflicto innecesario con Estados Unidos, que felizmente fue superado.

Durante la celebración por el 138.º aniversario de la Cámara de Comercio de Lima, Balcázar afirmó que “los judíos controlaban el comercio alemán y el sistema bancario alemán” y que, por ello, “empujaron a los alemanes a la Segunda Guerra Mundial”. Lo que ha dicho es gravísimo y constituye un acto de ignorancia histórica que degrada la dignidad del Perú.

Las consecuencias fueron inmediatas: la Embajada de Israel y la Embajada de Alemania en Lima emitieron un comunicado conjunto calificando sus palabras de “absurdas, históricamente insostenibles y ofensivas”, recordando que fueron Hitler y los nazis quienes iniciaron la guerra y perpetraron el Holocausto. La Asociación Judía del Perú también repudió las expresiones del mandatario, señalando que son teorías trasnochadas, propias de oscuros tiempos medievales, y exigiendo una disculpa pública.

El daño a la imagen del país es inconmensurable. Balcázar ha convertido al Perú en motivo de vergüenza internacional, insultando la memoria de millones de víctimas del nazismo y exhibiendo una ignorancia supina. Sus palabras lo colocan en el nivel más ruin y despreciable de la política peruana, comparable -y aún más indigno- que Manuel Ignacio Prado, el traidor de la Guerra con Chile. Balcázar pasará a la historia como un gobernante infame, un deshonor para la República.

La Cámara de Comercio de Lima también queda marcada por la cobardía: nadie se levantó a responder, nadie discrepó públicamente, nadie ofreció disculpas inmediatas. Hasta seguro lo aplaudieron. Este capítulo debe ser borrado de su historia: no puede figurar en anales, revistas ni recuerdos institucionales, porque de hacerlo se convertiría en cómplice de las palabras del presidente y desprestigio para la CCL.

Con lo dicho, Balcázar ingresó como victimario del Holocausto y en la ignominia mundial. Sus declaraciones insultan no solo al pueblo judío y al pueblo alemán que padecieron el nazismo, sino también a todos los países aliados que lucharon contra esa barbarie y a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. Es un agravio a la memoria universal y a la dignidad humana.

Las palabras del presidente interino dejan muy mal la imagen del Perú en el exterior y revelan un desconocimiento total del sufrimiento histórico. Balcázar no solo ha demostrado incapacidad moral, sino que ha arrastrado al país a un descrédito histórico.

Su ideología comunista, lejos de aportar soluciones, se ha convertido en un lastre, una basura política que degrada la imagen del Perú y lo hunde en el descrédito internacional. Balcázar no solo insulta la memoria de las víctimas del nazismo, sino que arrastra al país hacia la ignominia mundial.

El Congreso tiene la obligación de actuar: vacancia inmediata. El Perú no puede permitirse un presidente que insulta la memoria universal y destruye la dignidad nacional.

(*) Premio Mundial de Periodismo “Visión Honesta 2023”

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