25 de abril de 2026

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Por: Rosa Cristina Colina Gaige // Comprendiendo el Trastorno Obsesivo Compulsivo: una mirada desde la psicología clínica

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es una condición de salud mental que afecta a millones de personas en el mundo, muchas veces en silencio y con sufrimiento. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Quinta Edición (DSM-5), el TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones (pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes) y/o compulsiones (comportamientos repetitivos o actos mentales que la persona siente que debe realizar para reducir la ansiedad o evitar una situación temida).

Estudios globales estiman que padecen TOC alrededor del 2 al 3% de la población mundial. En Lima Metropolitana, una investigación del Instituto Nacional de Salud Mental (2023) reportó que aproximadamente el 2.5% de los jóvenes adultos presenta síntomas significativos de este trastorno, por ello debemos estar atentos a la prevención.

Los avances científicos han permitido un mejor entendimiento del TOC. La psicóloga clínica estadounidense Gail Steketee ha investigado extensamente las distintas manifestaciones del TOC, identificando subtipos como la limpieza, la verificación, el orden/simetría, y pensamientos prohibidos. Steketee resalta que, aunque los síntomas pueden parecer “extraños” para el entorno, sí tienen una función para la persona: aliviar una angustia intensa provocada por obsesiones.

Por su parte, el investigador canadiense Adam Radomsky ha aportado evidencia sobre cómo los estilos cognitivos y las creencias disfuncionales (por ejemplo, la sobreestimación de la responsabilidad) perpetúan el ciclo obsesivo-compulsivo. Radomsky destaca la importancia de abordar estas creencias a través de terapias estructuradas, con profesionales psiquiatras y psicólogos.

En Latinoamérica, la psiquiatra brasileña Eurípedes Miguel ha liderado estudios sobre la neurobiología del TOC, resaltando desequilibrios en circuitos cerebrales relacionados con el control de impulsos y la toma de decisiones. Sus estudios respaldan el uso de tratamientos farmacológicos (como los ISRS) junto con terapia cognitivo conductual (TCC) como el enfoque más efectivo.

Desde mi experiencia profesional, he acompañado a pacientes con TOC que viven con profunda vergüenza y miedo de ser incomprendidos. Por ello, sensibilizar a la comunidad es clave. Cuando una persona con TOC entra en crisis (por ejemplo, al sentir que necesita lavarse compulsivamente o repetir una frase internamente), no necesita ser juzgada ni recibir frases como “solo ignóralo” o “estás exagerando”. Lo que necesita es comprensión, apoyo tranquilo y el contacto con un profesional.

Si convivimos o interactuamos con alguien que padece TOC, lo mejor que podemos hacer es informarnos, acompañar sin presión. A veces, una escucha empática y libre de juicio marca una gran diferencia. ¿Cómo evitar reforzar sus compulsiones? Manteniendo un saludable estilo de vida, con rutinas de ejercicio regular, dieta equilibrada y sueño, controlaran sus síntomas.

La clave es con el profesional de la salud, podemos ayudar a enfrentar sus obsesiones.

El TOC no es simplemente “ser ordenado” o “tener manías”. Es un trastorno complejo que merece atención, respeto y tratamiento profesional. Difundir información basada en evidencia es un paso esencial para una sociedad más inclusiva y solidaria.

(*) Psicóloga

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