En el Perú, país privilegiado por su abundancia hídrica con 159 cuencas hidrográficas que alimentan tres vertientes (Pacífico, Amazonía y Titicaca), particularmente enfrentamos desafíos ambientales sin precedentes.
El panorama actual de los ríos peruanos refleja una contradicción alarmante: mientras nuestra Constitución garantiza el derecho fundamental al agua y contamos con un marco normativo ambiental relativamente completo, muchos de nuestros ríos se encuentran en estado crítico. Según el último informe de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), más del 40% de los ríos monitoreados presentan niveles de contaminación que superan los Estándares de Calidad Ambiental (ECA). El caso emblemático del río Mantaro ilustra esta crisis. Considerado uno de los pasivos ambientales más graves del país, este río que atraviesa cinco regiones del centro del Perú sufre décadas de contaminación por actividades mineras, residuos urbanos e industriales. Los estudios del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) han detectado concentraciones de metales pesados como plomo, cadmio y arsénico muy por encima de los límites permisibles. Esto no solo destruye ecosistemas enteros, sino que amenaza la salud de más de dos millones de peruanos que dependen directa o indirectamente de esta cuenca.
Pero no todo son malas noticias, en julio de 2023, el Juzgado Mixto de Nauta en Loreto emitió una sentencia histórica reconociendo personalidad jurídica a los ríos Marañón y Amazonas, la sentencia N° 126-2023, derivada de una acción de amparo presentada por la Asociación Cocama de Desarrollo y Conservación San Pablo de Tipishca, que reconoce a estos ríos como «sujetos de derechos» con capacidad para ser representados legalmente. Este reconocimiento implica que estos ríos tienen derecho a:
- Existir y fluir
- Estar libres de contaminación
- Mantener la biodiversidad que albergan
- Ser restaurados cuando hayan sido dañados
El reconocimiento de derechos a la naturaleza no es una innovación peruana. Más bien, nuestro país se suma a una tendencia internacional creciente:
- Ecuador: Primer país en reconocer constitucionalmente los derechos de la naturaleza (Pacha Mama) en 2008.
- Bolivia: La Ley de Derechos de la Madre Tierra (2010) reconoce a la naturaleza como sujeto de derechos.
- Nueva Zelanda: En 2017, otorgó personalidad jurídica al río Whanganui, considerado ancestral por el pueblo maorí.
- Colombia: La Corte Constitucional reconoció al río Atrato como sujeto de derechos en 2016, y posteriormente extendió este reconocimiento a la Amazonía colombiana.
Los ríos peruanos son mucho más que cursos de agua; son arterias que sostienen nuestra economía, cultura e identidad. Todos los 14 de marzo se celebra el Día Mundial de Acción en Defensa de los Ríos, recordemos que la protección de nuestros recursos hídricos no es responsabilidad exclusiva del Estado. Requiere un compromiso colectivo de ciudadanos, empresas, academia y sociedad civil.
La sentencia que reconoce derechos a los ríos amazónicos abre una ventana de oportunidad para repensar nuestra relación con la naturaleza. No podemos darnos el lujo de desperdiciarla. Como dijo el poeta peruano César Vallejo: «Hay, hermanos, muchísimo que hacer». Que esta fecha nos inspire a actuar por los ríos que nos han dado tanto y a los que hemos retribuido tan poco. Gracias por leerme
(*) Abogada Constitucionalista




