Por: Yorry Warthon Cortez / Genocidio y corrupción en el Perú

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Yorry Warthon Cortez 
Yorry Warthon Cortez 

Por: Yorry Warthon Cortez / Con mensajes enfermizos -que inciden en estrategias fracasadas- se retuercen nuestros connacionales antes de morir. La Pandemia estalla en el Perú -cual epicentro mundial del virus- y factura aceleradamente con vidas frente a un gobierno que parece disfrutar observando cómodamente fallecer a miles de peruanos.

¿Se trata de un gobierno pervertido, virulento, ponzoñoso, cruel? Por supuesto que sí. El sadismo no brota por la estupidez de su inoperancia y reconocida carencia de gestión. Todo hace parecer que la administración de Martín Vizcarra no desea salvar vidas. Su estrategia -y la de sus amigos- se ajustarían milimétricamente a un plan genocida que le “impide” proveernos de pruebas moleculares, balones de oxígeno, y demás equipos de protección personal (EPP). Demostraciones sobran.

Pero pese a las denuncias públicas que se hacen para exponer la hediondez de la gestión de Vizcarra; él siempre ha podido con ello. Es más, y sin asumir culpas, prosigue con el festín económico al cual solo asisten sus amigos en calidad de beneficiarios públicos. Repasemos.

Escandalosa fue la irregular contratación de “Richard Swing” para brindar charlas motivacionales al personal del Ministerio de Cultura y las onerosas remuneraciones que llegaban a los S/ 175,000.00 en favor del “consultor”. Al parecer, la única carta de presentación de “Swing” era su cercanía con Vizcarra y el conglomerado de “selfies” que estratégicamente colocaba en sus redes sociales.

Sumado a ello, recientemente el país se enteró que los amigos del presidente, sus compañeros de afición al tenis en memorables tardes de raqueta y algunas copas en el “Club Lawn Tenis”, hoy -milagrosamente- ocupan altos cargos públicos y/o hacen jugosas contrataciones con el Estado. Tales coincidencias nos hacen concluir que la buena fortuna del “jefe de gobierno” siempre alcanza a quienes se ubican dentro de su círculo más cercano. Las instalaciones del tradicional club se convirtieron en la sede de la fortuna para aquellos otoñales y selectos deportistas amantes de la raqueta. Una evidente corruptela que erosiona desde el interior de las instituciones del Estado.

Continuemos. Hace unos días, a través de diversos portales de investigación, se denunció que la empresa del primo de Salvador Del Solar (ex premier) resultó muy favorecida con millonarios contratos con el Estado, hecho que solo quedó en la estadística periodística pues a la fecha no se conoce investigación formal iniciada por las autoridades. Asimismo, numerosos periodistas que activa y febrilmente defienden la posición del gobierno de turno, indirectamente fueron beneficiados con suculentas sumas. A saber, el hermano de la periodista Mavila Huertas habría sido favorecido con US$ 300,000.00 aproximadamente, siendo designado como adjunto a la delegación de Perú ante la Junta Interamericana de Defensa (JID) en los Estados Unidos.

Un dato no menor es que el hermano de la periodista Claudia Cisneros habría sido favorecido con S/ 650,000.00 en contrataciones realizadas con el Estado peruano. Por su parte, la esposa de Augusto Álvarez Rodrich -el mismo del “media training” que facturó a Osinergmin S/ 34,000.00 por hora y media en el caso Villa El Salvador (VES)-, desde junio del presente año está contratada como Directora General de Infraestructura del Minedu, con un sueldo de S/ 45,000.00. La coincidencia sobre tales beneficios hace levantar la ceja de cualquier fanático del régimen Vizcarra.

Mientras el ciudadano de a pie se sigue muriendo por falta de recursos y presencia del Estado, vemos que algunas celebridades logran salir airosas y exageradamente beneficiadas. La pandemia no es mas que una oportunidad para recordarle al peruano que vivimos en una sociedad depravada por la corrupción, fenómeno social que exacerba la muerte a tal éxtasis que finalmente se consagra en el genocidio más frio y cruel.

Vean ustedes la nueva designación del ex ministro de Salud, Víctor Zamora, como consultor de la PCM. Nombramiento infame que resume gran parte de la presente columna.

*Abogado y Analista Político