¿Qué está en juego en la elección del 26 de enero?

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Martha Chávez Cossío 

Por: Martha Chávez Cossío 

Abro mi participación como columnista de este diario en el contexto de la campaña electoral destinada a la elección 130 congresistas de la República que completen el período legislativo que los parlamentarios elegidos en abril de 2016 no pudieron culminar, por decisión constitucionalmente nula, del Ing. M. Vizcarra, quien se convirtió en presidente de la República en marzo de 2018, en tanto integrante de la plancha presidencial liderada por P.P. Kuczynski y luego de que éste renunciara al cargo.

Mi participación en estas elecciones y la del Fujimorismo, representado por Fuerza Popular, partido que preside Keiko Fujimori, no busca darle legitimidad a la disolución –reitero, constitucionalmente nula- del Congreso. Busca evitar que se cumplan los objetivos buscados por los perpetradores del agravio constitucional infligido al país y que determinó que a partir del 01 de octubre de 2019 desapareciera el principio de separación y equilibrio de poderes bajo el cual se organiza el Perú como Estado democrático.

Desde ese momento, el Poder Ejecutivo quedó a su total albedrío, sin posibilidad de fiscalización inmediata por el Poder Legislativo como dispone la Constitución. Es así que, sin ningún control, aprobó el presupuesto para el Sector Público, aumentando arbitrariamente los montos asignados a consultorías y avisaje estatal, que son usados por el régimen para favorecer a su entorno, obtener la adhesión de opinólogos y medios de comunicación y hasta captar a quienes se presten a convertir la administración de justicia en mera fachada para perseguir y neutralizar a la oposición política.

No es casual que además del gobierno nacional, hayan aplaudido la elección de fuerza contra el Congreso y la convocatoria de elecciones congresales, personajes del gobierno humalista y de la izquierda, en todas sus tonalidades y facciones, incluso aquella izquierda infiltrada en partidos supuestamente no marxistas como es el caso de Acción Popular, cuyo alto dirigente (incluso ex presidente) que hoy preside la asociación de gobernadores regionales, ha sido y es más que un entusiasta defensor de las acciones del gobierno Esa izquierda ha planteado que el nuevo Congreso cambie la Constitución que nos rige.

¿Por qué desean el cambio constitucional? Lo desean porque la Constitución es la ley más importante de un país y la norma jurídica con mayor vocación de estabilidad. Como causa y también efecto de ello, la Constitución que nos rige, aprobada en 1993, contiene los mayores valores que caracterizan a la sociedad peruana.

El Perú es un país de gente mayoritariamente creyente, que cree en la defensa de la vida desde la concepción; reconoce a la familia y al matrimonio como instituciones naturales y fundamentales de la sociedad y reconoce el derecho a la propiedad e iniciativa o emprendimiento privados.

Los que reclaman el cambio constitucional pretenden dar paso al aborto, a la ideología de género, a un Estado de corte socialista que niegue las libertades políticas, sociales, económicas de los individuos y ¿por qué no? que se le permita al actual gobernante de facto continuar en el poder más allá de julio del 2021. En las elección de enero 2020, el Perú se juega no repetir la tragedia de Venezuela y otros países sujetos a una dictadura marxista.