Por: Pablo Carranza
– ¿Considera que el machismo en Perú impide que las mujeres puedan desarrollar sus proyectos de vida de manera libre?
Perú siendo un país latinoamericano, yo no considero que exista un machismo impregnado o un feminismo, en la sociedad. Lo que sí existe es una falta de educación, básicamente más que nada en el género masculino, por considerar que la mujer tiene que trabajar en ciertos perfiles, cuando realmente no es así. La mujer de alguna u otra manera tienen un papel muy importante en la sociedad y es necesario que se le proteja, que se le cuide, y que no se tome conceptos o se cuestione su papel simplemente por el hecho de ser mujer. Una mujer es fuerte, una mujer es independiente, una mujer representa, una mujer enseña, cura, o sea, tiene labores múltiples en la sociedad. Y, sobre todo, uno muy importante, una mujer, normalmente las que deciden ser madres, llevan vida, eso es parte del sistema de la sociedad. Es elemental para la reproducción humana.
– ¿Las leyes en Perú protegen a las mujeres ante estas amenazas?
En Perú, realmente hemos avanzado en marcos normativos para proteger los derechos de las mujeres como, por ejemplo, la ley que ha buscado prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres, o incluir el tema de paridad de género en la norma de las elecciones, pero existen bastantes vacíos en la norma y básicamente en el día a día. Lo que nosotros denominamos como realidad. La legislación no responde realmente con la rapidez a las múltiples formas de violencia, discriminación y desigualdad que enfrentan las mujeres, las niñas, las adolescentes y las adultas mayores. Además, la manera en que se implementan las normas todavía es débil, o sea, venimos de un país que puede tener una normativa bastante robusta, pero en el momento de la implementación o de que se haga práctica la norma, no se da con esa fuerza. Básicamente son las autoridades que no tienen un enfoque de género al momento de poder realizar política, generar reglamentos o normas. Por ejemplo, normalmente existen enfermedades donde las mujeres están más predispuestas o que solamente se le da a las mujeres, como el cáncer de mama, el más del 90% solamente es para mujeres o el cáncer de cuello uterino, pero la manera de tratamiento a estas enfermedades, específicamente a mujeres, tiene un trato desde la forma de detectártelo, la forma del tratamiento, o la forma de poder llegar a que la mujer de alguna u otra manera pueda tener también una prevención, que es violenta.
– En el mundo laboral ¿qué desventajas tienen las mujeres ante los hombres?
La desigualdad en el mundo laboral es real, no es un cuento, no es una leyenda. Las mujeres enfrentamos brechas salariales o crisis, hay menor acceso a puestos de decisión, en muchos casos también hay discriminación por apariencia física. En varios centros de trabajo se les evalúa más por su imagen que por su capacidad, lo cual no ocurre con los hombres. El acoso laboral y el acoso sexual también son formas de violencia y de invisibilizar y se trata de normalizar. Es común, por ejemplo, ver en medios de comunicación, las presentadoras normalmente deben estar siempre maquilladas, son delgadas, mientras que los presentadores hombres pueden aparecer con canas, sobrepeso y no hay problema. Si vamos a ver la portada de una revista, vamos a ver a una mujer estructuralmente lo que acepta el mundo, una mujer bien producida, pero podemos ver en una portada de revista a un hombre calvo, gordo, pero elegante, y es noticia. Además, es injusto que normalmente se penalice la maternidad o muchas mujeres sean retiradas o no sean tomadas por el hecho de que pueden ser madres o han tomado la decisión de ser madres. Hay países que ya avanzan en reconocer las necesidades biológicas de las mujeres, por ejemplo, Escocia subsidia productos de higiene menstrual como política de Estado, y en algunos países asiáticos ya se otorgan días libres por menstruación dolorosa, pero aquí en el Perú es impensable.
– En el contexto internacional ¿cuánto le falta a la legislación peruana para poder garantizar realmente igualdad de oportunidades e igualdad de trato a las mujeres como en otros países?
Realmente nos falta mucho porque no es solamente una cuestión de leyes, de normas, de reglamentos, sino un tema cultural. Podemos tener leyes, pero tenemos que garantizar que esas leyes se cumplan y que las mujeres tengan las mismas oportunidades reales, no ficticias, no solo en el papel. Nos falta dejar de normalizar la misoginia. Hace poco, un congresista de Fuerza Popular dijo que las mujeres biológicamente no pueden dedicarse a la ciencia, y ese nivel de ignorancia es inaceptable y ofensivo. Este es un país donde tenemos científicas brillantes, médicas, investigadoras, ingenieras, que trabajan, abren oportunidades a pesar de todos los obstáculos que tenemos como país.
– ¿Funciona positivamente la ley que establece las cuotas de género en los cargos público?
No funciona. No es justo que donde estadísticamente más de la mitad de un país son mujeres, sigan estando representadas más por hombres. Y yo no digo que estén mal los hombres, sino que son hombres que no trabajan de manera igualitaria, que no tengan un enfoque de género. En los gabinetes ministeriales, las alcaldías, los gobiernos regionales o los puestos de ingeniería, etc. No basta tampoco con una cuota exigible por ley. Se necesita garantizar que las mujeres tengan condiciones reales para poder participar en política, para poder participar en un trabajo público, sin ser agredidas, ridiculizadas o acosadas. Necesitamos ejercer, nosotras como mujeres, nuestro honor con libertad, sin tener que soportar comentarios machistas o ser medidas por la apariencia física o por la capacidad. Necesitamos una sociedad que entienda que igualdad no es decir que ya tienen derechos, sino asegurar que esos derechos realmente se vivan, y necesitamos sobre todo que se escuche más a mujeres, a niñas, a adolescentes, a jóvenes, a las científicas. Nosotras, las mujeres, no pedimos favores, exigimos justicia.




