Museo relanzado y homenaje al nobel peruano
Por: Ricardo Sánchez Serra*
El Centro Cultural San Marcos (La Casona) fue escenario de un acto cultural y académico de gran trascendencia. El relanzamiento del Museo Mario Vargas Llosa, acompañado de la ofrenda floral al busto del escritor y la colocación de la Medalla V Centenario, constituyó un homenaje solemne al sanmarquino universal de las letras, en el marco de sus 90 años de vida y de los 475 años de historia de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
CEREMONIA CON SIMBOLISMO
El maestro de ceremonias abrió la jornada con palabras de bienvenida que resaltaron la importancia del homenaje. La presentación de las autoridades -entre ellas la rectora Dra. Jeri Ramón Ruffner, el vicerrector Académico Dr. Carlos Cabrera, el vicerrector de Investigación Dr. José Niño Montero y el embajador Luis Mendivil Canales- subrayó la relevancia institucional del acto.
El corte de cinta simbolizó la reapertura del Museo, espacio que se proyecta como punto de encuentro entre memoria, cultura y reflexión, abierto a estudiantes, investigadores y público en general. El Museo Mario Vargas Llosa reafirma el compromiso de San Marcos con la cultura y las humanidades, consolidándose como un puente entre generaciones.
La Dra. Jeri Ramón Ruffner de Vega ofreció un discurso solemne en el que recordó que San Marcos, Decana de América, ha sido cuna de las más grandes figuras del Perú en ciencias, artes y humanidades. Subrayó que Mario Vargas Llosa no solo es un Nobel de Literatura, sino también un testimonio vivo de lo que significa la formación sanmarquina: pensamiento crítico, vocación cívica y espíritu transformador.
La rectora evocó las palabras del propio Vargas Llosa, quien reconoció que sus años en San Marcos fueron fundamentales para descubrir su vocación literaria y construir su conciencia cívica. En un contexto de represión y censura, la universidad se mantuvo como espacio de libertad y debate. “Este museo no es únicamente un acto conmemorativo. Es un acto de memoria, de reconocimiento y de proyección hacia el futuro”, afirmó.
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OFRENDA FLORAL
El homenaje continuó en el Patio de Letras, donde se encuentra el busto de Mario Vargas Llosa. Tras entonar el Himno Nacional, la rectora y las autoridades colocaron una ofrenda floral y la Medalla V Centenario en honor al escritor. El gesto fue acompañado por aplausos y vítores, en un ambiente de respeto y gratitud hacia quien ha llevado el nombre del Perú a la cima de la literatura universal.
El doctor en Literatura Peruana y Latinoamericana, Eduardo Hopkins Rodríguez, presidente de la Academia Peruana de la Lengua, ofreció un discurso profundo y erudito. Recordó que Vargas Llosa fue elegido miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua en 1975, incorporándose en 1977 con un discurso sobre José María Arguedas. Posteriormente, fue nombrado Académico de Número en la Real Academia Española en 1994, recibió el Premio Nobel en 2010 e integró la Academia Francesa en 2023.
Hopkins destacó cómo Vargas Llosa integró en su pensamiento las ideas de Isaiah Berlin, Karl Popper y Friedrich Hayek, quienes defendieron la libertad frente a los determinismos históricos y totalitarios. En sus novelas, explicó, los protagonistas enfrentan los muros densos del determinismo, lo predictivo y lo oracular, pero lo hacen desde la responsabilidad cívica individual, ejerciendo “la más preciosa de las libertades: la de elegir qué, cómo y quién ser”.
El académico mostró cómo Vargas Llosa desmonta las ficciones ideológicas y los fatalismos en obras como La guerra del fin del mundo, Historia de Mayta, El hablador o Lituma en los Andes, donde la irracionalidad, el fanatismo y la superstición son expuestos con ironía, sátira y crítica. En novelas posteriores como La fiesta del chivo, El paraíso en la otra esquina, El sueño del celta y El héroe discreto, el escritor profundiza en la lucha contra el poder dictatorial, las utopías ingenuas, la maldad institucionalizada y los determinismos familiares o ideológicos, siempre reivindicando la libertad como valor supremo.
HOMENAJE
El evento concluyó con el Himno de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y un compartir entre los asistentes. Más allá de la ceremonia, lo vivido en La Casona fue la reafirmación de un legado: Mario Vargas Llosa como símbolo de la libertad intelectual y San Marcos como faro de pensamiento crítico y cultura.
El relanzamiento del Museo no solo celebra la trayectoria de un escritor universal, sino que proyecta hacia el futuro la vocación de San Marcos de formar generaciones libres, críticas y comprometidas con el país. En palabras del propio Vargas Llosa, recogidas por la rectora: “San Marcos fue una institución inconforme, crítica y profundamente vinculada a la construcción de un país distinto”.
La jornada fue, en suma, un acto de memoria y de esperanza: memoria de un sanmarquino que conquistó el mundo con su literatura, y esperanza en que la universidad siga siendo el espacio donde se forjan las ideas que transforman la nación.
(*) Premio Mundial de Periodismo “Visión Honesta 2023”




