19 de junio de 2026

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Congresista Edward Málaga: “Sánchez generará inflación, devaluación de moneda, alza de precios y escasez”

Valeria Ponce

— El candidato Roberto Sánchez acumula ocho denuncias. ¿Qué puede hacer el Congreso para fiscalizar estos casos?

Eso lo veo un poco complicado porque son denuncias penales, y por separación de poderes el Congreso no puede interferir con casos judiciales. Lo que sí puede hacer en el tiempo que le queda a este Congreso es iniciar investigaciones de oficio, que la Fiscalía cite a las personas involucradas en estos casos, por lo menos para hacer fiscalización, que se aclare y que quede muy claro ante la ciudadanía ¿cuál es la posible responsabilidad o implicancia del señor Roberto Sánchez en estas acusaciones?, eso puede ayudar a aclarar.

— ¿Cómo ve el papel de la Fiscalía en este caso? ¿Cree que cumplirá su rol en el seguimiento de estas denuncias?

El rol de la Fiscalía es claro, pero el trabajo que va a hacer es incierto porque las instituciones están desacreditadas, y esto se cumple particularmente para la Fiscalía. Hemos visto los casos de José Domingo Pérez y Rafael Vela, que sostuvieron casos emblemáticos que al final se han caído y que han demostrado, en el caso de José Domingo Pérez, que hacía una persecución política y que el señor estaba contaminado por una ideología. Entonces, esas dudas sobre los fiscales se trasladan inmediatamente a casos como el de Sánchez. No vamos a tener la certeza; tenemos que estar muy atentos al control político del Parlamento para que no se contaminen esos casos también, en el sentido de que lo vayan a favorecer a Sánchez.

— Para los congresistas electos para el próximo periodo, ¿el Congreso tiene algún mecanismo para rechazar la designación de ministros con algún tipo de antecedente?

El Congreso siempre tiene a su cargo la facultad de interpelar y censurar ministros y también puede negarle la confianza a los gabinetes en cuanto ellos se presenten. Pero yo espero que la mayoría de los congresistas del próximo Parlamento vengan ya con esa actitud clara de hacer control político, porque eso es algo que muy pocos hemos hecho en estos 5 años. Muy pocos hemos destacado por hacer control político y que ahora mismo se necesita, por ejemplo, por el tema de las elecciones, por los exabruptos del señor Balcázar, etc., la mayoría de mis colegas, debo decirlo con desilusión, están como adormecidos. No vemos acciones claras de poder político, de querer censurar, de intentar informar, etc. Entonces, eso va a ser fundamental que se recupere en el próximo Congreso.

– ¿Qué consecuencias económicas y sociales concretas tendrían para los peruanos las propuestas de gobierno que plantea Roberto Sánchez?

Todas las señales son negativas. Su intención de no reconocer la autonomía del BCRP ni sostener al señor Julio Velarde es un tema fundamental para la economía de los peruanos, porque sin esa estabilidad tendremos grandes problemas, inflación, devaluación de la moneda y pérdida del poder adquisitivo. Esto trae como consecuencia lógica, el alza en los precios y, probablemente, escasez. En una economía tan frágil como la de las poblaciones en situación de pobreza, que les suba un poco el precio de la canasta básica significa que van a ser los más afectados. Por otro lado, su vínculo con la minería ilegal no hará más que acrecentar los problemas en ese frente. […] Está también el hecho de que sean un grupo ideológico que respaldan el despilfarro en Petroperú. No necesitan ese dinero, acaban de aprobar una inyección de 2.000 millones de dólares que el Perú necesita para cosas más urgentes. Sostener empresas estatales es un experimento fallido del pasado que no debería repetirse, y todo eso va a tener una incidencia sobre la caja fiscal. Son políticas populistas que terminarán erosionando en la caja del Estado, el presupuesto disponible para obras, colegios y salud. Tiene un impacto negativo diario sobre la vida de cualquier ciudadano […] Si todo lo hace el Estado, y ya sabemos que lo hace mal, tendremos un impacto aún más grave que el que vimos con Castillo, puentes, carreteras y hospitales contaminados de corrupción que nunca terminan de construirse.

– ¿Qué señal da el entorno de Sánchez? Por ejemplo, su acercamiento a Antauro Humala o a la sobrina del expresidente Castillo.

Es una persona sin escrúpulos. Con tal de conseguir ciertos bolsones electorales, no tiene el menor reparo en juntarse con Antauro Humala o la familia de Castillo, sabiendo que eso le va a llegar de alguna manera a los registros electorales. El problema es que cuando uno asume compromisos de ese tipo en política, tiene que responderles. Esos personajes van a tener una cuota de poder que va en contra de los intereses del país. No hay manera de justificar eso ni de tener siquiera un poco de esperanza de que signifique algo positivo. A eso habría que sumarle que la izquierda y sus aliados más moderados tienen vínculos con el socialismo internacional, el socialismo del siglo XXI: los socialistas de España, el gobierno de México, que dio asilo a familiares de Castillo, el gobierno de Brasil, entre otros. Ya no es simplemente el peligro de un gobierno con ideología de izquierda propia, sino que están respaldados por movimientos socialistas de alcance latinoamericano e incluso europeo.

– Algunos especialistas estiman que el plan de gobierno de Sánchez es irrealizable. ¿Comparte esa visión?

Yo creo que sí se puede cumplir, y eso lamentablemente es el peligro. Ya lo hemos visto con Pedro Castillo. Cuando te rodeas de radicales de izquierda que tienen en la cabeza las empresas estatales, Petroperú, la nueva Constitución y todo lo que eso implica, ellos no van a parar hasta lograr su cometido. Tenemos que ser muy claros, no nos confiemos pensando que el plan es irrealizable por tal o cual motivo. Una vez que tienen el poder, no lo sueltan y harán todo lo posible por cumplir las promesas sobre las cuales basaron su campaña.

– Desde su rol en los últimos años, ¿Cómo evalúa el desempeño de Roberto Sánchez y su bancada en el Congreso?

Para nada ha habido un cambio positivo. Yo hubiera querido creer, hace unos años, que dentro del movimiento de la izquierda peruana podría surgir una versión más preparada e inteligente, que representara a ese sector como ocurre en países más desarrollados, como el caso de Chile. Pero lamentablemente todo lo que hemos visto de la izquierda peruana es una izquierda corrupta, que copa el Estado, que le gusta apropiarse, que es antiempresa, antiminería, y que solo busca beneficio propio. El desempeño de Roberto Sánchez y sus colegas ha ido siempre en ese sentido. Hay congresistas de izquierda que son claramente filoterroristas, están involucrados con la minería ilegal, mantienen la trasnochada propuesta de una nueva Constitución y buscan la liberación de un golpista como Castillo. Todo eso sumado me da la impresión muy clara de que sería un salto hacia atrás que ese tipo de políticos asuman las riendas del país. El Congreso, en el próximo periodo, lamentablemente no va a ser la clave porque hay un equilibrio bastante parejo entre las fuerzas de derecha e izquierda, no creo que podamos avanzar mucho.

– ¿Confiaría en la palabra de Roberto Sánchez cuando habla de ´regeneración democrática´?

Para nada. No tiene absolutamente ninguna autoridad para hacerlo. Viene de apoyar a un gobierno golpista, se asocia con radicales, pretende erosionar las bases de la democracia y propone una Asamblea Constituyente. Además, ha sido parte de un gobierno sumamente corrupto. ¿De dónde va a sacar autoridad moral para refundar el país? Para mal, en todo caso.

– ¿Qué le diría a quienes depositan su confianza en Sánchez y a quienes se definen como antifujimoristas?

A quienes están con Sánchez, espero recapaciten. La ideología no puede pesar más que el bienestar del país; de ideología de izquierda no vive la gente, sino de cosas concretas como la economía. Espero que sean conscientes de que Sánchez no representa el futuro de una izquierda capaz, sino el pasado de una izquierda decadente e incompetente que ya ha demostrado lo nefasta que puede ser para el país. Al público antifujimorista le digo que me parece completamente válido criticar —y duramente— al fujimorismo, porque evidentemente también tiene conflictos de intereses y prioridades que no son buenas para el país. Pero eso no debe ser en ningún caso el fundamento de una decisión electoral. Esos son temas que seguirán resolviéndose en la medida en que tengamos un país medianamente viable, y eso no es lo que ofrece Sánchez. En resumen: primero debe estar el país y después el anti. No se puede hacer política con el anti.

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