¿Se escapará Sepúlveda, o le han tendido una trampa

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Phillip Butters en La Razón

Por: Phillip Butters / El día que Pedro Pablo Kuczynski asumió la Primera Magistratura de la República, estaba en el balcón presidencial Nancy Lange, su hija mayor y la menor, su hermano, y brillaba por su ausencia su hijo Pedro Pablo, pero brillaba por su presencia Gerardo Sepúlveda, aquel que tiempo después se hiciera famoso como la mano derecha de PPK, y acaso su testaferro.

Resulta que Sepúlveda era, según PPK, quien gerenciaba Westfield Capital y First Capital, las empresas de fachada que utilizaba el Pedro Pablo Kuczynski para cobrar sus lobbies.

Ciertamente PPK dijo que había una “Muralla china”, es decir, que no sabía lo que hacía Gerardo Sepúlveda pese a que él era el accionista 100% dueño de esas empresas.

En conversación bastante cínica durante el interrogatorio en la comisión Lava Jato, le respondió al entonces congresista Víctor Andrés García Belaúnde, que Westfield Capital no tenía empleados, proyectistas, ingenieros, que era una oficina compartida en un distrito de Miami que se llama Brickell y que solo había una secretaria que recibía y enviaba correspondencia. Es más, se carcajeó diciéndole “es solo una cuenta corriente”.

Bueno, esa modalidad es la que utilizó PPK toda una vida para cobrar sus “asesorías” y/o “consultorías”, siendo funcionario público. Así “cajoneó” de Olmos, de Vías Nuevas de Lima, de la Interoceánica y de muchas otras cosas más que ni nos imaginamos.

Gerardo Sepúlveda tenía un privilegio alucinante. Siendo chileno, habiendo venido al Perú y habiéndose ausentado desde el año 2017, no ha regresado, por el evidente peligro de fuga porque él podría venir a nuestro país cada 90 días a firmar un cuadernillo de presencia en los juzgados peruanos, y que supuestamente eso lo ponía a derecho.

Sepúlveda ha regresado el domingo pasado y el fiscal José Domingo Pérez ha pedido su impedimento de salida del país.

Supuestamente, mientras usted lee las líneas de “La Razón”, se estaría dando esa anuencia por los próximos tres meses.

Es decir, a Sepúlveda le habrían tendido una trampa en la que supuestamente cayó mansito.

Es más, algo de eso quisieron hacer con Alan García en su última citación fiscal en donde le programaron una audiencia y después iba a venir lo que hoy sabemos, la orden de captura.

El hecho es de que me parece fabuloso que Sepúlveda no se vaya del país y que cuente todo lo que sabe de PPK.

Más aún, cuando ayer se publicó el mapa de la pobreza del Perú. Ahí vemos que Huancavelica, Apurímac y Cajamarca tienen los distritos más alucinantemente pobres del país.

Y la famosa localidad de Uchuraccay (Ayacucho), donde hubo una masacre a periodistas, uno se pone a pensar las desgracias que tienen que pasar la gente más humilde, porque un tipo como Kuczynski –como muchos otros presidentes– se dedicó a lucrar desde los altos puestos como funcionario público, porque esta investigación que se le hace a Sepúlveda es por la Interocenánica que manejó ¡TOLEDO! Cuando PPK fue su Premier y también su Ministro de Economía.

Ojalá que le caiga todo el  peso de la Ley a este chileno y que diga todo lo que tiene que decir.

Por fin “se hace una”, espero, Carhuancho o sino José Domingo Pérez.