Tudela: “Nos van a querer imponer un multilateralismo amoral, que sacrifica las libertades”

Conferencia magistral de excanciller Francisco Tudela en la UPC

por | Abr 26, 2023 | Actualidad, Especiales

Conferencia magistral de excanciller Francisco Tudela en la UPC

Ricardo Sánchez Serra

“Habrá una confrontación filosófica muy grande en el mundo sobre la interpretación que hace China y Rusia del multilateralismo en la cual todos los sistemas sean considerados iguales. Nos pedirán que consideremos que una democracia representativa y un régimen de partido único son igualmente válidos en el mundo. Y participarán como si no pasara nada del multilateralismo”, advirtió el exministro peruano de Relaciones Exteriores, Francisco Tudela van Breugel-Douglas, en la conferencia titulada “Tendencias dentro de las Relaciones Internacionales”, en la UPC.

Dijo que cuando uno se refiere a multilateralismo, se entiende como una organización de NN.UU, OEA, UE, dentro de los propósitos de la ONU, del concepto de la democracia, libertad, soberanía, independencia y no injerencia, pero la tesis que Xi Jinping ha adelantado y que Rusia e Irán también defienden, es una civilización universal, multilateral, en la cual todos los sistemas políticos son considerados iguales.

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“Y participarán -añadió- como si no pasara nada del multilateralismo. Con esa tesis no hubiera habido guerra fría, porque una cosa es la independencia y la soberanía y las bombas atómicas y una cosa muy diferente es aceptar al otro régimen como válido. Y lo que nos están pidiendo es que aceptemos al Emirato Islámico de Afganistán, a la República Islámica de Irán, a la República Popular China, regida por el Partido Comunista -partido único- a Rusia de Putin, con lo que el propio Estado ruso llama la vertical del poder -que estructura varias corporaciones-, con democracias representativas como es el caso de Italia, de Francia, de Alemania, de los EE. UU.”

Dos mundos diferentes

Tudela indicó, al respecto, que de acuerdo a nuestra tradición intelectual no podemos poner a todos estos sistemas en el mismo plano. “En el concepto de la libertad que tenemos, no entran varios de estos sistemas. No encajan. Entonces, la lucha por el multilateralismo, podríamos decir acrítico, o el multilateralismo amoral, frente a las libertades democráticas y económicas, es un reto para el futuro”, mencionó.

Se puede tener a la China -lo ha demostrado- con una gran economía de mercado con régimen de partido único en donde no hay libertades. “Eso no es lo que queremos. Hay que tener en cuenta que esta propuesta multilateralista de humo, acrítico, implica el relativismo absoluto sobre los sistemas políticos. Implica una soberanía radical y respetar cualquier Estado que surge en el mundo, puesto que todos son iguales. El día de mañana surge un Estado esclavista -los hay, de acuerdo a NN. UU. el tráfico de esclavos todavía existe en el norte de África, en Sudán, en la península arábica-, y tendríamos que respetarlo, con el mismo estatus de los Estados con partido único, esto es el reto que tenemos por delante”, indicó.

En su extensa exposición, el excanciller esclareció la posición de Huntington, que de alguna manera fue clarividente, porque los Estados que él señala como Occidente (Canadá, EE. UU., Europa y Japón. Corea del Sur, tentativamente), son los que no tienen dudas respecto a sus democracias representativas. Son Estados que no desean cambiar sus Constituciones, les ha tomado mucho trabajo llegar a encontrar la fórmula y ya no la quieren abandonar.

“Entonces evidentemente, lo que se nos ofrece son dos mundos: hay uno en el que podemos hacer negocios fantásticos, ser grandes empresarios, ser súper capitalistas, pero en silencio, no podremos expresar una opinión política. Y hay otro que es lo contrario. Podremos ser eso mismo, pero diciendo lo que pensamos”, afirmó.

 

Plurinacionalismo y el peligro del socialismo del Siglo XXI

Este dilema está planteando la tendencia futura y que ha tenido un gran impacto en América Latina, porque el plurinacionalismo, el Socialismo del Siglo XXI (un socialismo asistemático y que no tiene una estructura ideológica clara y que es más bien un populismo con leit motiv posmarxistas y sí con una clara intención de dominio cultural) tiende justamente a crear posiciones constitucionales relativas, derechos diferentes, según las comunidades nacionales a las cuales uno pertenezca.

Ampliando el tema del socialismo del Siglo XXI, indica que este no tiene forma, es un ectoplasma por decirlo de alguna manera. No es como el marxismo del siglo XX, en que decía vamos a expropiar los medios de producción o establecer la dictadura del proletariado. Es completamente asistemático. No hay tal cosa. Es populista y es pasadista por anacrónico en sus grandes temas de la década de los ´70, pero eso representa un reto para el desarrollo del crecimiento en América Latina.

“Si profundizamos en esa perspectiva ideológica, difícilmente vamos a poder volver a subir al tren de un mundo que es competitivo, que está en desarrollo cuyos mercados mundiales, independientemente de la crisis actual, se van a recuperar porque la economía son ciclos. Nosotros, si no somos consciente de qué queremos, vamos a sufrir las consecuencias. El dilema es simplísimo, qué queremos, Singapur o Caracas, por ejemplificar”, adujo.

“¿Cuál es el origen del plurinacionalismo, que es esencialmente étnico?”, se preguntó. “Es la teoría crítica de la raza desarrollada por el postmarxismo norteamericano, y que lleva a movimientos sociales muy fuertes…, pero en la versión latinoamericana, se va más allá, como siempre, con grandes esfuerzos de imaginación. Lo que se quiere es cambiar las constituciones para establecer derechos diferentes, según el grado del grupo social y étnico, en términos de opresor y oprimido. Esa es la destrucción del Estado republicano y constitucional en el mundo y plantea un reto, tan fuerte como el del partido único chino. Ese es otro reto que los años que vienen vamos a enfrentar en América Latina. Y no es un reto pequeño después de las conmociones que hemos vivido en el Perú en el último año y medio y que seguiremos viviendo por un buen tiempo más”, opinó.

El experimentado internacionalista advirtió que “esas conmociones son frutos de esos pensamientos, de estas filosofías. No debemos dejarnos arrastrar por estas ficciones, no muy felices. Estamos sufriendo en estos momentos de un acceso de amnesia, que esperemos sea pasajero. Tenemos que comprender que hemos olvidado la crisis de la deuda de finales del siglo XX, el fracaso del socialismo real en 1989 y en 1991 y actuamos en el siglo XXI como si eso no hubiese sucedido”.

 

Consideró que América Latina forma parte del mundo histórico occidental -que es distinto del Occidente de Huntington- y no puede abdicar a las doctrinas fundacionales de su república. Cada una de las repúblicas americanas se fundó con criterios de democracia, de libertades personales, estado constitucional, libertad económica, etc.

“Naturalmente -dijo- hay una evolución desde 1821 hasta el año 2023, pero en el fundamento de nuestra vocación política, está eso. Entonces cuando se dice los 200 años, en el fondo hay un desprecio de esa concepción fundacional de nuestra república. La concepción fundacional sigue siendo válida está en todas las constituciones latinoamericanas vigentes hoy en el continente o casi todas. Hay que comprender que somos, qué queremos”.

Sostuvo finalmente que hay que pensar un poco como los chinos, pero en nuestros términos de cómo vamos a alimentar, educar y desarrollar a nuestras poblaciones en todo el continente y comprender que ese reto es enorme en este contexto de confrontación ideológica, fractura del mundo, y de lo que Kissinger llama una nueva guerra fría. Si no aprendemos ese camino nos vamos a quedar en un remanso de la historia, sentenció.

En otro momento, Tudela se refirió a otra filosofía encontrada, al excepcionalismo norteamericano, en donde EE. UU. dice que inventó este sistema: hemos sido la primera república constitucional, electiva, basada en los principios liberales y hemos redactado la primera Constitución que el mundo ha visto y por tanto nuestra experiencia histórica, nuestro sistema es excepcional.

“Es esa voluntad de configurar el mundo, de acuerdo al propio modelo y eso inevitablemente lleva, sin hacer un juicio de valor sobre eso, a una confrontación con otras ideologías. A este se suma una cultura crecientemente posmarxista, como diría Habermas, basada en los conceptos de género, raza, ambiente, todo esto sobre una estructura ciento por ciento capitalista y entonces esta ideología superestructural naturalmente genera dentro de los EE. UU. una gran confrontación, social y política, pero ella debido a un mundo interconectado a través de las redes y los medios de comunicación, pues ocurre en todo el mundo”, afirmó.

 

La guerra de Ucrania

El excanciller Francisco Tudela, al referirse a la guerra de Ucrania, manifestó que había una Rusia disminuida en el contexto actual, pero cuyo resurgimiento se ha visto impedido por la agresión a Ucrania.

“Toda guerra implica gasto que está fuera de lo presupuestado para cualquier Estado. Las guerras son a pérdida, no producen ningún beneficio. Y este costo que ha asumido Rusia y Occidente, implica un proceso de gastos a costos perdidos, pero que no es gratis y los ciudadanos de todos los Estados vamos a tener que pagar de una manera u otra…”

La guerra de Ucrania, originada a raíz de la revolución de Maidan y de la anexión o adhesión de Crimea a Rusia en el 2014, muestra la evidencia del Estado como punto de referencia. Se hacen referendos en Kosovo, Crimea, que estos Estados cobren su independencia, luego Crimea se adhiere a Rusia. Entonces todas esas cosas tienen que hacer reflexionar, sobre la realidad de los procesos en movimiento en el mundo.

Y luego también los paradigmas que se enfrentan, del mundo atlántico, que es la claudicación en Munich en 1938 por parte de Chamberlain y Daladier, frente a Hitler y Mussolini, entregando los Sudetes, la parte poblada de alemanes de Checoslovaquia al Tercer Reich. Un poco como el Dombás y Crimea hoy en día. Naturalmente esa capitulación no produjo la paz que se esperaba, Hitler terminó anexando la totalidad de Checoslovaquia, convirtiéndola en dos protectorados y luego invadió Polonia y se inició la SGM con millones de muertos.

Entonces el mundo atlántico, la OTAN, sienten que no pueden ceder una pulgada, porque está traumatizada por esa experiencia que involucró directamente a Francia e Inglaterra, que son dos miembros del Consejo de Seguridad hoy en NN. UU. que tiene un rol importante en la política internacional conjuntamente con los EE. UU. Ese es el paradigma atlántico y la razón por la cual hay este empecinamiento en la guerra, que no es irracional, obedece a una experiencia histórica.

Del lado ruso, también hay experiencias históricas. Hay dos paradigmas que presentan el mismo problema, la invasión desde Lituania de 1812 por Napoleón… la retirada del ejército ruso… la quema de Moscú. El trauma de Rusia era que no había obstáculos naturales importantes, desde el Báltico hasta Moscú. La defensa de Rusia tenía que hacerla en profundidad.

En 1941 Hitler rompe el pacto germano soviético e invade Rusia, ocurre exactamente lo mismo. Y que por eso en Yalta, a pesar de las promesas de democratización, Stalin en el fondo ya ha decidido que su defensa en profundidad la va a empujar hasta Alemania y va a ocupar media Alemania y la mitad de Berlín y eso va a durar hasta 1991.

Independientemente de si existen promesas o no entre los Estados Unidos y Rusia, eso son los paradigmas que se entienden, que configuran esta crisis, es la razón, tal vez falaz o no, por lo cual los rusos han procedido a agredir a Ucrania y tratar de crear un escudo frente a la OTAN y neutralizar a Ucrania y es la razón por la cual la OTAN no va a cejar en su empeño de continuar la guerra como ocurrió en el año 1939 en Europa.

 

Proceso de fractura en el mundo

Luego del nacimiento de la unipolaridad en 1991, es decir, la esperanza de un mundo regido por la democracia republicana y representativa, la libertad de comercio, la unidad del mundo, va sufriendo una disminución frente a potencias emergentes como la China, que dice Henry Kissinger es el gran competidor del futuro, son dos Estados con sistemas incompatibles que van a luchar por la hegemonía del mundo, no necesariamente en el terreno militar, aunque podría serlo.

Henry Kissinger

…Lo que rige la transformación que hoy vivimos es el éxito de las políticas económicas sociales y globales entre el 2000 y 2008, que se da la primera crisis financiera del mundo y el fruto de esas transformaciones de la posguerra fría lo vemos en China, Singapur, Corea del Sur, desde antes de la guerra fría al igual que el Japón…

Tanto en América Latina, como en el caso de la China, India o Turquía -otro país islámico que es miembro de la OTAN, pero que ha ido reafirmando su islamismo habiendo sido un Estado absolutamente laico, y tratando de reconstruir como esfera de influencia lo que fue el antiguo Imperio Otomano- lo que tenemos es un proceso de fractura en el mundo, en el cual van a ver varios grandes actores, como China, Turquía, India (jugará un papel no solo económico y político, sino militar de creciente importancia en el mundo), Brasil -independientemente de quien gobierne ahora-. Estamos entrando si bien no a un mundo bipolar, multipolar inmediatamente, si estamos entrando a un mundo de potencias emergentes, que retan la unipolaridad que existió en la primera etapa de los 2000. Estamos viendo afirmaciones nacionales muy fuertes.


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