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    Turba masacra a 20 agentes policiales

    Cuando acudían a ver ataque a empresa minera

    Unos 20 miembros de la Policía Nacional resultaron heridos tras ser atacados por más de 500 personas en las alturas del distrito de San Mateo en Huarochiri.

    Entre los lesionados se encuentra la capitán PNP Jessica Vega Ticlayauri, comisario del puesto policial de la localidad de San Mateo.

    Los uniformados habían acudido al llamado del campamento minero de la empresa Prospex, que era objeto de vandalismo.

    Los hechos se iniciaron ayer al mediodía cuando los alcaldes de San Lorenzo de Quinti, San Juan de Tantaranche, Calango, Sangallaya y Anchucaya, se reunían con el gerente general de la minera para llegar a un acuerdo.

    La comunidad había acordado, en una asamblea, marchar pacíficamente en defensa de las aguas del río Mala, ante una posible contaminación por la actividad ilegal.

    La movilización tenía incluso el permiso de la subprefectura de San Lorenzo de Quinti. Sin embargo, presunto azuzadores desataron el caos a los que se sumó la turba.

    Estos irrumpieron en el campamento y prendieron fuego a los ambientes. Hicieron lo mismo con una camioneta, un cargador frontal, tres motocicletas.

    De la violencia no se salvó ni las mascotas. Lejos de calmar los ánimos, la presencia policial desató la ira de la población que arremetió contra los agentes a pedradas. A los pocos policías no les quedó otras que retirarse.

    Cuando acudían a ver ataque a empresa minera

    Unos 20 miembros de la Policía Nacional resultaron heridos tras ser atacados por más de 500 personas en las alturas del distrito de San Mateo en Huarochiri.

    Entre los lesionados se encuentra la capitán PNP Jessica Vega Ticlayauri, comisario del puesto policial de la localidad de San Mateo.

    Los uniformados habían acudido al llamado del campamento minero de la empresa Prospex, que era objeto de vandalismo.

    Los hechos se iniciaron ayer al mediodía cuando los alcaldes de San Lorenzo de Quinti, San Juan de Tantaranche, Calango, Sangallaya y Anchucaya, se reunían con el gerente general de la minera para llegar a un acuerdo.

    La comunidad había acordado, en una asamblea, marchar pacíficamente en defensa de las aguas del río Mala, ante una posible contaminación por la actividad ilegal.

    La movilización tenía incluso el permiso de la subprefectura de San Lorenzo de Quinti. Sin embargo, presunto azuzadores desataron el caos a los que se sumó la turba.

    Estos irrumpieron en el campamento y prendieron fuego a los ambientes. Hicieron lo mismo con una camioneta, un cargador frontal, tres motocicletas.

    De la violencia no se salvó ni las mascotas. Lejos de calmar los ánimos, la presencia policial desató la ira de la población que arremetió contra los agentes a pedradas. A los pocos policías no les quedó otras que retirarse.

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