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    Unión Africana: el fracaso de las maniobras de Argelia y del Polisario

    Ricardo Sánchez Serra (*)

    Una nueva derrota diplomática se ha registrado en la cuenta de Argelia y de su marioneta las milicias del frente Polisario.

    Esta vez, es a nivel multilateral regional, donde el régimen militar argelino, intentó con desesperación y en vano poner el tema del diferendo regional sobre el Sáhara marroquí en la agenda de la 14ª Cumbre Extraordinaria de la Unión Africana celebrada por videoconferencia sobre el tema “silenciar las armas”.

    En este sentido, el ministro argelino de Relaciones Exteriores, imploró y suplicó a esta organización regional que retire la cuestión del Sahara de la ONU, alegando que ante el “fracaso total del mecanismo de la troika” de la UA, el Consejo de Paz y Seguridad de la UA, presidido por un embajador de su país, debe “asumir sus responsabilidades”.

    Tras haber intentado convencer a un puñado de países africanos para que apoyaran las tesis falaces de los separatistas y añadirlas a textos y declaraciones, Argelia volvió una vez más a ingerirse en los asuntos internos de Marruecos y a intentar, como de costumbre, socavar la integridad territorial de Marruecos, por sus obvios motivos hegemónicos, pero también para desviar la atención de su pueblo sobre los verdaderos problemas políticos y socio-económicos que sacuden al país, donde no se sabe ni donde está el presidente, ausente desde hace meses.

    Argelia, siendo parte concernida en el conflicto sobre el Sáhara y la responsable de su perduración durante tantos años, no ha conseguido apoyo, ni en la ONU ni en la UA, a sus repetidas maniobras de desestabilización que intentan poner en riesgo la continuación del proceso político de las Naciones Unidas para avanzar hacia una solución realista y realizable de la cuestión del Sáhara.

    De hecho, el mandatario sudafricano y actual presidente de la UA, Cyril Ramaphosa, renegó este domingo pasado de los separatistas del Polisario, reafirmando la pertinencia de la decisión 693 de la cumbre africana celebrada en julio de 2018 en Mauritania.

    Para disgusto de la diplomacia argelina, Ramaphosa, subrayó que las enmiendas a la Decisión 693 propuestas en la 14ª Cumbre de la UA sólo confirman las disposiciones de dicha decisión, que consagra la exclusividad de las Naciones Unidas como marco para la búsqueda de una solución al conflicto regional creado en torno a la cuestión del Sáhara marroquí, al tiempo que establece el mecanismo de la troika para apoyar los esfuerzos de las Naciones Unidas para el arreglo de este diferendo artificial.

    La afirmación del Jefe de Estado sudafricano representa un nuevo éxito para Marruecos que se enfrenta a estas artimañas de los representantes del régimen militar argelino que trabajan en los pasillos de la UA para sembrar las divisiones dentro del continente.

    Por su parte, Marruecos desde su retorno a su familia institucional de la UA y con un enfoque pragmático, continúa su valiosa contribución multidimensional a los esfuerzos encaminados a facilitar el surgimiento de una África desarrollada, capaz de tomar su futuro en sus propias manos y de lograr una integración económica africana muy prometedora.

    En este sentido, las autoridades marroquís otorgan a la Zona de Libre Comercio Continental Africana (ZLCCAF) una importancia relevante. Hace unas semanas, Marruecos consiguió restaurar la fluidez del comercio transafricano e internacional que transita por su frontera con Mauritania, pasaje que Argelia estaba decidida a obstruir y a bloquear definitivamente mediante las milicias armadas del polisario y unos cuantos civiles usados descaradamente como escudo humano.

    La ZLCCAF constituye uno de los espacios comerciales más importantes del mundo ya que representa un mercado potencial de 1.200 millones de consumidores en la actualidad y de casi 2.500 millones en 2050.

    Es lamentable que Argelia sigua gastando tantos recursos, tanta energía y tantas habilidades en sus hostilidades obsesivas contra Marruecos, en lugar de invertir sus esfuerzos en el desarrollo tanto interno como regional o continental.

    La insistencia de Argelia para hacer perdurar un diferendo artificial no hace más que complicar y poner trabas al proceso de la integración económica africana, desaprovechando las oportunidades que ofrece el continente más joven del mundo y el más rico en recursos naturales.

    El último llamamiento del ejército argelino a los ciudadanos para concebir a Marruecos como “una amenaza” viene a confirmar esa histérica estrategia hegemónica de los generales de Argelia. Sin embargo, sus propagandas anti-marroquíes, promovidas incluso a través de los medios de prensa oficiales, solo tiene como objetivo una cosa: Desviar la atención del pueblo argelino creando una ilusión de estado de guerra con la esperanza de movilizar en un frente común a los argelinos, a quienes se les pide “frustrar las maniobras de los enemigos” y apoyar a milicias separatistas vinculadas a diversos grupos terroristas.

    Este intento de crear una zozobra ciudadana ha sido también un fracaso inminente, ya que el tema del Sáhara y de una supuesta enemistad con los marroquís no le interesa al pueblo argelino, que lo único que quiere es un Estado de derecho donde hay democracia y esperanzas para la juventud, ya no quieren un Estado militar donde mandan generales dictatoriales y corruptos y donde hay presidentes de fachada, moribundos o desparecidos.

    Ricardo Sánchez Serra (*)

    Una nueva derrota diplomática se ha registrado en la cuenta de Argelia y de su marioneta las milicias del frente Polisario.

    Esta vez, es a nivel multilateral regional, donde el régimen militar argelino, intentó con desesperación y en vano poner el tema del diferendo regional sobre el Sáhara marroquí en la agenda de la 14ª Cumbre Extraordinaria de la Unión Africana celebrada por videoconferencia sobre el tema “silenciar las armas”.

    En este sentido, el ministro argelino de Relaciones Exteriores, imploró y suplicó a esta organización regional que retire la cuestión del Sahara de la ONU, alegando que ante el “fracaso total del mecanismo de la troika” de la UA, el Consejo de Paz y Seguridad de la UA, presidido por un embajador de su país, debe “asumir sus responsabilidades”.

    Tras haber intentado convencer a un puñado de países africanos para que apoyaran las tesis falaces de los separatistas y añadirlas a textos y declaraciones, Argelia volvió una vez más a ingerirse en los asuntos internos de Marruecos y a intentar, como de costumbre, socavar la integridad territorial de Marruecos, por sus obvios motivos hegemónicos, pero también para desviar la atención de su pueblo sobre los verdaderos problemas políticos y socio-económicos que sacuden al país, donde no se sabe ni donde está el presidente, ausente desde hace meses.

    Argelia, siendo parte concernida en el conflicto sobre el Sáhara y la responsable de su perduración durante tantos años, no ha conseguido apoyo, ni en la ONU ni en la UA, a sus repetidas maniobras de desestabilización que intentan poner en riesgo la continuación del proceso político de las Naciones Unidas para avanzar hacia una solución realista y realizable de la cuestión del Sáhara.

    De hecho, el mandatario sudafricano y actual presidente de la UA, Cyril Ramaphosa, renegó este domingo pasado de los separatistas del Polisario, reafirmando la pertinencia de la decisión 693 de la cumbre africana celebrada en julio de 2018 en Mauritania.

    Para disgusto de la diplomacia argelina, Ramaphosa, subrayó que las enmiendas a la Decisión 693 propuestas en la 14ª Cumbre de la UA sólo confirman las disposiciones de dicha decisión, que consagra la exclusividad de las Naciones Unidas como marco para la búsqueda de una solución al conflicto regional creado en torno a la cuestión del Sáhara marroquí, al tiempo que establece el mecanismo de la troika para apoyar los esfuerzos de las Naciones Unidas para el arreglo de este diferendo artificial.

    La afirmación del Jefe de Estado sudafricano representa un nuevo éxito para Marruecos que se enfrenta a estas artimañas de los representantes del régimen militar argelino que trabajan en los pasillos de la UA para sembrar las divisiones dentro del continente.

    Por su parte, Marruecos desde su retorno a su familia institucional de la UA y con un enfoque pragmático, continúa su valiosa contribución multidimensional a los esfuerzos encaminados a facilitar el surgimiento de una África desarrollada, capaz de tomar su futuro en sus propias manos y de lograr una integración económica africana muy prometedora.

    En este sentido, las autoridades marroquís otorgan a la Zona de Libre Comercio Continental Africana (ZLCCAF) una importancia relevante. Hace unas semanas, Marruecos consiguió restaurar la fluidez del comercio transafricano e internacional que transita por su frontera con Mauritania, pasaje que Argelia estaba decidida a obstruir y a bloquear definitivamente mediante las milicias armadas del polisario y unos cuantos civiles usados descaradamente como escudo humano.

    La ZLCCAF constituye uno de los espacios comerciales más importantes del mundo ya que representa un mercado potencial de 1.200 millones de consumidores en la actualidad y de casi 2.500 millones en 2050.

    Es lamentable que Argelia sigua gastando tantos recursos, tanta energía y tantas habilidades en sus hostilidades obsesivas contra Marruecos, en lugar de invertir sus esfuerzos en el desarrollo tanto interno como regional o continental.

    La insistencia de Argelia para hacer perdurar un diferendo artificial no hace más que complicar y poner trabas al proceso de la integración económica africana, desaprovechando las oportunidades que ofrece el continente más joven del mundo y el más rico en recursos naturales.

    El último llamamiento del ejército argelino a los ciudadanos para concebir a Marruecos como “una amenaza” viene a confirmar esa histérica estrategia hegemónica de los generales de Argelia. Sin embargo, sus propagandas anti-marroquíes, promovidas incluso a través de los medios de prensa oficiales, solo tiene como objetivo una cosa: Desviar la atención del pueblo argelino creando una ilusión de estado de guerra con la esperanza de movilizar en un frente común a los argelinos, a quienes se les pide “frustrar las maniobras de los enemigos” y apoyar a milicias separatistas vinculadas a diversos grupos terroristas.

    Este intento de crear una zozobra ciudadana ha sido también un fracaso inminente, ya que el tema del Sáhara y de una supuesta enemistad con los marroquís no le interesa al pueblo argelino, que lo único que quiere es un Estado de derecho donde hay democracia y esperanzas para la juventud, ya no quieren un Estado militar donde mandan generales dictatoriales y corruptos y donde hay presidentes de fachada, moribundos o desparecidos.

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