Vamos al Parlamento Andino

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Por JAVIER VALLE RIESTRA

Voy a ser didáctico y no erudito al hablar del Parlamento “Andino”. Fue fundado el 25 de octubre de 1979. Pretendía representar al Poder Legislativo de cinco países andinos: Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela. Está construido por ciudadanos electos por sufragio universal y directo o auspiciado por sus congresos.

Tiene una presidencia rotativa bienal; cada país por orden alfabético lo preside. Su sede permanente está en la ciudad de Santafé de Bogotá.  Controla y fiscaliza los modus operandi de aplicación principista en cinco países. En teoría, aunque no lo han hecho en el Perú. En resumen, el Parlamento Andino es un organismo deliberante que representa a los pueblos de la comunidad andina. Actualmente se estructura por representantes de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Aunque este último como país asociado.

Son funciones del Parlamento Andino: a) Orientar y promover el proceso de integración; b) Vigilar la marcha de los objetivos y metas de dicho proceso; c) Promover la armonización de las legislaciones de los países miembros; d) Representar los intereses de los millones de ciudadanos que conforman la comunidad Andina. Alrededor de 130.  Y e) Como función final pero no menor, todas las acciones que busquen consolidar la integración en forma económica, política social y cultural.

Para estos fines cada país miembro del Parlamento Andino, tiene cinco representantes, electos conforme a la legislación de cada  país. El Parlamento Andino, debería ser una meta popular nacional. Pero no es así, las masas saben lo que son los congresos que pueden ser unicamerales o bicamerales. Pero no conocen el Parlamento Andino. Y no les falta razón.

El Parlamento Andino es delegeferenda, algo para el futuro. Pero no por eso, debemos desertar en el afán de construirlo.  El Parlamento Andino será en algunos años un congreso supranacional. Y tampoco ese día será su meta.

Debe ser el Parlamento Indoamericano; del sur de Rio Grande hasta la Patagonia. Así que fijarse como estamos en el prólogo del prólogo. La independencia nos separó de España en los años veinte del siglo XIX.  Pero trajo la desunión y la anarquía en nuestros países.

La prueba más inmediata la tenemos en el Perú, nos desgarraron Bolivia, pese a los intentos ulteriores de Santa Cruz de reunificarnos en la Confederación Perú-boliviana; a su turno Chile despojó de su litoral a Bolivia y a nosotros de Tarapacá. El Pacto Andino tiene que derrotar la desunión.