Vizcarra: ni rey ni emperador, presidente

0
215
Por: Federico Prieto Celi

Por: Federico Prieto Celi / El presidente Martín Vizcarra debe afinar su sentido republicano, presidencialista y demócrata, cuando estamos en las vísperas del bicentenario de la independencia, superando los errores constitucionales y las invasiones de poderes tan criticados en los meses pasados. No somos un imperio ni una monarquía, aunque en los albores de la emancipación así lo pensaran, entre otros, el general José de San Martín y el almirante Thomas Cochrane.

 En efecto, gracias a la valiosa investigación de Augusto Ferrero Costa, sabemos queel almirante inglés Thomas Cochrane, cuando estaba preso, y sabiendo que el general San Martín estaba defraudado por el caos republicano argentino en el inicio de su independencia, había pensado buscar un rey europeo para el Perú.

Cochrane, intrépido como era, pensó en el emperador Napoleón Bonaparte, que esta desterrado en la isla africana Santa Elena, por orden del imperio británico. La idea era salir de un puerto de los Estados Unidos, sacar a Bonaparte de la prisión en la que estaba, y regresar al nuevo mundo, para traerlo al Callao y, con el padrinazgo de San Martín, coronarlo rey del Perú.

Los indicios encontrados son pocos, pero suficientes para saber que la idea existió:Cristopher Wodward, estadounidense, publica un ensayo en la revista History Today de julio de 2005, donde afirma que el almirante Thomas Cochrane, vinculado al general José de San Martín en Chile, quería traer a Bonaparte a Sudamérica y nombrarle emperador.

Emilio Campo, argentino, publica el año 2007 un libro titulado La última campaña del emperador Napoleón y la independencia de América, donde habla de un proyecto de José Bonaparte de rescatar a su hermano Napoleón desde los Estados Unidos; cita las cartas del embajador inglés Robert Wilson y el almirante Thomas Cochrane hablando de llevar a Napoleón a Sudamérica; y cita la novela de Thierry Brun publicada en Lima el año 2010 titulada El espía chino de Napoleón, que afirma que el 30 de junio de 1819 se enteró de los planes de San Martín y Cochrane para instaurar una monarquía constitucional peruana y comentó: ¡Han propuesto mi nombre: Napoleón, rey del Perú!

Javier Moro, español, en su libro El imperio eres tú, cuenta que mientras Cochrane estuvo preso en Inglaterra tuvo la idea de rescatar a Bonaparte y traerlo como rey del Perú.

La historia registra que, después de una vida de gloria, los ingleses apresaron a Napoleón en la batalla de Waterloo (1815) y lo deportaron a Santa Elena, donde fue maltratado por su tétrico carcelero, Hudson Lowe. Se creyó que fue envenenado por sus enemigos, que incluso preso le temían. Murió el 5 de mayo de 1821, después de escribir sus memorias.

Tres meses después, el 28 de julio de 1821 el protector San Martín declaró la independencia del Perú. A continuación, vino el dictador Simón Bolívar. Y en el siglo XXI todavía estamos discutiendo la constitución historia, los plazos del Congreso y del presidente; y viendo con incertidumbre el misterioso futuro político.

 

(*) Periodista y analista político.