Análisis del Informe Warren revela que JF Kennedy fue muerto por más de un tirador

Investigación refuta tesis de que lee Harvey Oswald fue el único tirador y establece que JFK recibió hasta 2 balazos de distinta procedencia

por | Sep 28, 2021 | Especiales

Investigación refuta tesis de que lee Harvey Oswald fue el único tirador y establece que JFK recibió hasta 2 balazos de distinta procedencia

A más de 57 años del asesinato del expresidente norteamericano John F. Kennedy, un nuevo análisis del mentado informe de la Comisión Warren, designada por la Casa Blanca para investigar y determinar si Lee Harvey Oswald, sindicado como el asesino del mandatario, reveló, sin reconocerlas, luces mayores de que el crimen fue cometido por más de una persona, Oswald, uno de ellos y que la tesis de la “bala mágica”, invocada para culparlo como único protagonista, era totalmente refutable.

Según  el investigador estadounidense Alberto Amato, autor tal vez del más exhaustivo análisis, ha concluido que este documento “es una fantochada sostenida con alfileres” y que se trató “de un crimen de Estado”. Las balas que el 22 de noviembre de 1963, en Dallas, Texas, destrozaron la cabeza del trigésimo presidente americano fueron disparadas, no fueron solo tres, como dijo la Comisión Warren, sino más proyectiles.

Para Amato, hasta ahora sigue sin saberse cuántas balas se dispararon, quiénes fueron los autores, por cuenta de quienes lo hicieron y desde dónde. Tal vez algún día, los documentos clasificados que todavía no vieron la luz, la echen sobre quienes planearon el crimen y apretaron el gatillo. O los gatillos.

Acallaron a Oswald

En 2017, Donald Trump prometió desclasificar toda la información secreta sobre el caso, pero solo lo hizo con 2,800 documentos. Trump mantuvo en secreto el resto de la documentación a pedido del FBI y de la CIA, sospechosos ambos de haber tenido participación en el asesinato.

La misma tarde de la muerte de Kennedy, la policía detuvo a Lee Harvey Oswald a quien acusó de asesinar a Kennedy. Según la policía, Oswald había disparado tres balazos desde la ventana del sexto piso del Depósito de Libros de la ciudad con un rifle Mannlicher Carcano, 6.5 milímetros, accionado por cerrojo. Huyó, llegó a su casa, asesinó a un policía, J. D. Tippit que pasó a verlo nadie sabe con cuáles intenciones y luego se metió en un cine, donde fue apresado.

Oswald negó siempre haber hecho los disparos, pero no tuvo mucho tiempo para fundamentar su negativa, porque el 24 de noviembre fue asesinado de un balazo en el estómago por el hampón Jack Ruby, en los sótanos del cuartel de la policía de Dallas, a la vista de un medio centenar de detectives, agentes y periodistas, cuando era trasladado, esposado y custodiado por dos agentes a la cárcel de la ciudad.

Muerto Kennedy y muerto el sospechoso de su asesinato, el flamante presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, nombró la comisión Warren para que investigaran el asesinato de su antecesor, conformada nada menos que por enemigos del presidente Kennedy, que en el curso de investigación se preocuparon por encubrir todas las evidencias reveladoras de que fue un crimen ejecutado por varias personas.

Momento en que el presidente Kennedy yace doblado en su asiento luego de ser baleado y su esposa Jackeline trata de ponerse a salvo.

Enemigos investigaron a JFK

Entre sus miembros estaba Allen Dulles, ex jefe de la CIA, un tipo que odiaba a Kennedy desde la fracasada invasión mercenaria a Cuba de abril de 1961.

También la conformaba un joven congresista, Gerald Ford, que llegaría a reemplazar a Richard Nixon en la presidencia, luego de su renuncia el 8 de agosto de 1974. Ford fue los ojos y oídos del FBI que dirigía Edgard Hoover, otro enemigo declarado de Kennedy y de su hermano Robert, asesinado en junio de 1968.

Otra de las figuras de la comisión era Arlen Specter, que fue uno de los fervorosos sostenes de la increíble teoría de la “bala mágica” (uno de los disparos que hirió a Kennedy y, según la Comisión. describió una increíble trayectoria). Años más tarde, y cuando estaba asediado por la justicia a raíz del escándalo Watergate, Nixon le pidió a Specter que asumiese su defensa legal. Specter tuvo el tino de negarse.

También integraba la Comisión Warren: John McCloy, ex presidente del Banco Mundial y ligado a Nelson Rockefeller. McCloy, en principio, fue muy escéptico sobre la teoría que afirmaba que Oswald había sido un tirador solitario.

Pero un viaje a Dallas con su viejo amigo Dulles, el ex jefe de la CIA, lo convenció de lo contrario. Defendió la teoría de la “bala mágica”, negó que el asesinato de Kennedy hubiese sido fruto de un complot y, para evitar un informe disidente en minoría, negoció la redacción del informe final.

Un tercero herido

La Comisión Warren llegó a una serie de conclusiones, pero la principal de ellos era que Lee Harvey Oswal hizo tres disparos contra Kennedy desde una ventana del sexto piso del Depósito de Libros de Dallas, “Texas School Book Depository” y que la misma bala que hirió al presidente en el cuello hirió al gobernador Connally, que viajaba en el asiento delantero del Lincoln presidencial. Es la famosa “bala mágica”.

Según la refutación de Amato, los tres disparos que le adjudican a Oswald fueron hechos en un lapso de poco entre seis y ocho segundos: dos habían acertado a Kennedy y una tercera bala había herido al gobernador Connally.

Para la Comisión Warren eran tres balazos y dos heridos. Pero los heridos no eran dos. El tercero herido, de modo indirecto, se llamaba James Tague. Estaba parado a 158 metros del coche de Kennedy. Tague sintió un dolor en la mandíbula: le había pegado un pedazo de concreto que había levantado del cordón de la vereda una bala perdida.

La herida en la mandíbula de Tague por un pedazo de concreto desprendido por una bala perdida, no sólo acotaba el margen de los disparos, ponía en evidencia que habían sido más de tres.

La “bala mágica”

La “bala mágica” fue joya y sepulcro de la Comisión Warren, se la clasificó como evidencia. En el propio informe se reconoce que la herida de entrada de bala en la espalda de Kennedy estaba bastante más abajo que la herida de salida en la garganta.

Una herida de entrada más baja que la de salida, hacía imposible un disparo desde el sexto piso del Depósito de Libros de Dallas, porque la trayectoria debía ser entonces al revés: herida de entrada alta y de salida más baja.

A lo que hay que añadir que numerosos testigos han testimoniado que hubo un inicial disparo perdido que fue a dar en la calle Elm, por detrás de la limusina presidencial. Si así fue, se dispararon más de tres balazos. Más de tres disparos colocaban en el escenario a más de un tirador.

Y la Comisión no parecía muy dispuesta a aceptar ese argumento, pese a sus cuidadas “diferencias de opinión” de las que habla su informe final.

A cincuenta y siete años de la publicación del Informe Warren, en el que no cree nadie,  es hoy más importante lo que la Comisión Warren calló, que lo que admitió saber, o dijo haber averiguado.

Unos meses después del asesinato de Kennedy le preguntaron al juez Warren si alguna vez se haría pública la documentación completa del caso. Y Warren, que de ingenuo tenía poco, contestó: “Sí, llegará un momento. Pero no mientras vivamos”. Warren murió el 9 de julio de 1974.

Fuente: Infobae