Propuestas comunistas como las de Roberto Sáncez son sinónimo de corrupción burocrática, advierte economista Carlos Adrianzén
El destacado economista Carlos Adrianzén señala que “todos los países que aplican la receta izquierdista terminan siendo fábricas de pobres” y que propuestas comunistas como las de Roberto Sánchez son sinónimo de corrupción burocrática.
– ¿Existe evidencia empírica de que los gobiernos de izquierda radical en América Latina han logrado reducir la pobreza de manera sostenida?
Ninguna. La izquierda se define propiamente por bajos niveles de libertad económica y política, es decir, son gobiernos totalitarios. La evidencia en términos de crecimiento, inversión y desarrollo económico es muy mala. Los países más pobres de América Latina, (Nicaragua, Cuba, Venezuela, Bolivia) tienen bajísimos niveles de libertad y altos niveles de pobreza. Además, son países en declive. Venezuela es posiblemente el único país del planeta que ha pasado de cierto desarrollo económico a ser tan pobre como Bolivia. Todos los países latinoamericanos que siguen la receta de la izquierda totalitaria […] terminan siendo fábricas de pobres. De hecho, hay candidatos de izquierda que dicen que la riqueza es mala y la pobreza es buena, y cualquier observador sabe que eso es para tener a la gente arrodillada.
– Durante el gobierno de Pedro Castillo, la inversión privada cayó aproximadamente 8% en 2022 según el BCR. ¿Cuánto le costó económicamente al Perú el gobierno de Castillo?
Es más que eso: si analiza la balanza de pagos, la cuenta de capitales perdió recursos por más de 40,000 millones de dólares. Al Perú le ha costado mucho el gobierno de Castillo en los pocos meses que tuvo a cargo la gestión, hasta que un intento de golpe le dio de baja. El daño de Castillo es enorme, visible y difícil de esconder. Hay que estar muy tonto para querer negar que Castillo hizo daño, sobre todo a los más pobres del Perú.
– ¿Cómo afectó ese daño directamente a la población?
La empobreció. Hacen exactamente lo opuesto a lo que dicen: dicen «no más pobres», pero generan más pobres.
– ¿La propuesta de izquierda de redistribuir la riqueza mediante más gasto público e impuestos a las empresas realmente funciona, o termina destruyendo la economía?
Nunca han tenido éxito redistribuyendo la riqueza; son muy buenos redistribuyendo la pobreza. Juan Velasco fracasó con su esquema de redistribución. En los últimos años en el Perú hay una regularidad muy clara: a mayor crecimiento, mayor redistribución a favor del pueblo. Como ellos matan el crecimiento, el país se volvió más desigual y más corrupto, que es lo peor. Los gobiernos de izquierda son sinónimo de corrupción burocrática. Todo lo contrario a lo que ofrecieron. Repiten y repiten, y la gente ilusamente les cree, pero la evidencia empírica contrasta y muestra que el país se volvió más pobre, más desigual y más corrupto.
– ¿Qué artículos del capítulo económico de la Constitución peruana estarían en riesgo con un gobierno de izquierdista? ¿Habría algún efecto?
Los programas de gobiernos demagógicos dicen muchas cosas que no pueden cumplir. […] Nosotros ya hemos vivido gobiernos que hacen cosas mucho peores de las que ofrecen. Dicen que van a comportarse muy bien, pero al final lo único que hacen es que la gente más pobre sufra las consecuencias. Eso no lo sabe ni el mago Mandrake en este momento, porque ellos mismos no saben qué van a poder hacer en este país. […] La gente se ha quedado sin Estado, y en un Estado muy corrupto. La cosa trasciende a una pregunta sobre la Constitución. Como no tienen mayoría congresal, difícilmente avanzan con facilidad, a menos que la gente se deje desorientar.
– ¿Qué opina de este alineamiento de Roberto Sánchez con Antauro Humala y el exfiscal Domingo Pérez?
Usted es dueño de con quién anda. Si anda con gente que tiene prontuario, será parte del mismo protocolo. Además, acuérdese que estos son los tiempos de Donald Trump, y los gobiernos latinoamericanos ahora hacen cola por arrodillarse. […] No creo que el señor Sánchez sea elegido en ningún caso. Es seleccionado por una ONPE que ha mostrado altísima ineficacia conduciendo el proceso electoral. Ahí yo no veo una elección.
– ¿Cuáles son los indicadores que más le preocupan de cara al futuro?
Lo político está dañando muchísimo la performance de la economía. La campaña electoral no discutió temas de fondo; parecía un concurso de quién disfrazaba al otro. Lo que más me preocupa es que tengo marcadas dudas de que la voluntad popular se haya respetado, y eso va a derivar en un gobierno muy débil, sometido a todos los grupos de interés, dentro y fuera del país.
– ¿Estamos en riesgo de perder la libertad en el Perú?
En el Perú cantamos «Somos libres» por sonsos; nuestros índices de libertad económica y política son de un país africano. Somos un país que tiene índices de libertad política y económica muy bajos. Para perderla habría que haberla tenido. Lo que sí puede profundizarse es la opresión a nivel cubano, boliviano o venezolano. Eso puede pasar, pero perder la libertad es una exageración. El Perú no es un país que canta «Somos libres» con razón. Aquí se abusa del pueblo. En un lugar donde no se cumple la ley, donde hay corrupción, donde no se pueden enfrentar los problemas más elementales, no se puede ni siquiera hacer una elección transparente.
– A pesar de todo lo que describe, ¿usted se siente a gusto viviendo en el Perú?
Me encanta el Perú. Amo este país. Imagino pocos lugares del mundo como el Perú. Sin embargo, hay que pelearlo, porque así como hay gente que lo ama, también hay gente que llega al gobierno para hacer plata. ¿Por qué cree que había tantos candidatos a la presidencia? […] Porque quieren llegar para enriquecerse. Castillo quería hasta un aeropuerto en su pueblito, abandonando escuelas, comisarías, universidades, dejando al pueblo sin infraestructura. Eso tiene que cambiar.



