Colombia, tierra querida (V)

0
53
La corrupción, la epidemia de América Latina (XXVI)
Por: Alter B. Himelfarb W. 

POR: ALTER B. HIMELFARB W.
La otra cara de la moneda: El hecho de que hubiera motivos para que una gran mayoría del pueblo colombiano, estuviera desanimado con el gobierno del Presidente Duque, de ninguna manera había lugar a los actos de vandalismo y salvajismo que se produjeron.  Es que existen los mecanismos para que dentro de un manejo democrático, la población hubiera manifestado su disconformidad.

Aún en Colombia, a pesar de la corrupción, todavía se puede reclamar o manifestar el malestar contra las medidas del Gobierno.  Con un poco de ingenio, por parte de los organizadores, se habrían logrado mejores y óptimos resultados más contundentes que lo poco que se logró con el pillaje, con el saqueo, el robo y la destrucción.

Pero el pueblo colombiano no tiene la culpa de actuar con salvajismo.  La culpa recae en quienes lo han llevado a ese estado de postración, de abandono y desamparo.

Se queja la población, que no hay una verdadera implementación de permanentes políticas ambientales, sociales y económicas.  No hay implementación de severas y drásticas políticas anticorrupción.  La plenaria del Senado, el 5 de Junio del 2018, había votado 0 en contra y 84 a favor de la Consulta Anticorrupción.

Realizándose entonces la votación, -7 preguntas-, la población que votó a favor, casi un 90%, fue superior a la que votó en contra casi un 10%, de un total de 11’671.000 votantes. No obstante, por no lograr el “umbral” que era de 12’140.342, el Senado no aprobó la Consulta.  Algo ridículo y retrógrado, cuando el 90% de los votantes, estaba claro, que votaban el sí de las preguntas con casi el 90%. Era clara, la voluntad “nacional” de quienes fueron a votar . Pero los 100 millones de dólares que costó la votación, les valió “huevo” al Senado. Falta ver a cuánta gente se les pagó, esta vez para que no votaran.

Sí es cierto, que existe un capitalismo agresivo, voraz, insaciable.  Pero lo han permitido nuestros gobernantes.  El famoso refrán que “los pueblos tienen el Gobierno que se merecen”, es verdadero.  Un pueblo ignorante, hambriento y desamparado, nunca podrá elegir con sensatez y serenidad, a los candidatos correctos.

Entre más ignorancia hay,  se vota por gente corrupta.  Entonces, hay más corrupción y a más corrupción,  más ignorancia.  Y nuevamente, continúa creciendo el desamparo y las lacras sociales, en una espiral que pareciera inatajable.

Vuelvo a preguntar: ¿Qué nos diferencia, a nosotros los latinoamericanos, de un país como Finlandia, donde la corrupción es del 1% y hasta la Universidad, es gratuita?

Un ejemplo más,  está relacionado con el ex Fiscal Néstor Humberto Martínez.  Había trabajado antes, con el Grupo Financiero y Bancario de Luis Carlos Sarmiento Angulo, como Director de una constructora del Grupo.  Se retira del grupo para ocupar el cargo de Fiscal del Estado Colombiano.

Posteriormente, Jorge Enrique Pizano, funcionario de aquella constructora del Grupo Sarmiento, denuncia la$ componenda$ y relacione$  con ODEBRECHT.  En vista de lo anterior, el Fiscal Néstor Humberto Martínez, renuncia a la Fiscalía.

Mientras tanto, Pizano, convertido en testigo clave de lo$ $oborno$ con Odebrecht, muere el 8 de Nov./2018, envenenado, al beber en su casa, agua con cianuro.  El hijo de éste –Alejandro-, quien estaba enterado de toda la documentación y grabaciones de la denuncia, también muere envenenado, 3 días después, tomando agua con cianuro.

Bueno, pues murieron, murieron, ¿cierto? Y ahí quedó “la cosa”. Blanco e$ y lo pone la gallina?  Qué $erá?  Hasta ahora, no es mucho lo que ha adelantado el Gobierno Colombiano, a ese respecto. Pregunta maliciosa: ¿Será que los propietarios/Directivos de la constructora,  donde inicialmente laboraba Néstor Humberto Martínez, no $abían del a$unto con Odebrecht?   ¿$erá?

(*)  Miembro A.I.E.L.C.