“Cuando termine la guerra volveré a casa”

Refugiada del Dombás no pierde la esperanza:

por | Jun 18, 2023 | Especiales

Refugiada del Dombás no pierde la esperanza:

Por Ricardo Sánchez Serra

Ciudad de Vladimir (Rusia).- Visitar a los refugiados por motivos de conflictos bélicos, nos rompe el corazón, entristece y provoca mucha impotencia de cómo poderlos ayudar y la mejor manera es informar sobre sus pasiones,  el calvario que pasaron y pasan, su fe, su esperanza y ganas de volver a sus pueblos completamente pacificados y reconstruidos.

Ya lo hicimos en Bakú -hace un par de años-, con los refugiados y desplazados de Karabaj por la invasión armenia -que hoy han comenzado a regresar a sus tierras debido al triunfo de Azerbaiyán en la guerra de 44 días- y hoy visitando la milenaria ciudad de Vladimir -que conforma el Anillo de Oro- (la primera capital del Estado ruso por cerca de 250 años, famosa por su arquitectura medieval -piedra blanca- y eslava, hermosas iglesias antiquísimas como las catedrales de La Asunción y Dmitri, el museo de Cristal, etc. Patrimonio Histórico de la Humanidad de la Unesco) encontramos un hotel, el Avlad, singular, por cierto, que acoge a más de 400 refugiados, provenientes del Dombás, Zaporozhie, Mariúpol y Járkov y que son ayudados por la Municipalidad de Vladimir.

Cabe mencionar que son más de cuatro millones de refugiados -y que van en aumento- que huyeron de los bombardeos ucranianos y que atienden las ciudades rusas en albergues.

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Entramos al comedor del hotel y vimos a numerosas personas almorzando y varios niños. Se negaron a ser fotografiados por varias razones, que comprendemos o a ser entrevistados por temor a que sus familiares que aún se quedaron en Ucrania sufran represalias por parte de los militares ucranianos.

Nos salió al paso Ekaterina Grigor, que vivía en Donetsk y que estaba dispuesta a contar su tragedia: la muerte de su esposo, su hijo y lo que vivió en su ciudad.

“Mucho gusto -nos dice- veo que tienen buenas intenciones”, sonríe y hace bromas como que me senté en medio de dos Ekaterinas (ella y mi guía), por lo que me dijo “que tenía que pedir un deseo, que se cumplirá…”

-¿Dónde vivía antes de venir al centro de refugiados?, le preguntamos.

En Ucrania, en Donetsk, que ha sido bombardeada durante nueve años. Ya llevo en Rusia un año y tres meses.

-¿Su familia se quedó allí o vino consigo?

Soy una mujer viuda, sin padres, hijos, ni marido…

-¿Cómo vivía en Donetsk antes de 2014?

Tenía un buen trabajo, en la sociedad filarmónica como administradora y directora de la sala de conciertos.

-Antes de eso, ¿a qué se dedicaba?

-He cantado en solitario, en coros y conjuntos. No he estudiado música en ningún sitio, pero al final tuve que estudiar en un conservatorio durante dos años para que me “pongan voz”, y por eso hago recitales y conjuntos para jubilados ahora: hago cosas de aficionado.

Trabajaba como administradora, lo que significaba que conocía a los artistas que venían de gira, los alojaba en hoteles y organizaba los restaurantes. Eran artistas rusos, ucranianos y extranjeros. Era como una madre para ellos. Tuve la suerte de que me dieran el trabajo y allí me sentí como pez en el agua.

-¿Cuándo empezaron los problemas?

En 2014, después de que se celebrara el referéndum. Empezamos a separarnos de Ucrania y empezó todo: los ucranianos empezaron a matarnos, a bombardearnos, a destruir nuestra ciudad y nuestras infraestructuras, a morir personas, y así durante nueve años.

En este momento de la entrevista interviene Igor Efremov, funcionario de la Municipalidad de Vladimir para explicar que “en 2014 hubo un referéndum en Donetsk y Lugansk. Las repúblicas querían convertirse en autonomías con más derechos, incluido el derecho a su propio gobierno, el idioma ruso, etc., y Ucrania no reconoció los resultados del referéndum. Así comenzaron las hostilidades entre el ejército ucraniano y, primero, las milicias de Donetsk y Lugansk y, después, voluntarios de Rusia y otros países”.

Ekaterina prosigue respondiendo las preguntas:

-¿Murieron sus familiares y vecinos en estos bombardeos y usted decidió marcharse?

Vivimos allí los 8 años de agresiones ucranianas y cuando empezaron las hostilidades en febrero de 2022, comenzó la evacuación. Al principio me negué a evacuar, y cuando un misil balístico ucraniano impactó a 100 km: el balcón, la rejilla de ventilación de la ventana se abrió y me levantó la ola, entonces acepté evacuar. Evacué en las últimas filas.

-¿Cómo los evacuaron?

– Los primeros en ser evacuados fueron avisados por televisión y con coches con bocinas, porque era peligroso. A la gente la llevaban en autobuses de forma organizada a las ciudades rusas de Taganrog o Rostov del Don, y desde allí en trenes por toda Rusia, incluso al norte. Los rusos nos ayudaron en todas las ciudades y nos acogieron como a parientes.

Nos acogieron, nos alojaron en este hotel, nos dan de comer gratis, vivimos como en un hospital.

– ¿Quiénes participaron en la evacuación, las autoridades de Dombás?

En Donetsk, las evacuaciones fueron llevadas a cabo por nueve comités ejecutivos (administraciones de distrito) – todos fueron enviados de forma organizada.

-¿Cómo se siente aquí?

Bien, he encontrado una utilidad. Organizo eventos: a la sociedad filarmónica, al teatro, al planetario, excursiones con un guía, me dedico al trabajo público.

– ¿Le gustaría volver a Donetsk?

En cuanto acabe la guerra, volveré a casa.

– ¿Qué opina de las autoridades municipales de Vladimir?

En la estación de Vladimir nos recibieron el alcalde y el gobernador. Los trabajadores sociales, la fiscalía, el fondo de pensiones, los psiquiatras vienen a vernos. Nos tratan y nos ayudan. Recibimos pasaportes rusos. Al principio nos dieron ropa y zapatos. La población local nos trata bien. A los niños les dieron ropa, juguetes y dulces. La Cruz Roja nos visita y nos da dinero y el gobierno ruso paga una pensión mensual.

– ¿Se alegrará volver a casa? ¿Cómo se sentirá cuando deje a esta, su nueva familia?

Aquí todos son de diferentes lugares: de la región de Zaporizhia, de Kharkiv, de Mariúpol. Hay poca gente de Donetsk. Todos somos amigos: comemos juntos, vamos al teatro. El 19 de junio nos invitaron a la sala filarmónica de Vladimir, para asistir a una representación del Teatro Dramático de Lugansk.

Otra mujer que estaba presente durante la entrevista, Marina Vasilievna de Mariúpol, contó que estuvo en el sótano de su casa durante un mes, hasta que evacuó.


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