Las llamas han arrasado templos, bosques y viviendas en las provincias de Gyeongsang del Norte y del Sur.
Los incendios forestales en Corea del Sur han cobrado la vida de al menos 27 personas y han obligado a evacuar a más de 37,000 residentes.
Se trata de uno de los peores desastres naturales en la historia del país, con miles de hectáreas devastadas y un impacto irreparable en comunidades y patrimonio cultural.
Las provincias de Gyeongsang del Norte y del Sur han sido las más afectadas, reportando 23 de las víctimas. Entre los fallecidos se encuentra un piloto que perdió la vida al estrellarse mientras combatía el fuego en Uiseong.
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Entre los fallecidos se encuentra un piloto que perdió la vida al estrellarse mientras combatía el fuego en Uiseong.
Además, hay 32 personas heridas, muchas con quemaduras y problemas respiratorios debido al intenso humo.
Las llamas han destruido el histórico Templo Goun y han avanzado peligrosamente hacia la Aldea Folclórica Hahoe, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2010.
Este sitio, ubicado en Andong, conserva construcciones de la dinastía Joseon y es un símbolo del legado cultural coreano.
Las autoridades temen que el fuego pueda alcanzar la zona y causar daños irreparables.
Los incendios han consumido más de 36,000 hectáreas y siguen activos en al menos 10 focos de gran tamaño.
La combinación de fuertes vientos y aire seco ha acelerado su propagación, dificultando las labores de los bomberos.
Expertos advierten que estos eventos serán cada vez más frecuentes debido al cambio climático y la falta de lluvias.
El presidente interino Han Duck-soo declaró como «zonas especiales de desastre» a cuatro jurisdicciones adicionales, lo que permitirá acceder a fondos estatales para la reconstrucción y asistencia a los afectados.
Mientras tanto, más de 16,000 personas siguen en refugios temporales, esperando recuperar sus hogares y su vida antes de la tragedia.




