El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sostuvo que el primer ministro canadiense rechazó una propuesta arancelaria que Washington consideraba favorable por razones políticas.
La disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá volvió a intensificarse luego de que el Gobierno de Donald Trump acusara al primer ministro canadiense, Mark Carney, de haber rechazado una propuesta de acuerdo sobre aranceles por motivos políticos.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó este lunes que Washington había presentado la semana pasada una propuesta que calificó como “bastante buena”, pero que Ottawa decidió no aceptarla. Según el funcionario estadounidense, la decisión de Carney estaría relacionada con su posición política frente a la administración Trump.
Las declaraciones se producen después del fracaso de las negociaciones entre ambos países y en un momento en que la relación comercial atraviesa uno de sus periodos de mayor tensión en décadas.
Washington cuestiona decisión de Carney
Bessent cuestionó públicamente las razones que llevaron al primer ministro canadiense a abandonar las conversaciones. El funcionario estadounidense sostuvo que Carney debería explicar si su decisión responde a los intereses de Canadá, del Partido Liberal o a su propia estrategia política.
El secretario del Tesoro también afirmó que el mandatario canadiense llegó al poder con una plataforma que consideró contraria a Estados Unidos y al presidente Trump. Estas declaraciones reflejan el creciente enfrentamiento político que acompaña a la disputa económica entre Washington y Ottawa.
Por su parte, el Gobierno canadiense ha defendido su posición y sostiene que las nuevas condiciones planteadas por Estados Unidos afectan los intereses económicos de su país.
Trump anuncia nuevos aranceles del 50%
En medio de esta escalada, el presidente **Donald Trump anunció que Estados Unidos elevará al 50% los aranceles aplicados a vehículos, camiones, autopartes y acero provenientes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027.
La medida representa una nueva presión sobre sectores fundamentales de la economía canadiense, especialmente la industria automotriz y metalúrgica. Trump justificó su decisión con críticas a las políticas comerciales de Ottawa y acusó nuevamente a Canadá de mantener barreras que perjudican a productores estadounidenses.
El anuncio se suma a los gravámenes del 50% que Washington ya comenzó a aplicar sobre determinados productos canadienses tras el colapso de las conversaciones comerciales.
Canadá prepara una respuesta
La escalada no ha quedado únicamente en anuncios desde Washington. El Gobierno de Mark Carney anunció que Canadá responderá mediante medidas comerciales de represalia.
Ottawa ha planteado aplicar aranceles equivalentes a determinados productos estadounidenses, bajo el principio de responder “dólar por dólar”. Las nuevas medidas están dirigidas a sectores como el acero, productos lácteos, equipos agrícolas, papel y algunos productos electrónicos.
Carney ha defendido la decisión de su Gobierno argumentando que Canadá debe proteger a sus trabajadores y empresas frente a las nuevas restricciones estadounidenses.
Una relación comercial cada vez más tensa
Estados Unidos y Canadá mantienen una de las relaciones comerciales más importantes del mundo, con cadenas de suministro profundamente integradas, especialmente en sectores como el automotor, energético y manufacturero.
Por ello, una prolongación de la guerra arancelaria podría tener consecuencias para empresas de ambos países y aumentar los costos de determinados productos. La industria automotriz es uno de los sectores que enfrenta mayor incertidumbre debido a que vehículos y componentes cruzan la frontera varias veces durante los procesos de fabricación.
La disputa también ocurre en un momento delicado para América del Norte, debido a las próximas negociaciones relacionadas con el T-MEC, acuerdo comercial que también involucra a México.
Trump y Carney endurecen sus posiciones
El enfrentamiento entre ambos gobiernos ha evolucionado rápidamente. Mientras Washington acusa a Ottawa de mantener prácticas comerciales perjudiciales para Estados Unidos, Carney sostiene que las nuevas exigencias estadounidenses son perjudiciales para la economía canadiense y ha defendido la necesidad de diversificar los vínculos comerciales de su país.
La tensión incluso ha generado un mayor respaldo interno hacia Carney en Canadá, donde diferentes sectores han cerrado filas alrededor de la postura del Gobierno frente a las presiones comerciales estadounidenses.
Por ahora, no existe una nueva fecha clara para retomar las negociaciones. El fracaso del último intento de acuerdo deja a ambos países frente a un escenario de mayores aranceles y posibles represalias.
La decisión de Washington de llevar al 50% los gravámenes sobre vehículos y acero canadienses desde enero de 2027 podría marcar una nueva etapa en el conflicto comercial, mientras Canadá prepara su propia respuesta y busca proteger sectores estratégicos de su economía


