Estuvo preso 35 años por robarle secretos a un país aliado y fue recibido por Netanyahu en el aeropuerto de Ben Gurión
INFOBAE.COM / El espía israelí y ex ciudadano estadounidense, Jonathan Pollard arribó el miércoles 30 de diciembre, en la víspera del año nuevo 2021, tras cumplir 35 años de condena por sus actividades cuando era analista de Inteligencia en el centro antiterrorista de la Armada de los Estados Unidos.
Pollard, exanalista de la marina estadounidense de 66 años, pasó 30 años en prisión por entregar documentos estadounidenses clasificados. Había sido arrestado en 1985 y acusado de espiar para Israel. Más tarde se declaró culpable, pero aún así fue condenado a cadena perpetua.
A mediados de los años ’80, Pollard, un judío norteamericano, había contactado con un coronel israelí en Nueva York y compartido secretos de Estados Unidos con el Estado hebreo a cambio de decenas de miles de dólares. Reveló miles de documentos estadounidenses.
Su caso fue una espina en las relaciones entre Washington e Israel, dos estrechos aliados. Altos funcionarios del Departamento de Defensa de Estados Unidos y de la CIA nunca perdonaron al espía la gran cantidad de información clasificada entregada por dinero y en medio de la Guerra Fría.
Según documentos de la CIA clasificados en el 2012, Pollard habría ayudado a Israel a bombardear en 1985 la sede de la entonces exiliada Organización de Liberación de Palestina (OLP) en Túnez en 1985 -ataque que dejó 60 muertos- y a asesinar al número dos de este organismo, Abu Jihad.
La inteligencia entregada por Pollard a Israel incluía fotos satelitales de alto secreto e información sobre el armamento soviético y el apoyo soviético a los países árabes, según una “evaluación de daños” ahora desclasificada por la inteligencia estadounidense.
El descubrimiento del robo de información sensible tensó gravemente las relaciones entre ambos países en aquella época.
Fue detenido en 1985 y condenado dos años más tarde a cadena perpetua tras ser declarado culpable.
ADMITIÓ ROBO
En ese momento, afirmó que solo robó secretos para un aliado de Estados Unidos porque “el establecimiento de inteligencia estadounidense puso en peligro colectivamente la seguridad de Israel al retener información crucial”.
Fue liberado el 2015 bajo la obligación de utilizar un brazalete electrónico y de respetar un toque de queda, y la prohibición de abandonar el territorio estadounidense por espacio de cinco años, pese a las vanas presiones israelíes para que saliera.
El ministerio de Justicia estadounidense levantó estas restricciones en noviembre del 2020, luego de lo cual el gobierno israelí hizo gestiones para recuperarlo y resida en Israel.
Pollard había expresado en numerosas ocasiones su voluntad de trasladarse a Israel y, en los últimos años, las autoridades israelíes habían trasladado diversas peticiones a Washington para que procediera a su liberación.
RECIBIDO COMO HÉROE
Pollard aterrizó a primera hora del 30 de enero del 2021 en el aeropuerto de Ben Gurión, donde fue recibido como un héroe por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien le ha entregado su documentación.
Pollard y su esposa vivirán en Jerusalén, dijo en la radio del ejército Nitsana Darshan-Leitner, una abogada israelí que representó al exespía.
Ambos viajaron en un avión privado del millonario estadounidense Sheldon Adelson y aterrizaron poco antes de las 03H00 de la mañana locales (01H00 GMT) en el aeropuerto de Tel Aviv, según cuenta el periodista israelí Itay Blumental.
Su llegada se vive como un gran evento en Israel, donde el presidente Reuven Rivlin les dio la bienvenida por Twitter.
“Bienvenido de vuelta. Es genial que finalmente hayas vuelto a casa. Ahora puedes empezar una nueva vida, con libertad y felicidad”, le dijo Netanyahu.
SE SIENTEN FELICES
Por su parte, Pollard se ha mostrado “eufórico” por llegar a Israel y ha dado las gracias a la población y al primer ministro por hacerlo posible. “Nadie está más orgulloso de este país y de su líder de lo que lo estamos nosotros”, ha dicho, al lado de su esposa, Esther.
“Esperamos ser ciudadanos productivos lo antes posible e iniciar nuestras vidas aquí. Este es un país maravilloso. Tiene un futuro tremendo. Es el futuro del pueblo judío y no vamos a irnos a ninguna parte”, ha añadido, según ha informado el diario israelí ‘Haaretz’.
El exespía explicó que él y su mujer están «felices de estar finalmente en casa luego de 35 años» y agregó: «Agradecemos al pueblo y al primer ministro de habernos traído a casa».
De acuerdo a la cadena NPR, Esther, que según los informes está recibiendo quimioterapia para el cáncer, está buscando tratamiento médico en Israel, pero la pareja planea emigrar permanentemente allí.




