El triste caso del niño que perdió a sus padres tíos y abuela durante la pandemia por el Covid

La salud mental se ve afectada en el caso de los huérfanos por la pandemia del COVID-19

por | Oct 5, 2021 | Especiales

La salud mental se ve afectada en el caso de los huérfanos por la pandemia del COVID-19

Tiempos de pandemia. Mijaíl Avila tiene 13 años y, como le pasa a todos los chicos de su edad, éste es un momento donde la vida es un sinfín preguntas. Sin embargo, a un año de que el COVID-19 se llevara abruptamente en un plazo de 20 días a sus dos padres, su abuela y su tío, hay interrogantes que lo siguen como una sombra: ¿Qué estarían pensando ellos si estuvieran ahora viéndolo desde algún lado?, ¿Dónde está o queda ese lugar? y por qué le tocó vivir semejante situación.

Mientras la cabeza de este niño se llena de éstas y otras preguntas, las palabras quedan a un lado. Los silencios se repiten. Y en continuado.

En septiembre del 2020, este pre adolescente que nada en una marea de silencios, sufrió la muerte de su abuela Flora; su madre, Mabel; su tío, Carlos y su padre, Javier. Todos ellos fallecieron por COVID-19 el 4, 14, 22 y 24 de septiembre respectivamente.

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Huérfanos

Su caso representa el de muchos niños y niñas que se quedaron huérfanos durante la etapa más cruda de la pandemia. La revista The Lancet, en julio de este año, elaboró un estudio global sobre esta situación. Se trata de chicos que han perdido en unos meses a esos cuidadores que estaban a su lado antes de febrero o marzo de 2020, cuando se declaró la pandemia de la COVID-19.

En el estudio investigaron no solo la pérdida de los progenitores, también de los abuelos. Muchos niños estaban al cuidado de un abuelo y lo han perdido, otros estaban al cuidado de sus padres y también los han perdido. Según la investigación, un millón y medio de niños ya no tienen a su padre, a su madre, a los dos o a alguno de sus abuelos.

La orfandad seguirá ahí y no desaparecerá, aunque las vacunas ayuden a solventar la situación y el virus se haga menos letal. Así que sus autores advierten de que estos niños no queden en el olvido.

Primeras pérdidas

Al comienzo, cuando le dieron la noticia de su abuela y luego la de su madre, Mijaíl se puso muy mal y entró en una depresión. “Eran tremendamente unidos con su madre”, recuerda a Infobae Sasha, su hermana mayor y quien fuera en aquel entonces -lo sigue siendo-, la responsable de hacer visible esta trágica historia. Desde ese momento su hermano se llamó a silencio y adquirió una seriedad e introspección que mantiene al día de hoy. “Es como si fuera más un adulto que un chico”, grafica la hermana.

Mijaíl lloraba mucho por esos días, y todo ese llanto se lo fue guardando para adentro. “Ni a nosotros nos quería ni quiere hoy contar lo que siente”, dice Sasha. El joven comenzó una terapia pero no funcionó. Probó con otro especialista y tampoco dio demasiado resultado. A partir de ese momento, no quiso abrirse con nadie más, ni con sus propias hermanas (además de Sasha tiene a Morena (17) Ariana (20) y Mailen de 31 años).

Hoy pasa varios días sin bañarse a veces, o no quiere lavarse los dientes. Su hermana cuenta que no ayuda con los quehaceres de la casa y se encierra en su pieza donde está horas con la computadora. “Nosotras le hablamos para que cambie la actitud pero no encontramos forma”, cuenta Sasha.

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“¿Por qué a nosotros?”

A veces Mijaíl suelta un poco de dolor. Y dice: “La extraño a mamá”, o “lo extraño a papá”. La tristeza se vuelve nuevamente una pregunta. “¿Por qué nos tuvo que pasar esto a nosotros?”, le dice a sus hermanas. A fin de año pasado, le hubiese gustado que estén sus padres cuando se egresó de la primaria. Finalmente, Mijaíl terminó sin ir al acto de la Escuela N°2 en Parque Patricios donde asistía. “Todos van a estar con sus papás y yo no. ¡No me quiero poner mal, no voy!”, le dijo a su hermana.

Los hermanos Ávila pasaron seguramente la peor Navidad y fin de año de sus vidas. El 2021 lo arrancaron como pudieron: Sahsa dice que la cosa fue mejorando muy de a poco. A la par de todo, Mijaíl sobre todo, se fue formando con una opinión del coronavirus y adoptando a rajatabla las costumbres que la población mundial adquirió en medio de la pandemia. “Cuando venía de comprar en el almacén, desinfectaba todas las cosas. Nunca dejó de usar el barbijo. Hoy evita estar con personas cerca”, cuenta la hermana.

Investigadores de estos casos han señalado que lo importante para el tutor de ese niño o niña es tomar conciencia y registro de lo que pasa y acudir de ser necesario a la ayuda externa: religiosa, terapéutica, etc. “Dentro de la salud mental existe la rama de la tantologia que se encarga de abordar el sufrimiento tanto psíquico como físico; ayuda a comprender las pérdidas, elaborar y recuperar el sentido de la vida”, dice Lado.


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