28 de abril de 2026

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Fibromialgia y salud mental: más allá del dolor

Fibromialgia

La fibromialgia es un trastorno crónico caracterizado por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga, problemas de sueño y dificultades cognitivas. No es una enfermedad inflamatoria ni autoinmune, sino un síndrome que altera la manera en que el sistema nervioso procesa el dolor.

¿Cómo entender mejor la fibromialgia?

El dolor de la fibromialgia es real, aunque no haya daño estructural en los músculos o articulaciones. Quienes la padecen experimentan una hipersensibilidad debido a una amplificación de las señales dolorosas en el cerebro y la médula espinal, lo que hace que estímulos normales resulten dolorosos.

Entre sus síntomas más comunes se encuentran:

  • Dolor crónico y generalizado
  • Fatiga constante
  • Sueño no reparador
  • Dificultades de concentración y memoria (conocidas como “fibroniebla”)
  • Rigidez matutina
  • Sensibilidad a la luz, ruidos o cambios de temperatura
  • ntomas digestivos, como el síndrome de intestino irritable

La doctora en psicología Silvia León, explicó en el programa Cayetanamente de Cayetano+, conducido por la doctora Dany Araujo, que la fibromialgia implica un  dolor persistente y difuso que afecta todo el cuerpo. “Las personas manifiestan que les duele desde la cabeza hasta los pies. Es persistente el malestar, continuo y varía en cuanto a intensidad, pero nunca desaparece. Eso por lo general, según la escala visual del dolor, siempre está en puntuaciones altas”, señaló.

Fibromialgia y salud mental: un vínculo estrecho

La fibromialgia impacta profundamente en la calidad de vida de quienes la padecen, afectando no solo el bienestar físico, sino tambien el emocional y social. Su influencia es multidimensional y, si no se maneja adecuadamente, puede generar un círculo vicioso.

El impacto sobre la salud mental puede derivar en ansiedad y depresión, ya que la incertidumbre sobre los síntomas y la falta de comprensión social pueden provocar problemas emocionales. Asimismo, la constante lucha con el dolor y la fatiga genera altos niveles de estrés, afectando la concentración, la memoria y la rapidez del procesamiento de la información.

La doctora León también enfatizó que el diagnóstico de la fibromialgia, no marca el inicio de la enfermedad, sino que esta suele manifestarse progresivamente durante años  con síntomas inexplicables. “Cuando a un paciente lo diagnostican, no es que recién se manifiestan los síntomas, ya ha (tenido) desde hace años ese dolor y cuando empezaba a incrementarse e iba disminuyendo toda su capacidad productiva, las relaciones familiares y demás…” suele pasar por un largo peregrinaje médico antes de obtener un diagnóstico claro.

El impacto en el entorno familiar

La fibromialgia no solo afecta a quien la padece, sino también a su familia y círculo cercano. El dolor, la fatiga y las limitaciones pueden generar estrés, frustración y confusión en sus seres queridos, quienes muchas veces no saben cómo ayudar o manejar la situación.

Ansiedad y depresión: factores que incrementan el dolor

El manejo emocional es clave en el tratamiento de la fibromialgia, ya que la ansiedad y la depresión pueden aumentar la percepción de dolor. Es fundamental abordar estos factores con un enfoque multidisciplinario. Se ha demostrado que el trabajo conjunto entre médicos y psícologos ayuda a reducir el dolor y mejorar la calidad de vida del paciente, destacó la doctora León.

Factores desencadenantes de la fibromialgia 

Si bien la causa exacta de la fibromialgia aún no se comprende completamente, diversos estudios han identificado factores que pueden contribuir a su desarrollo. Uno de los más relevantes es el estrés postraumático, tanto físico como emocional.

Las experiencias traumáticas, como accidentes o situaciones de gran impacto emocional, pueden actuar como desencadenantes de la enfermedad. El cuerpo guarda la memoria de estas vivencias, y su manifestación en forma de dolor es lo que debe abordarse, explicó la doctora León.

Estrategias para mejorar la salud mental en la fibromialgia 

Las personas con fibromialgia no solo enfrentan dolor físico, sino también desafíos emocionales y mentales. Por ello, es fundamental aplicar estrategias que que promuevan el bienestar psicológico.

La doctora recomienda potenciar los recursos internos del paciente, ayudándolo a comprender y manejar su condición. Es importante que la persona tome conciencia de su enfermedad y aprenda a identificar las emociones ocultas detrás del dolor. Esto puede marcar la diferencia en su calidad de vida.

Algunas estrategias clave incluyen:

  • Aceptar la enfermedad sin culpa ni vergüenza, lo que ayuda a evitar un sufrimiento emocional innecesario.
  • Hablar con alguien de confianza, lo que puede aliviar la carga mental.
  • Evitar la autocrítica y las comparaciones, ya que exigirse más de lo que el cuerpo permite puede generar frustración.
  • Reducir el estrés y la ansiedad mediante técnicas de relajación como meditación, respiración profunda, mindfulness o yoga.
  • Escuchar música relajante, ya que puede calmar la mente y mejorar el estado de ánimo.
  • Pasar tiempo en la naturaleza, como salir a un parque o a la playa, lo que contribuye a reducir la ansiedad.
  • Mantener una buena higiene de sueño, estableciendo horarios regulares de descanso y evitando el uso de pantallas antes de dormir.

La fibromialgia es una condición compleja, pero con el enfoque adecuado y el apoyo necesario, es posible mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

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