La fiscal de la Nación, Delia Espinoza, entró en desesperación al cuestionar abiertamente el proceso disciplinario que enfrenta en la Junta Nacional de Justicia (JNJ) y la propuesta para suspenderla por 6 meses.
En su búsqueda de blindarse, arremetió contra la JNJ y envió una advertencia sobre la fiscal suprema Patricia Benavides.
Espinoza aseguró que si llega a ser sancionada, esto “forzaría” el retorno de Patricia Benavides como fiscal de la Nación.
Frente a este panorama, que según ella podría ocurrir, calificó dicha posibilidad como “inconstitucional”.
Sin embargo, sus declaraciones no solo buscan desacreditar el proceso, sino también desviar la atención del fondo del asunto:
Las graves faltas que se le imputan por no acatar una resolución del máximo órgano de control de jueces y fiscales.
Espinoza ha presentado una solicitud para que los miembros de la Junta se inhiban de seguir con su caso, argumentando un supuesto “conflicto de intereses” por haber sido demandados por ella misma.
Acusa que no pueden ser “juez y parte” y los responsabiliza de querer “consagrar” una resolución ilegal.
“No se está tomando en cuenta que los señores han sido demandados, vía acción de amparo, precisamente por querer removerme de mi cargo de fiscal de la Nación, y eso genera un conflicto de intereses“, manifestó.
También dijo: “No pueden ser juez y parte los señores de la JNJ, porque ellos son los primeros interesados en consagrar, en santificar y en que su resolución ilegal 231 se termine de cumplir“.
Este discurso confrontacional fue criticado por diversos sectores, que señalan que Espinoza intenta posicionarse como mártir institucional.
Es así como la fiscal de la Nación busca desacreditar el proceso preliminar en su contra que de aprobarse se iniciaría un proceso administrativo.
La magistrada María Teresa Cabrera recomendó, para garantizar la investigación, suspenderla de su cargo por seis meses como fiscal suprema y titular del MP.




